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La CIA: Secretos develados

La Corte Suprema de Estados Unidos estudiaba este miércoles el caso de Zayn Al-Abidin Muhammad Husayn, más conocido como Abu Zubaydah, torturado por la CIA hace casi dos décadas en un centro de detención secreto en Polonia y otros países por pertenecer supuestamente a Al Qaeda. Pero la Casa Blanca desea mantener el caso en las sombras, todo un desafío a la capacidad del Gobierno de Joe Biden para lograrlo.

Luis Hernán Schwaner

  Miércoles 6 de octubre 2021 16:22 hrs. 
Guantanamo


¿Quién es Zayn Al-Abidin Muhammad Husayn? Se trata un palestino de origen saudí detenido en Pakistán en 2002, constituyéndose en el primer reo capturado por Estados Unidos en ser sometido a técnicas violentas de tortura como ahogamiento o golpes e interrogado en diversas cárceles secretas que la CIA abrió en el extranjero  para esquivar las garantías del sistema judicial estadounidense. El prisionero fue llevado a esos siniestros lugares, presuntamente en Polonia y Tailandia entre otros países, antes de ser relegado a la cárcel militar estadounidense de Guantánamo, en Cuba, a partir del año 2006.

Abu Zubaydah, ahora de 50 años, ha solicitado este miércoles a través de sus abogados que la más alta Corte estadounidense obligue, mediante citatorios, a dos “contratistas” de la CIA (los psicólogos James Elmer Mitchell y John Bruce Jessen) que trabajaron en el programa de la Agencia Central de Inteligencia a presentarse y testificar en contra de Polonia, como prueba de las torturas recibidas allí a manos de la inteligencia estadounidense entre 2002 y 2003, concretamente en la prisión de Stare Kiejkuty. Ambos psicólogos dirigieron en ese centro, según la acusación, los brutales interrogatorios de sospechosos detenidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, en medio de la llamada “guerra contra el terrorismo” emprendida por Washington.

Por su parte, el Departamento de Justicia respondió a la Corte que Estados Unidos ya ha desclasificado una cantidad significativa de información sobre el programa para interrogatorios de la CIA, incluido el reconocimiento de que sí se utilizaron técnicas de tortura contra Zubaydah. Sin embargo, otros datos, como la identidad de los colaboradores de los servicios de inteligencia, propios y extranjeros, así como la ubicación de los centros de detención, han permanecido en secreto.

Respaldado por la Corte Europea de Derechos Humanos, Zubaydah demandó en 2010 al gobierno de Polonia por el trato inhumano que recibió en su territorio y ahora requiere, necesariamente, que Mitchell y Jessen declaren en el marco de su demanda. Pero la CIA y el Departamento de Justicia de Estados Unidos se defienden con el argumento de que se trata de “secretos de Estado” que podría afectar la seguridad nacional.

Y aunque Zubaydah sigue preso y sin cargos en Guantánamo, y pese a que un informe del Senado afirma que la CIA reconoció que nunca fue miembro de Al Qaeda, ni que tampoco estuvo involucrado en la planificación de los ataques del 11 de septiembre de 2001, su liberación ha sido reiteradamente bloqueada por el gobierno que lo acusa de defender incondicionalmente a Al Qaeda.

Esta es la primera vez que el tribunal Supremo evalúa el polémico programa de torturas que la CIA creó para interrogar a sospechosos de terrorismo tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. Y ahora, pese a que prácticamente todos los antecedentes en este caso han quedado meridianamente claros, el gobierno de Estados Unidos y la CIA siguen intentado bloquear los testimonios que se podrían aportar a la demanda del palestino en contra de Polonia, a pesar -incluso- de que oficiales polacos reconocieron la existencia del sitio de detención de la CIA en su país, y el Senado estadounidense documentó el trato cruel e inhumano aplicado a Zubaydah.

“Parte de la información -incluyendo la identidad de sus socios de inteligencia extranjera y la localización de antiguos centros de detención de la CIA en esos países- no puede ser desclasificada sin arriesgar un daño indebido a la seguridad nacional”, afirma el gobierno estadounidense en su defensa.

Aunque las cortes de justicia estadounidenses usualmente respaldan los argumentos del gobierno en cuanto a no revelar “secretos de Estado”, podría ser que en esta oportunidad la Corte Suprema de Justicia acceda a lo solicitado, respaldando a quienes apoyan a Zubaydah, los que aseguran que, después de 20 años, en este caso a la CIA ya no le quedan muchos secretos por revelar.

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