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Año XII, 12 de agosto de 2020

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La postergada promesa del Gobierno para reformar el binominal

A sólo tres semanas de que concluya el mandato de Sebastián Piñera, la anunciada reforma al sistema electoral definitivamente no será uno de sus logros. ¿Por qué no se cumplió con la promesa? ¿Diferencias dentro de los propios integrantes de la Alianza oficialista? ¿Obstáculos desde los partidos de la Nueva Mayoría? Desde distintos sectores analizaron lo ocurrido, así como la proyección del nuevo escenario que acompañará al Gobierno de Michelle Bachelet.

Fernando Seymour

  Jueves 20 de febrero 2014 10:16 hrs. 





Sebastián Piñera prometió cambiar el binominal y no cumplió. Así lo aseguran desde distintos sectores, desilusionados con lo que parecía ser un nuevo escenario para uno de los temas más cuestionados en el país.

Y si bien desde el propio Gobierno presentaron una iniciativa legal con ese objetivo, ingresado al Congreso en julio de 2013, aquello no fue suficiente. A esto se suma la aprobación de la Cámara y del Senado de eliminar el número 120 de la constitución, respecto de la cantidad de diputados, como parte del proyecto presentado por Renovación Nacional y la Democracia Cristiana, al que se sumaron otros partidos de la entonces Concertación.

En ese contexto, el presidente del partido Socialista, Osvaldo Andrade, criticó el incumplimiento del Presidente Sebastián Piñera y reconoció que si bien en la Nueva Mayoría existen distintas opiniones, también existe un propósito común, como es el cambio al sistema binominal, por lo que no debiera ser una gran dificultad construir un acuerdo.

“Finalmente lo que existe es una responsabilidad de un sector político que comprometió al país un conjunto de perspectivas y expectativas que no las cumple. Y en el caso específico de la reforma al sistema electoral el Presidente comprometió y no cumplió, así de concreto. La responsabilidad es de quien hace la promesa”, sentenció el diputado.

Respecto del futuro escenario político, agregó que “hay muchas posibilidades en cuanto a que hoy existe una prefiguración parlamentaria distinta. Por cierto habrá que discutir de qué estamos hablando como propuesta más específica, pues no necesariamente todos tenemos la misma idea, pero hay un compromiso específico de parte del programa de la Presidenta Bachelet”.

Además, Andrade aprovechó de cuestionar a los partidos políticos que no alcanzaron la suficiente representatividad en las elecciones de noviembre de 2013, reconociendo que el sistema debe tener las condiciones para que las diversas expresiones puedan manifestarse, pero que aquello exige un cierto límite porque, según él, la proliferación tampoco ayuda al sistema político democrático.

“Han hecho mucho aspaviento de la importancia que ellos tienen ante la ciudadanía y de la representación que tienen entre los movimientos sociales, sintiéndose portavoces de ese mundo, y pareciera que eso al menos es discutible. Partidos que pensaron que eran los genuinos representantes del movimiento social, pero pareciera que la ciudadanía, al momento de votar, no respaldó esa supuesta y peregrina representación”, concluyó el parlamentario.

Uno de los aludidos es el Partido Progresista (PRO), cuya presidenta, Patricia Morales, partió de la base de la necesidad de que los diputados y senadores legislen para terminar con el sistema binominal, recordando el caso de Marisela Santibáñez, quien a pesar de resultar como la candidata más votada en la comuna de San Bernardo en la última elección parlamentaria, finalmente no fue electa como diputada por las reglas de dicho sistema.

Asimismo, se refirió a la frustrada expectativa de Sebastián Piñera, expresando que “evaluamos muy mal que sea otro Gobierno más que no cumple con su promesa, tan importante en este caso para que la ciudadanía sienta que tanto el Gobierno como sus parlamentarios son legítimos”.

Además, aseguró que “existe un vicio de origen, porque en el fondo tenemos un Congreso que ha sido electo por sistema binominal y es muy difícil que quienes han sido electos de esa manera, es decir, que no han sido primera ni segunda mayoría, voten a favor de terminar con ese sistema”.

Junto con criticar la debilidad de la democracia nacional, Patricia Morales manifestó su esperanza en que Michelle Bachelet termine definitivamente con el sistema binominal, para lo cual la presidente del PRO insistió en la figura de una Asamblea Constituyente.

Por su parte, el sociólogo Eugenio Guzmán, decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, si bien reconoció las diferencias y las críticas que han existido desde los propios partidos de la Alianza gobernante, apuntó a la inmovilidad que proviene de los distintos sectores políticos como el principal argumento para que el sistema electoral se mantenga sin cambios.

Para Guzmán, cuando se plantea un cambio de un sistema electoral a otro se habla de la necesidad de mayor competitividad, lo cual no es verdad, y también de generar más oportunidades para los partidos más pequeños, lo que en este caso es a costa de los partidos más grandes, por lo que según él durante la discusión continuarán las críticas.

En ese mismo contexto, el experto electoral proyectó que no es posible que aparezcan excusas por parte del nuevo Gobierno para implementar los cambios, considerando que contará con mayoría parlamentaria tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.

“Esto no sólo se estanca por las críticas de la UDI, que ciertamente influyen, sino que los propios actores comienzan a darse cuenta que esto de cambiar el sistema electoral es cambiar la lógica del poder, es cambiar quién obtiene qué. Por eso que los sistemas electorales no se cambian muy a menudo”, analizó.

En cuanto a las posibilidades de contar con un nuevo sistema electoral, Guzmán proyectó que “los ajustes que serán necesarios de realizar tomarán tiempo, por lo que no creo que alguien tenga la fórmula perfecta, a menos que sea cambiarlo todo para que todo siga igual, como una fórmula gatopardeana”.

Por ello, tal como explicó Guzmán, la lógica de invitar a la futura oposición a participar de esta discusión es precisamente para disminuir los costos políticos en cuanto a las críticas, “lo cual sabemos que en política es muy difícil que ocurra, salvo que exista una moneda de cambio”, concluyó.

Cabe destacar que para aprobar alguna modificación del sistema electoral se requiere el voto favorable de tres quintas partes de los diputados y senadores en ejercicio, es decir, 72 diputados de los 120, y 23 senadores de los 38.