Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 27 de junio de 2022

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La visita de Alberto Fernández a China. ¿Una oportunidad para Chile y sus regiones?


Martes 15 de febrero 2022 17:27 hrs.



Si bien existían altas expectativas en el país del Libertador San Martín por la visita del presidente Alberto Fernández a China, quizás ésta hubiese pasado como una visita más de no ser por la firma de la declaración conjunta suscrita por los mandatarios de ambos países.

Una declaración sustancial, pues en ella se acordó la inversión inicial de 23.700 millones de dólares en el país vecino; el ingreso pleno de Argentina a la Franja y Ruta de la Seda; y la renovación del intercambio de monedas nacionales en las transacciones económicas bilaterales, sin usar el dólar como intermediario.

En el contexto de un nuevo acuerdo con el FMI, la firma del acuerdo sino-argentino resulta aún más relevante, ya que ofrece a la Argentina un importante margen de maniobra para lograr paulatinamente la independencia del dólar y la consolidación de su inclusión en la mayor economía del mundo.

En diciembre recién pasado Argentina -como integrante del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura- hizo llegar a la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China una lista de los 17 proyectos de infraestructura prioritarios para ser financiados por Pekín. Entre las propuestas presentadas destacan la habilitación y rehabilitación de varias vías ferroviarias, la construcción de puentes y carreteras, además del mejoramiento de diversos corredores viales. Esto viene a viabilizar distintas iniciativas binacionales de conectividad física -algunas en carpeta y otras en fase inicial- que podrían afectar positivamente a Chile y su borde costero regional.

Chile posee trece pasos carreteros con Argentina. De ellos, al menos siete se han proyectado como posibles engranajes de corredores bioceánicos: Paso Jama (Salta-Antofagasta), Paso San Francisco (Catamarca-Chañarcillo), Paso Pircas Negras (La Rioja-Caldera), Paso Aguas Negras (San Juan-Coquimbo), Paso Las Leñas (Mendoza-San Antonio), Paso Pino Hachado (Bahía Blanca-Talcahuano) y Paso Huemules (Comodoro Rivadavia-Puerto Chacabuco).

De estos proyectos, actualmente dos se encuentran en su etapa de inversión inicial. Uno corresponde al denominado proyecto “Trasandino Sur”, que cruzará los pasos Pino Hachado y Pichachén para unir las ciudades de Bahía Blanca, Neuquen, Zapala y Talcahuano. El objetivo central de esta iniciativa es la exportación de hidrocarburos no convencionales a China desde Talcahuano. El segundo es el proyecto “Atacalar” que conectará a las provincias de Catamarca, La Rioja y Córdoba con el puerto de Chañarcillo, a través del paso San Francisco. Éste permitirá la exportación de fruta, soja y litio provenientes del norte de Argentina, el sur de Brasil, Uruguay y Paraguay, directo hacia China desde las costas de Atacama.

La materialización de los corredores permitiría una efectiva interconectividad entre el Pacífico y el Atlántico del Cono Sur. Esto permitirá que los puertos chilenos sean un enlace de Argentina con el Asia Pacífico; a la vez que Chile quedaría virtualmente conectado con Europa y África, a través de los puertos allende Los Andes. De esta forma, el transporte oceánico se haría menos riesgoso y costoso para importadores, exportadores y transportistas marítimos.

Otros efectos positivamente significativos serían el aumento en el intercambio económico binacional; la profundización de la integración territorial; la emergencia del desarrollo territorial transfronterizo; y, desde la perspectiva chilena, el resurgimiento y dinamización económica de plataformas logísticas y portuarias.

Debido al positivo impacto en la amplificación de nuestra capacidad portuaria, estas iniciativas resultan vitales para desarrollo económico regional y local de nuestro país, reimpulsando el desarrollo de nuevas plataformas logísticas, la demanda de empleo, la formación de capital humano y la reactivación económica.

Estas aspiraciones han estado en agenda de los gobiernos subnacionales por más de 20 años, siendo sus principales promotores y agentes los actores y gobiernos locales de ambos países. Lamentablemente, la apatía de las distintas administraciones nacionales y la falta de un agente motivador común ha impedido su realización. Con la irrupción de China este escenario podría cambiar.

El acuerdo entre los presidentes Alberto Fernández y Xi Jinping no solo es una importante señal para la economía argentina, también lo es para las expectativas de reactivación y el anhelo de descentralización económica regional en nuestro país.

Solo falta que la voluntad del futuro gobierno y la revitalización de nuestra política exterior, inspirada en un horizonte integrador y colaborativo, pueda concretar lo que lleva años debatiéndose en conferencias y seminarios binacionales. De esta forma podríamos aportar activamente a hacer realidad el proverbio chino que expresa “El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”.