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Investigadores sostienen que evaluación docente debe ser integral

Si bien los especialistas tienen distintas visiones sobre los efectos que una evaluación docente más global podría tener en la labor de los profesores, coincidieron en que es necesario modificar el mecanismo propuesto por el Ejecutivo y considerar elementos como las labores específicas que los docentes realizan en sus comunidades educativas.

Rodrigo Rojas

  Domingo 14 de junio 2015 13:52 hrs. 
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“El estrés y el agobio laboral” son términos que el Colegio de Profesores han destacado en las últimas intervenciones públicas. Para el gremio, las evaluaciones han sido uno de los puntos de conflictos del proyecto de ley presentado por el Gobierno.

El Magisterio pidió modificar el sistema de evaluación planteado en la iniciativa que crea un sistema de desarrollo profesional docente. En este sentido, tanto los educadores como investigadores de diferentes organismos han señalado que se debe considerar el contexto colaborativo en las mediciones.

Para Juan Facundo Díaz, sub director Ejecutivo de Elige Educar, el proyecto de ley que se encuentra en su primera etapa legislativa, es una iniciativa positiva para los maestros. No obstante, Díaz expuso que se debe simplificar la política en relación a la evaluación y los tramos de la carrera.

“Debe haber una certificación a nivel central y un reconocimiento al desarrollo docente que permita avanzar entre los distintos tramos de la carrera docente. Pero también debe haber una retroalimentación más formativa y local de quienes conocen mejor a los profesores y pueden acompañarlos. Apoyando de esta manera, la formación en servicio que se desarrollaría entre las mismas personas que pertenecen a esa comunidad educativa.”, puntualizó Díaz.

De la misma forma, desde Educación 2020 comparten esta tesis. Manuel Sepúlveda, investigador de la organización aclaró que es necesario considerar “las evaluaciones para avanzar en la carrera”. Sin embargo, indicó que se deben modificar ciertos puntos de esta reforma, considerando “el trabajo de los profesores en los centros de alumnos o en la programación curricular, el apoyo a los estudiantes y el tiempo que dedican los encargados de ciertas unidades.”

Conjuntamente, Sepúlveda explicó que en cada establecimiento hay un contexto disímil. Por lo que especificó que “se debe contextualizar el trabajo y los puntos que se deben reforzar de un profesor, incluyendo no solo el trabajo de clases que realiza un docente.”

Pero no todos los especialistas están de acuerdo con tomar medidas en esta materia. Ernesto Treviño, experto en políticas educativas de la Universidad Diego Portales, aseveró que “la evaluación no puede solucionar estos problemas” y que “no existe ningún sistema que sea de progresión salarial y que además fomente la colaboración entre pares.” Para promover el contexto local, Treviño reconoce que es necesario contar con instrumentos adicionales.

“Hay una tremenda confusión. Es cierto que los profesores funcionan en un contexto específico y que esto debe ser reconocido. Pero también este tipo de programas, de formación profesional y de carrera docente, no fortalecen la cooperación de los docentes dentro de una misma escuela, aunque tampoco está en el propósito o en el espíritu.”, concluyó Treviño.

La evaluación y las modificaciones del proyecto

En la actualidad los profesores de establecimientos municipales son sometidos a la evaluación docente cada cuatro años. Los educadores de colegios particulares subvencionados, en cambio, rinden pruebas desarrolladas por las propias comunidades educativas.

Además de la evaluación docente, los egresados de pedagogía deben rendir, de forma voluntaria, la prueba Inicia, que mide los avances y resultados de cada universidad.

En este momento la evaluación docente está compuesta por cuatro fragmentos: el portafolio, o la visita y grabación de una clase sumado a la entrega de una carpeta, que equivale al 60 por ciento de la evaluación; la evaluación del equipo directivo que equivale a un 20 por ciento; la evaluación de los pares que equivale a un 10 por ciento y finalmente, una autoevaluación que compone el 10 por ciento restante.

El resultado de esta evaluación es la ponderación de todos estos puntos, en donde se pueden alcanzar las categorías de insatisfactorio, básico, competente o destacado. El director del establecimiento, en la actualidad, posee la opción de desvincular al cinco por ciento de la planta docente que se encuentra en las categorías de insatisfactorio o básico.

De mantenerse el proyecto de ley que crea un Sistema de desarrollo profesional docente, los profesores deberán certificarse, con una frecuencia de cuatro años, para trasladarse en cada tramo de la carrera. De las cinco etapas que contiene la carrera docente: inicial, temprano, avanzado, superior y experto, solo los dos últimas son voluntarias. Al llegar al nivel avanzado, no es necesario continuar certificándose.
Esta nueva medición estaría compuesta de un portafolio enriquecido, que consideraría aspectos colaborativos del docente y su rol en la comunidad, y una pruebla disciplinaria.

Además, el proyecto de ley, mantendría la evaluación docente y modificaría el carácter de la prueba Inicia, siendo obligatoria para los estudiantes de pedagogía de cuarto año. La certificación de los tramos de la carrera se realizarían en conjunto con la evaluación docente por lo que se podría utilizar el mismo portafolio para las dos evaluaciones.