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Año XII, 25 de noviembre de 2020

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Nuevo estudio demuestra beneficios de la dieta mediterránea

Un nuevo estudio financiado entre otros por el Instituto de Salud Carlos III en España demuestra la efectividad de la dieta mediterránea a la hora de prevenir los problemas cardiovasculares. La investigación, que ha durado 10 años y ha contado con la participación de cerca de 7.500 personas, es la más exhaustiva realizada en pacientes de riesgo. Sus resultados acaban de ser publicados por la revista médica New England Journal of Medicine.

RFI

  Martes 2 de abril 2013 14:48 hrs. 
dieta mediterranea


El estudio Prevención con dieta mediterránea o  Predimed, fue iniciado hace 10 años para recopilar evidencia médica que demostrara los beneficios de la dieta mediterránea. Hasta entonces solo un estudio realizado en Francia había conseguido ligar esta dieta con los beneficios y mejoras en pacientes que habían padecido problemas cardíacos.

El objetivo del Doctor Dr. Ramón Estruch y de su equipo  era el de demostrar la incidencia positiva de la dieta mediterránea clásica en pacientes con riesgos de sufrir accidentes cardiovasculares. El Dr. Estruch, quien es Consultor Senior del Hospital Clínico de Barcelona, señaló algunos aspectos  del estudio: “con pequeños cambios, pero  no muchos, en nuestros hábitos alimentarios, perseguimos un gran beneficio y protección cardiovascular. Porque en este caso consideramos variables muy fuertes ligadas a las enfermedades cardiovasculares, tales como infarto al miocardio, accidente vascular cerebral o muerte por causa cardiovascular. Por lo tanto,  elementos de gran valoración de la enfermedad cardiovascular”.

En relación a las conclusiones de la investigación, el doctor Estruch sostuvo que “una dieta mediterránea tradicional ayuda a reducir en un 30 por ciento al incidencia de complicaciones cardiovasculares en personas con riesgo cardiovascular”.

Las comidas rápidas, los alimentos dulces, las bebidas gaseosas y las carnes rojas han sustituído a las frutas, verduras, pescados, frutos secos y al aceite de oliva, hasta ahora reyes de la dieta de los países del sur de europa. La vida moderna ha traído consigo nuevos y menos saludables hábitos alimenticios a los países de Europa, situación que comentó el doctor Estruch: “las personas cada vez comemos peor. Hicimos una gradación para valorar hasta dónde comen bien los ciudadanos partícipes del estudio. Hicimos un cuestionario de 14 puntos en la cual un 14 es la persona que come como si estuviese en Grecia en los años 60, considerado como paradigma de la dieta mediterránea. Y 01 será la persona que se sitúa en una tienda de alimentos rápidos y occidentalizada, o sea comida basura”.

Sobre los resultados obtenidos, Estruch agregó que “los participantes del estudio tenían más de 55 años y  hasta 80 años, y tuvieron una nota media de 8,5  sobre 14. Por lo tanto, la dieta mediterránea en España no es tan buena como pensábamos,  e incluso en personas de edades menores sería peor. Los intervenimos con una dietista que durante tres meses les indicó lo que tenían que comer y cómo tenían que comerlo. Por lo tanto habría una educación sobre los hábitos dietéticos para hacer una gradación hacia una dieta mediterránea tradicional. Y conseguimos aumentar entre dos y tres puntos en la escala de 14 puntos”.

Una de las grandes afectadas con el abandono de la dieta mediterránea es la población infantil. Según  los últimos datos entregados por la OCDE, Italia y Grecia ocupan el tercer y primer puesto respectivamente en la lista países con mayor obesidad infantil, mientras que España se encuentra entre los veinte primeros puestos.

Al respecto, el doctor Estruch señaló que “es verdad que la comida que los catering de los colegios suele ser bastante saludable, mientras que en sus casas comen peor. Si los niños comen en el colegio lo hacen bastante bien pues hay dietistas detrás. Pero aparte de que coman bien, habría que enseñarles en una asignatura cómo hay que comer, y cómo cocinar”.

Luego de estos éxitos, uno de los desafíos del estudio Predimed será demostrar científicamente la relación entre esta dieta y la reducción de la obesidad, un problema que les cuesta a los países desarrollados miles de euros.