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Madres de Plaza de Mayo: 45 años de búsqueda

En el más feroz momento de la represión dictatorial argentina las reuniones públicas de más de tres personas se prohibieron. Entonces ellas comenzaron a circular en pareja por Plaza de Mayo frente a la Casa Rosada, la sede del genocida Rafael Videla.

Luis Hernán Schwaner

  Martes 3 de mayo 2022 9:10 hrs. 
Madres Plaza de Mayo

Una de las asociaciones humanas más nobles del planeta, aquella que concita asimismo el mayor respeto de quienes respetan los Derechos Fundamentales, acaba de cumplir 45 años de historia, sufrimiento, tesón y logros. Las Madres de Plaza de Mayo conmemoraron el sábado 30 de abril el inicio de su lucha, enterando 45 años desde que -venciendo el miedo paralizante que, como un viento gélido recorría las calles de Buenos Aires- se atrevieron a reunirse por primera vez para protestar públicamente por la desaparición de sus hijos secuestrados por la dictadura militar argentina entronizada en el poder desde el 23 de marzo de 1976. Exigían a los militares que se los y las devolvieran con vida. O que, al menos, les dijeran dónde estaban sus restos para darles sepultura.

El 30 de abril de 1977, un año después del golpe militar, nacieron las Madres. Fue cuando las catorce mujeres iniciales se concertaron para golpear las puertas de cuarteles y diferentes instituciones del Estado, comisarías policiales, reparticiones de las Fuerzas Armadas, de las iglesias y organismos de derechos humanos, para recabar algún dato, alguno quiera, que les diera una mínima pista sobre el paradero de sus adorados hijos e hijas. Al no obtener respuesta, decidieron caminar hasta Plaza de Mayo y pararse frente a la Casa Rosada. Pero como tampoco les permitieran detenerse en ese lugar, resolvieron seguir caminando en círculo, cada jueves, alrededor del monolito al centro de la plaza. Lloviera o el sol calcinara ahí estaban ellas. Cada jueves, a la misma hora.

Este año, bajo la consigna “Reivindicamos la lucha revolucionaria de nuestros hijos”, volvieron a marchar las integrantes de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que lidera Hebe de Bonafini. Algunas de ellas, ya demasiado ancianas o por motivos de salud, debieron hacer el trayecto junto a sus compañeras arriba de un bus. La institución organizó para su 45° aniversario un acto central en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, en el mismo histórico lugar donde casi medio siglo antes las progenitoras comenzaran su protesta, el mismo lugar donde miles de personas se agolparon para escuchar a diversos oradores reivindicando con emotivas referencias esas cuatro décadas y media de lucha denodada en defensa de los Derechos Humanos.

Pero todos esperaban las palabras de Hebe de Bonafini, la gran líder, que con la emoción en los labios pero dureza en las palabras, criticó la gestión del presidente argentino Alberto Fernández y su ministro de Economía, Martín Guzmán, ante la crisis económica que afronta el país.

Con más preguntas que certezas, con más incertidumbre y miedo que respuestas, estas admirables mujeres no sólo buscaban a sus hijas e hijos, sino también intentaban denunciar al mundo lo siniestros de la tragedia que vivían, que era la tragedia de toda una nación y también de un continente. Pero además lo hacían para clamar justicia.

En 1986 y pese a estar unidas por el mismo dolor irrevocable, las Madres se convirtieron en dos agrupaciones debido a diferencias internas. Por ello las integrantes de ambas entidades se concentraron en actos separados, el ya descrito en Plaza de Mayo frente a la casa de gobierno y el otro en el llamado Espacio Memoria y Derechos Humanos, donde funcionó el más terrible de los centros clandestinos de detención de la dictadura, en lo que alguna vez fue la Escuela de Mecánica de la Armada, la ESMA, hasta hoy símbolo del terror.

Allí, la dirigenta de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, fue homenajeada junto a sus pares en la ex-Esma acompañadas por dirigentes políticos, sociales y culturales. En medio del homenaje para recordar sus 45 años de lucha y el reclamo de Justicia por sus hijos desaparecidos, Taty Almeida dijo que no fueron “heroínas”. “Hicimos lo que cualquier madre hace por un hijo. Nos llamaron locas y sí, estábamos locas de dolor, de rabia e impotencia”, agregó. Y haciendo referencia a sus 91 años, reiteró: “a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las ‘locas’ seguimos de pie”.

Expresiones que anidan en el mismo espíritu de hace 45 años. Porque las Madres de ambas agrupaciones conforman un movimiento por la defensa de la Verdad y la Justicia que, a lo largo de estos 45 años, se han transformado en un modelo ético  universal en la lucha por la dignidad de los pueblos del mundo.