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Los peligros de caer en la revancha y el miedo: políticas simplonas

Columna de opinión por Lorenna Saldías Y.
Lunes 10 de abril 2023 17:42 hrs.


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Hemos sido testigos de cómo en las últimas semanas funcionarios de carabineros han caído en servicio producto del recrudecimiento en la forma de delinquir.

Es en momentos como estos, cuando mayor cuidado debemos tener con la forma de afrontar los temas relacionados con la seguridad, para no caer en la tentación de reaccionar desde la revancha o el miedo y terminar con políticas simplonas que disfrazan de efectividad el mero efectismo: ¿De verdad creemos que demoler un par de ampliaciones soluciona el problema del narcotráfico o la delincuencia armada? En realidad, con este tipo de medidas solamente estamos eliminando una fuente valiosa de pruebas e información y poniendo sobre aviso a los afectados respecto de que están en el ojo de la autoridad, lo cual muy posiblemente perjudique investigaciones y medidas mucho más eficientes y serias.

Lo que se necesitan son políticas efectivas que, por un lado, ataquen las raíces del problema, y por el otro, entreguen herramientas eficientes a las policías y demás órganos persecutores.

El crimen organizado no tiene una finalidad política, simplemente buscará aprovechar todas las falencias y debilidades que encuentre en el Estado y en sus agentes de seguridad para lograr sus objetivos, por lo que es misión de todos los sectores enfrentarse a éste, eliminar todos sus espacios de acción y ocuparse de mejorar las herramientas con las que el Estado cuenta para esta lucha.

Ahora bien, el personal de Carabineros es el primero que sufre las consecuencias de las debilidades institucionales de su organización, son víctimas de la formación deficiente, la falta de estrategia y de recursos, lo que deviene para ellos en precarias condiciones laborales y de seguridad.

Para enfrentar al crimen organizado, lo primero es dotar al sistema de seguridad con la inteligencia necesaria para poder seguir el dinero. En este orden de cosas resultan de gran importancia políticas como el combate intenso al lavado de activos, seguir fortaleciendo la UAF (Unidad de Análisis Financiero) dotándola de facultades y recursos (materiales y humanos) necesario para instruir, apoyar y fiscalizar de forma real a los sujetos obligados por la llamada ley de lavado de activos (bancos, instituciones financieras, corredores de propiedades, bolsas de valores, etc.

Por otra parte, el Estado no se ha preocupado lo suficiente del poder de fuego al que se enfrenta Carabineros. Una política efectiva debería avanzar de forma activa en la disminución de armas de fuego en manos de particulares, por ejemplo, aumentando de forma importante la pena para quien las emplea en la comisión de un delito; y por qué no, avanzar hasta su total prohibición, agravando la pena para la tenencia no autorizada (lo que implica un sistema serio y efectivo de autorización y seguimiento a las armas y no la pantomima que tenemos actualmente).

El Estado también ha abandonado al personal de fuerza y de orden en su formación, los hemos enviado a las calles sin la preparación necesaria e incluso disminuyendo el tiempo formativo. No los hemos preparado en temas de Derechos Humanos, perspectiva de género, tampoco en estrategias de inteligencia. Incluso hace pocos días el General Monras señalaba que Carabineros asiste solamente una vez al año al polígono de tiro a recibir instrucción en el uso de armas de fuego, por lo que es muy posible que el brazo de un joven delincuente esté mucho mejor entrenado al momento de disparar. Esto pone en peligro tanto a los ciudadanos como a las mismas policías, siendo los únicos beneficiados el crimen organizado.

Necesitamos ayudar a que el cuerpo de Carabineros se involucre de forma más estrecha con la comunidad en la que se encuentra, dotando de mayores recursos al área comunitaria que existe en las comisarías, para que la institución y sus funcionarios puedan dialogar de mejor manera con sus comunidades, de tal forma que puedan reconocer las necesidades de ellas y por otro lado, poder recibir el apoyo de las organizaciones sociales que las conforman, convirtiendo a la Institución de Carabineros y al carabinero mismo en un actor de suma importancia y completamente integrado en la comunidad.

Pedro Aguirre Cerda decía que la política no está solo en La Moneda, sino también en el apir, el minero, la docente y el maquinista, cuyos sueños encarga el programa radical. No tengo duda, de que es necesario agregar a los policías y carabineros en ese listado, puesto que como todo chileno y chilena, ellos y ellas se levantan temprano para cumplir con su labor y sueñan con regresar a su casa para estar con su familia y tener una vida en libertad, igualdad y fraternidad.

Lorenna Saldías Y.
Secretaria General Partido Radical

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.