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Año XIV, 7 de diciembre de 2022

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Presentan proyecto de Código de Aguas que prioriza el consumo humano

En el Día Mundial de la Lucha Contra la Desertificación, la Comisión de Recursos Hídricos de la Cámara de Diputados presentó una nueva propuesta de reforma al Código de Aguas. Esta vez se busca priorizar el consumo humano del agua por sobre el uso minero, industrial y eléctrico.

Helmuth Huerta

  Martes 18 de junio 2013 11:05 hrs. 
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Trece años demoró la reforma de 2005 al Código de Aguas, y las mejoras introducidas entonces, como por ejemplo tener que probar que se está usando un derecho de agua para así evitar la acumulación con fines especulativos, no han resuelto problemas de sequías que hoy son crónicos, como en las regiones de Atacama y de Coquimbo.

A esto se suma la competencia por agua entre sectores productivos o entre empresas y comunidades que no tienen agua para beber. Como el Código de Aguas considera en la práctica que este recurso es privado, no importa otra prioridad que el dinero para comprarla. Con esto en mente, la Comisión Recursos Hídricos, Desertificación y Sequía de la Cámara de Diputados presentó una nueva propuesta de reforma, que prioriza el uso social por sobre el uso minero e industrial del agua.

Según informó la diputada Adriana Muñoz: “Nosotros estamos creando en ese proyecto de ley una nueva categoría de Derechos de Agua. La categoría social establece que la primera prioridad del uso del agua son los seres humanos y hoy vemos en nuestro país que al contrario tenemos que los municipios están mendigando, tienen que buscar plata adicional para contratar camiones aljibes que son los que transportan agua a las comunidades donde hoy la gente no tiene agua para la bebida. La idea matriz del Código de Agua establece que la gestión del agua está sustentada en el mercado y el agua se separó de la tierra en 1981, con este Código de Agua. Hoy se puede tener tierra, pro no tiene agua y viceversa. No queremos que en plena sequía se esté diciendo le vamos a entregar a las mineras y a las grandes explotaciones agrícolas y si no hay agua para la bebida humana. Queremos que la ley obligue a que el Estado diga no, porque la poca agua que queda tiene que ir para la bebida humana”.

El agua fue un tema cardinal del seminario realizado en el Día Mundial de la Lucha Contra la Desertificación, en la sede santiaguina de la Cámara de Diputados. Se conoció, en voz de la alcaldesa de San Pedro de Atacama, Sandra Berna, y del alcalde de Combarbalá,  Pedro Castillo, ejemplos de comunidades que no tienen agua para beber, porque ésta es propiedad de la minería, la agricultura o la producción eléctrica, sectores donde se paga 70 millones de pesos por derechos consuntivos.

El experto del Centro de Agricultura y Medioambiente de la Universidad de Chile, Fernando Santibáñez, sumó el antecedentes de que el 60% del suelo fértil del país presenta algún grado de erosión, a causa del mal uso del suelo por parte de la agricultura industrial y el sector forestal. Es decir, uso de pesticidas que matan la capa vegetal del suelo; plantaciones de monocultivos como el eucaliptus que consumen mucha agua y acidifican la tierra, o amplias zonas que son taladas y abandonadas a los efectos de la atmósfera, etc.

Según el profesor Santibáñez, este mal uso del suelo es estructural y pone en riesgo el objetivo de los Gobiernos de convertir a Chile en “Potencia Agroalimentaria y Forestal”

En este sentido, el académico explicó que “tenemos que abordar todo esto con una visión integral si queremos realmente hacer de Chile una potencia alimentaria por una razón productiva, de capacidad productiva, que esto puede terminar afectando la capacidad productiva del país. Por una razón de imagen también, si más del 50% del PIB Agropecuario se exporta y pretende el país seguir exportando en proporciones mayores a futuro tiene que mostrar una cara amistosa hacia su medio ambiente, no pueden ser exportaciones que se hagan a costa de la degradación ambiental”.

El Centro de Agricultura y Medioambiente expuso que la situación más grave de desertificación y erosión se observa en la zona costera que va entre las regiones de Valparaíso y Los Lagos, justo aquella que debería cumplir un papel compensador para recuperar terrenos que perderán su valor productivo con los cambios climáticos que se anticipan para este siglo.

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