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Año XII, 4 de agosto de 2020

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¿La desigualdad social puede violentar las celebraciones?

Según la Encuesta Casen de 2011 el 60% de los trabajadores ganan salarios inferiores o iguales a 380 mil pesos. Este hecho estructural de la economía, podría despertar altos grados de insatisfacción, entre quienes lo padecen, y manifestarse en un enojo profundo, como lo ocurrido en la última celebración de multitudes, cuando Chile superó a España clasificando a octavos de final.

Cristián Zúñiga

  Sábado 28 de junio 2014 11:35 hrs. 





Cuando se trata del fútbol las manifestaciones adquieren un carácter masivo, y el punto de encuentro suele ser Plaza Italia. El último episodio de celebración multitudinaria registrado en este punto de la ciudad, ocurrió el miércoles 18 recién pasado, luego de que la Selección Chilena venciera a su similar de España, clasificando a los octavos de final de la Copa del Mundo.

Las imágenes repetidas una y otra vez por la TV abierta mostraban a miles de personas, especialmente jóvenes, gritando eufóricos la hazaña de la “Roja”, pero al otro día los noticiarios informaban de 527 buses del Transantiago afectados por hechos de violencia, además, de los 41 choferes que resultaron heridos.

El investigador de la Fundación Sol, Alexander Páez, dijo que para entender este fenómeno es necesario tener presente que la sociedad chilena tiene bajos niveles de participación grupal, especialmente en los sectores más vulnerables, por ejemplo, en el ámbito laboral, en los sindicatos y en los procesos de negociación colectiva.

Además, el experto estableció un vínculo entre estas celebraciones que terminan en actos de violencia con los altos niveles de desigualdad, y donde las manifestaciones en lugar de expresar alegría, canalizan más bien un enojo muy profundo de las personas.En este sentido, Páez indicó que las motivaciones, estarían radicadas en el abuso del propio sistema contra las personas.

“Tanto a nivel de instituciones laborales, educativas o el sistema de pensiones, que es un tema que está muy en boga en la actualidad, ya se hace insostenible el hecho de decir que las instituciones no abusan. Cuando se plantea que socialmente son las instituciones las que están reguladas de tal forma que se produce el abuso, ahí la rabia es distinta, ya no es una rabia en contra de una persona en particular, sino que la rabia se dirige hacia un bus, un semáforo, bienes públicos o a un banco. Ya no son las personas las que están abusando, son instituciones”, afirmó Páez.

Por su lado, el investigador del Centro de Estudios Socio Culturales, Raúl Zarzuri, dijo que este tipo de celebraciones no son exclusivas de Chile, señalando que situaciones similares a las de nuestra Plaza Italia se vivieron en Argelia y en Colombia luego de que sus selecciones también pasaran a la otra fase del Mundial.

Sin embargo, el también sociólogo, dijo que la desigualdad social se pueden entender como uno de los factores que gatillan las manifestaciones violentas de multitudes, aunque se encuentren en un marco festivo, de celebración.

“La pobreza disminuye, tenemos crecimiento económico, pero la desigualdad aumenta, y en ese sentido Chile quizás es el país con niveles de inequidad más altos dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y eso genera frustración, eso genera rabia, que podría explicar muchos tipos de acciones, entre comillas, de carácter violenta; como hipótesis respecto del Transantiago, esa rabia que está acumulada y producto de esas desigualdades existentes”, señaló el experto.

Las cifras son reveladoras y según la Encuesta Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) del 2011 establece que el 60% de los trabajadores chilenos reciben un salario inferior o igual a 380 mil pesos y en los jóvenes el desempleo se multiplica por tres, lo que significa que 700 mil de ellos, ni estudian, ni trabajan.

En tanto, el Vicario de la Pastoral Social y de los Trabajadores, Andrés Moro, afirmó que la Iglesia no justifica en ningún caso la violencia, pero dijo que ciertos hechos en alguna forma reflejan la exacerbación de las molestias que se expresan lamentablemente en este tipo de comportamientos en contra del transporte público, que además, afecta a los más pobres.

Por esto, el sacerdote explicó: “Aquí no hay actores iguales, hay actores que son desiguales y la razón del Estado y también de la Iglesia es defender y acompañar a los más débiles, para que todos puedan sentirse parte de la sociedad. El mismo Papa Francisco ha reiterado en estos últimos meses, especialmente en su carta, “La Alegría del Evangelio” y también en más de algún comentario hecho público, de que este sistema económico en el mundo no da para más. Se refiere a todo el mundo, sí  y también se podría referir específicamente a Chile sin ningún problema, y así también lo han recalcado los obispos en esta carta pastoral del 2012, donde nos invitan a crecer en equidad, pero no marcar todo en un solo sistema”.

En consecuencia, la inequidad parece ser, el “Muro de Berlín” que atrapa a la sociedad chilena, que habría que derribar para poder avanzar hacia una comunidad más justa, más cohesionada, menos segregada, menos clasista, y que signifique un orgullo formar parte de ella, no solo con las felices y a veces no tan felices celebraciones por los triunfos de la “Roja”.