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Pobreza: advierten que nueva medición no aseguraría calidad de políticas públicas

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) presentó el informe anual Panorama Social de América Latina en su versión 2014 que mostró una reducción de la pobreza, la cual alcanzó un 7,8%. De esta manera Chile quedó como segundo en la lista de los países menos pobreza de la región detrás de Uruguay. Pese a ello la Fundación Sol no está conforme con las conclusiones entregadas por el organismo, ni por el Ministerio de Desarrollo Social que coincidió con la visión de la CEPAL.

Andrés Ojeda

  Lunes 26 de enero 2015 22:31 hrs. 
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El documento Panorama Social de América Latina 2014 reveló que Chile logró disminuir la pobreza desde un 10,9% en 2011 a un 7,8% en 2013, lo que ubica a nuestro país en el segundo país de América Latina con menos niveles de pobreza detrás de Uruguay que tiene un 5,7% de pobreza. En cuanto a los indigentes, Chile marca un 2,5% versus el 0,9% de los orientales.

En el continente existen 167 millones de pobres y 71 millones de indigentes, indicadores que corresponden a un 28% y un 12,5 respectivamente, de la población total de la región en 2013.

Según este estudio se demuestran dos cosas: primero, un estancamiento en la disminución de la pobreza, y en segundo lugar un aumento paulatino del número de indigentes.

Con estas cifras sobre la mesa, el economista e investigador de la Fundación Sol, Gonzalo Durán explicó las falencias que aún existen en esta medición, a la cual considera muy poco exigente con los elementos que se consideran para considerar a una persona como en situación de pobreza.

“Lo primero que hay que tener en cuenta es que la cifra de la Cepal es coincidente con la que publicó el sábado el Gobierno. La metodología nacional que significa esto, es que se está trabajando con una línea de la pobreza que es muy poco exigente, es bien relajada. Estamos hablando de que para ser considerado pobre la persona tiene que tener un ingreso inferior a 66 mil pesos. Entonces eso es un primer elemento, es decir que se mantienen los patrones de consumo y el comportamiento que había en el año 1987 en el país, y eso se proyecta la canasta hasta el 2013”.

Durán también sostuvo que la nueva metodología del Gobierno, con su mirada multidimensional que considera el acceso a la educación, salud, trabajo y vivienda, no evalúa la calidad de estos derechos ni tampoco de las remuneraciones que son un tema crucial para la pobreza: “Aquí solo basta con tener acceso a la educación, da lo mismo ver lo que pasa con la calidad de los trabajos. Basta con tener acceso al trabajo. Entonces en ese sentido, debería plantearse en la discusión por qué no se incorporan elementos conducentes a medir la calidad de los distintos indicadores y con eso elaborar indicadores de pobreza multidimensional”.

El economista de la Fundación Sol explicó que otro de los temas que no se tocaron fue el monto de los sueldos que se perciben en Chile: “Hasta qué punto nuestra sociedad puede admitir este tipo de empleo, y allí se necesita una nueva discusión de fondo que es si se va a industrializar ciertas etapas de la producción que hoy en día son derivadas hacia otros países. Por ejemplo para entregar empleos de calidad, que sean productivos y con salarios altos y esa es una discusión de fondo para superar la pobreza. Hay que recordar que el 70% de los trabajadores chilenos percibe menos 426 mil pesos líquidos. Ese dato no se puede pasar por alto cuando hablamos de pobreza”.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal celebró la baja de pobreza y la actualización de nuevas metodologías más completas para Chile, pero reconoció que el país aún no logra superar la desigualdad por lo que llamó al Gobierno a implementar la Reforma Tributaria y a reformar la educación, elementos cruciales para superar esta falencia.

“En materia de desigualdad, sin duda que es ahí donde tenemos que poner la mira en un país como Chile. Por ejemplo en la Reforma Tributaria va a ser muy importante en materia de redistribución del ingreso y la Reforma Tributaria va justamente en la línea de los impuestos progresivos, y que de ahí se deriven unos ingresos tributarios que sean más progresivos para apuntalar otro dato que es progresivo de la redistribución que esa la educación”.

Al analizar la desigualdad de género en el mercado laboral, el informe reveló que la eliminación de las diferencias en las tasas de actividad de hombres y mujeres conllevaría descensos en los niveles de pobreza (medida por el ingreso per cápita de los hogares) de hasta 12% en el caso de Nicaragua y El Salvador, así como en los de desigualdad (medida por el índice de Gini).

Lo mismo ocurriría con la eliminación de las brechas de ingresos entre varones y mujeres, que en el caso de Bolivia permitiría disminuir la pobreza en 14%.

En el caso de Chile si se eliminaran las brechas de participación entre hombres y mujeres, la pobreza se contraería en 3 puntos, mientras que si logramos eliminar la brecha salarial la pobreza se retraería 2 puntos y en coeficiente GINI que mide la desigualdad 2 puntos y 4 respectivamente.

Finalmente en cuanto a los jóvenes existe un dato que es preocupante: el 22% del segmento que va entre los 15 y 29 años no estudia y no está empleado. De ese porcentaje, el 52% son mujeres que se dedican al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, y un 20% pertenecen a hombres que se encuentran cesantes.