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El frustrado proyecto de Neruda ahora tiene un memorial

“Mínima catedral” es el nombre de la escultura al poeta que se inaugura este domingo en la comuna de El Quisco. El proyecto es el resultado final de las conmemoraciones por el natalicio del Premio Nobel de Literatura.

Damaris Torres C.

  Domingo 9 de marzo 2014 8:44 hrs. 
Cantalao. Foto de Panoramio Angelito 09

El proyecto soñado de Pablo Neruda era construir un espacio que reuniera a artistas escritores y científicos, en un inmueble que permitiera la realización de seminarios y exposiciones. Este edificio, además, debía albergar un centro de estudios del mar con un acuario.

El proyecto “Cantalao” se desarrolló desde octubre de 1973 a cago de los arquitectos Raúl Bulnes, Carlos Martner y Virginia Plubins, quienes trabajaron codo a codo junto al vate en un terreno de 4,3 hectáreas a unos dos kilómetros al norte de la actual Casa Museo del Premio Nobel.

Sin embargo, la dictadura militar paralizó las obras y nunca más se retomaron, hasta que la Fundación Pablo Neruda (1990) levantó la cabaña que el creador de “Versos del capitán” construyó en el lugar y reposicionó el ancla que albergaba desde 1968 cuando el escritor compró el terreno.

Para hacer memoria del proyecto y como parte de las conmemoraciones del centenario del natalicio del poeta festejadas el 2004, este domingo 9 de marzo de 2013 se inaugurará en Cantalao el monumento “Mínima catedral” del escultor Luis Prato Escárate y el arquitecto Ignacio Prieto Ilabaca.

Este último dijo a la emisora que el memorial se centra en los objetos que fascinaban al vate.

“Nos basamos en un poema de Pablo Neruda que es “Molusca Gongorina” del libro “Canto General”, y a partir de ahí recogimos su historia, su configuración formal, a qué le cantaba, entonces, obviamente, recogimos un poco esta cosa del mar que es tan fuerte en su obra y que está tan bien graficada en la ola, en la rompiente, en el borde costero, y especialmente en el tema de las caracolas”, señaló.

La escultura se compone de 15 piezas de acero que forman la estructura de las características caracolas que marcaron la literatura del también diplomático nacional

Primeros intentos

Este no es el primer proyecto que se efectúa luego de la paralización de las obras en 1973.

En 1987, en el contexto del evento “Chile vive” un grupo de jóvenes escultores de España, Gran Bretaña, Colombia, Japón y Chile, organizados por el nacional Francisco Gacitúa, trabajaron nueve esculturas en piedra, inspiradas en el Canto General, que se instalaron en el sitio, se cuenta en web de la Fundación.

Además, la Octava Bienal de Arquitectura de 1991 realizada en el país tuvo como motivo central generar un proyecto para Cantalao. Al ganador el Estado y el Colegio de Arquitectos le financiarían su propuesta, sin embargo, la creación de Hugo Molina y Gloria Barros, primer lugar de la competencia, nunca se llevó a cabo.

Al respecto Prieto sostiene que este es un paso más para que se constituya la idea de Pablo Neruda.

“Han pasado tantos años, se han hecho tantos proyectos, se han desarrollado tantas ideas para ese lugar, y sin embargo siempre ha sido tan complejo llevarlo adelante. En ese sentido es muy significativo, sobre todo para el legado que quiso dejar Neruda, porque pone fuerza y esperamos que vaya constituyéndose. Es bueno y muy meritorio dentro del contexto de tantos años de hacer que este lugar se constituya”, destacó.

Remomorar al poeta

La escultura se construyó gracias a la Ley 19.871 de 2003, cuando se llamó a concurso para realizar la construcción.

Uno de los gestores que aportó para que se concretara la iniciativa fue el diputado Edmundo Eluchans, quien indicó que el memorial ayudará a recordar la importante figura del poeta.

El presidente de la Cámara de Diputados añadió que “esa propiedad era de Neruda y hoy es de la Fundación y ahí hay un lugar de acceso público que es un parque muy bonito, a la orilla del mar con algo más de cuatro hectáreas donde la gente puede ir a pasear, y la idea es que instalando ahí el memorial haya un elemento aún más convocante para visitar el lugar”.

La obra fue financiada por el Gobierno de Chile por el gobierno de Michelle Bachelet (2003), por el Banco Santander, por la Fundación CorpArtes, la Fundación CAP y Antofagasta Minerals, acogiéndose a la Ley de Donaciones Culturales.