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Año XII, 24 de octubre de 2020

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“El sindicato y la negociación han sido desvirtuados”

Un reciente estudio reveló que esperar a una negociación colectiva para subir sueldos casi siempre sale más caro y desgasta en exceso las relaciones y confianzas entre jefes y trabajadores. Expertos debaten sobre la afirmación y aseguran que los sindicatos están "dervirtuados", al igual que la negociación colectiva.

Tania González

  Jueves 12 de junio 2014 21:00 hrs. 
negociación





La consultora Cadem presentó los resultados de un estudio realizado a 700 trabajadores, hombres y mujeres mayores de 18 años, pertenecientes a los grupos socio económicos C1,C2,C3, D y E, de más de 73 comunas del país.

La investigación fue realizada entre el lunes 26 de mayo y el viernes 6 de junio, arrojando como resultados que se debe mejorar las remuneraciones de los trabajadores, puesto que esperar a una negociación colectiva para subir sueldos sale más caro y desgasta en exceso las relaciones y confianzas entre jefes y trabajadores.

El economista Gonzalo Durán, de la Fundación Sol, criticó que la conclusión demuestra  la poca cultura del empresariado y trabajadores respecto de lo que es el objeto de la negociación colectiva.

“Los trabajadores no saben para qué sirve la negociación colectiva y los empresarios tienen una postura clara de que hay que eliminarla de las relaciones laborales”, señaló Durán.

El economista de la Fundación Sol, reafirma que el sindicato y la negociación han sido desvirtuados. “Durante la década de los 80, con la implementación del plan laboral, que son las reglas que rigen hasta el día de hoy, tiene un componente filosófico que es que los trabajadores estaban muy despolitizados en el sentido de no luchar por las cosas que tenían que ver exclusivamente con la frontera de la empresa. Por lo tanto, el sindicato y la negociación colectiva se desvirtúan”.

La experiencia internacional nos dice que la negociación colectiva es el gran elemento para distribuir ingresos en las sociedades, donde los países más igualitarios, como Noruega y Dinamarca, tienen esquemas muy fortalecidos.

Distinto es el punto de vista del economista Víctor Salas, de la Universidad de Santiago, quien sostuvo que el resultado se puede deber a que los trabajadores piensan que los sindicatos no sirven mucho, o que los empleados adviertan el peligro que representa integrarse a ellos.

A esto se suma que no sería sencillo que lucharan por sus remuneraciones en colectividad, por lo que asumirían que es mejor buscar la negociación individual.

Salas también opinó de otro de los resultados obtenidos, acerca de que las empresas deben comunicar mejor sus acciones y ser un actor relevante en el debate para cerrar la brecha entre discurso público y privado de trabajadores.

“Los gremios empresariales dicen defender a los trabajadores y estar dispuestos a negociar, pero no lo hacen. Por eso se da esta contraposición”, detalló Salas.

En tanto, Durán acusó falta de poder de los trabajadores  para mostrar a la sociedad lo que sucede en el mundo del trabajo, lo que ejemplificó con los sucesos últimamente acontecidos, de un trabajador de empresa de valores que se suicidó por malas condiciones laborales y otro del Transantiago que se quemó a lo bonzo por persecución sindical y precariedad de su empleo.

Por último, respecto de que las empresas deben conocer a fondo a sus trabajadores, el economista de la USACH aseguró que se está dando una aspiración que se había perdido con el paso de los años, cuando las personas viven en una dinámica de cambio de trabajo.

El experto aclaró que “un empresario no puede pensar que sus trabajadores son una pieza que cambia o recambia a placer. Esa es una de las partes a veces más abandonadas por parte de la gestión empresarial, el generar una dinámica que les permita potenciar a los trabajadores, porque en la medida que se convierte eso efectivamente en una relación que conoce la vida y aspiraciones de los que trabajan, también habrá mayor comprensión en las formas de relación laboral”.

Ambos economistas coincidieron en la necesidad de conocer la calidad de vida que tiene el trabajador, por lo que apuntaron a la organización sindical como elemento clave de ese propósito.