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Alberto Arenas: entre la política y la técnica

A punto de cumplir un año en el cargo, académicos y especialistas analizan la gestión del ministro de Hacienda Alberto Arenas, desde la implementación de la Reforma Tributaria hasta su rol en la discusión de la Reforma Laboral, que actualmente se encuentra en trámite en el Congreso. Mientras algunos destacan que por primera vez en mucho tiempo un titular de Hacienda se alinea con el ánimo transformador que el gobierno de Bachelet le ha querido imprimir a su gestión, otros consideran que el grado de politización de esta cartera ha roto con una tradición de moderación de esta cartera.

Gonzalo Castillo

  Sábado 31 de enero 2015 17:53 hrs. 
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Desde que ha sido el Ministro de Hacienda más político y “funcional” a las directrices de la coalición gobernante, hasta que esta misma sintonía entre Ministerio y Gobierno ha permitido sacar adelante reformas y transformaciones económicas fundamentales para el país, que habrían sido impensables antes de que asumiera su segundo mandato la Presidenta Bachelet. Ese es el amplio espectro en el que se mueven las críticas y percepciones que académicos y expertos tienen sobre la gestión de Alberto Arenas, Ministro de Hacienda del actual gobierno.

Para Víctor Salas, economista de la Universidad de Santiago, Alberto Arenas, al igual que los anteriores ministros Andrés Velasco y Felipe Larraín, han demostrado ser expertos y técnicos muy preparados, sin embargo en cuanto su peso político han necesitado del respaldo de los Jefes de Gobierno para sacar adelante su gestión, no obstante Salas le reconoce su labor en la aprobación final de la Reforma Tributaria, la que considera una transformación importante en la economía nacional.

“En los dos últimos períodos presidenciales, en cuanto a los Ministros de Hacienda, lo que uno ha podido ver es que no son tan políticamente potentes por sí mismos, y su potencia política depende del respaldo presidencial, que es el caso del actual Ministro de Hacienda y de los anteriores, que siendo buenos técnicos y expertos, evidentemente su poder político no nacía de ellos mismos, en cambio los anteriores sí habían tenido su propia presencia política”.

Por el contario, para el economista del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), Francisco Klapp el Secretario de Estado ha demostrado ser uno de los titulares de Hacienda que más inmerso ha estado en la arena política desde el retorno de la democracia, cuestión que se habría visto expresada en la discusión de la Reforma Tributaria, lo que marcaría un quiebre con una tradición de Ministros de Hacienda más moderados, que buscaban consensos y mantener las cuentas fiscales saneadas.

“El Ministro Arenas ha sido mucho más político, sus declaraciones son más políticas, tiene una carga claramente más ideológica, y tiendo a pensar que otros Ministros de Hacienda evitaban hacer ese tipo de declaraciones, más bien en búsqueda de los grandes consensos que en Chile los logramos, de hecho: Una inflación controlada, una cuenta fiscal bien saneada, una política monetaria independiente y que trabajaba relativamente en conjunto con la política fiscal, y ahora las declaraciones son de otro ámbito, son más bien de un proyecto de gobierno que tiene una meta ideológica bien concreta y él está alineado más bien con eso, creo yo”.

Klapp estima que hasta el segundo gobierno de Michelle Bachelet, los administradores del erario nacional habían sido el contrapeso frente a la presiones de los gobiernos y coaliciones oficialistas en orden a incrementar el gasto público, situación que ocurrió con Velasco en el primer gobierno de Bachelet, y por lo cual fue muy criticado por personeros de la Concertación, pero también fue considerado un buen Ministro de Hacienda, independientemente del manejo que tuvo de la crisis financiera, sostiene el economista de LyD.

Para el sociólogo Manuel Antonio Garretón, la gestión del Ministro Arenas ha representado una suerte de punto de inflexión en los gobiernos que Chile ha tenido, en la medida que a diferencia de anteriores administraciones, Arenas ha aceptado ser parte de las transformaciones económicas que el régimen político quiere imponer en el país.

“Los Ministerios de Hacienda eran una especie de “parelé” a los intentos de transformación, y en este sentido este ministro ha aceptado que el horizonte político es la transformación y el salto de Chile. La verdad es que, a diferencia de otros gobiernos, aquí el papel del Ministro de Hacienda ha sido menos protagónico que lo que fueron en los otros gobiernos, lo que habla muy bien porque eso significa que el protagonismo es de la esfera política y Hacienda está al servicio de la esfera política, y en ese sentido él ha cumplido bien”.

Gonzalo Müller, abogado y analista político, sostiene que el Secretario de Estado ha dado muestras de debilidad en su mandato, debido a que habría escogido el camino del conflicto y la controversia con los actores económicos en la discusión de las reformas estructurales, y a una eventual falta de manejo con interlocutores como los empresarios, lo que le habría terminado quitando autoridad y validez con ellos.

“Fueron muchas las situaciones en las que el Ministro se vio menoscabado frente a negociaciones, por ejemplo respecto de la misma Reforma Laboral, donde él apareció como contrapeso y finalmente pareció que le doblaron la mano. O el mundo empresarial que lo iba a ver a su oficina e inmediatamente le decían que lo que él expresaba no era suficiente y que querían directamente con la Presidenta, entonces son esos malos ratos, esas señales de debilidad pública las que lo han hecho guardar mayor distancia de los medios y tratar de pasar más desapercibido”.

En lo que coinciden analistas y académicos, es en que el Ministro Alberto Arenas ha debido restarse en estos últimos meses de las discusiones de primera línea, debido a la sobreexposición que debió soportar en los primeros meses del Gobierno de Bachelet, sobre todo durante la discusión de la Reforma Tributaria, una de las primeras reformas estructurales estipuladas en el Programa de Gobierno, cuestión que se hizo patente en la discusión por la Reforma Laboral que fue liderada por la ministra del Trabajo, Javiera Blanco.

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