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Los desafíos de la TV frente a la norma de programación cultural

Según el director de la serie "Sudamerican Rockers" Jordi Bachs, tras la aplicación de la normativa en los canales se ha generado una preocupación respecto al cumplimiento de la norma, sin embargo, dijo que aún existen temores de parte de los canales para apostar por programas culturales.

Abril Becerra

  Lunes 6 de julio 2015 18:58 hrs. 
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En febrero de este año se dieron a conocer los primeros resultados emanados de la aplicación de la norma de programación cultural estipulada en octubre de 2014 por el Consejo Nacional de Televisión (CNTV). Un reglamento que indica que los canales deben transmitir un mínimo de cuatro horas de contenido cultural a la semana, en horario de alta audiencia.

En el resumen de ese primer informe se constató que de 61 programas informados como culturales, sólo 51 fueron considerados como tales. Además, se calculó un total de 4.366 minutos destinados a la programación cultural y TVN presentó la mayor cantidad de contenido relacionada con cultura, con un total de emisión de 993 minutos.

La normativa indicó también que dos de las cuatro horas de programación cultural deben ser transmitidas en horarios de alta audiencia, entre las 18:30 y las 00:00 horas, de lunes a viernes, y las restantes, entre las 9:00 horas y las 0:00 de los días sábados y domingos.

En el primero informe del Consejo, se rechazaron 10 programas. Muchas de las razones tuvieron que ver con que los programas informados por los canales no respetaban los horarios exigidos, o que por ejemplo, los contenidos, no se ajustaban a los criterios culturales indicados en la normativa.

Algunos de los programas rechazados fueron Qué pachó con la cultura (UCV); Los caminos de la Iglesia (UCV); Doctora Patty (UCV); Empresa Océano (UCV); Luchadores (TVN); Pacha Pulai, el mundo olvidado (TVN); Más vale tarde, siempre hay tiempo para la cultura (Mega) y Chile, país de reyes (Canal 13).

Esto considerando que los contenidos culturales deben ser entendido como “aquellos que se refieren a los valores que emanan de las identidades multiculturales existentes en el país, así como los relativos a la formación cívica de las personas, los destinados al fortalecimiento de las identidades nacionales, regionales o locales, como fiestas o celebraciones costumbristas, y aquellos destinados a promover el patrimonio universal y, en particular, el patrimonio nacional”.

Los expertos han sido críticos respecto a varios aspectos. Uno de ellos, tiene que ver con lo que se entiende por programación cultural. Otro, punto tiene que ver con la delimitación horaria dedicada a la cultura. Por otro lado, también está el cómo los programas se han ido adaptando a la norma y de qué manera la industria nacional ha sido beneficiada.

Esto se suma un contexto en donde las audiencias cada día son más bajas y en donde el financiamiento para los contenidos culturales sigue siendo una piedra de tope.

¿Y la industria nacional?

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Sudamerican Rockers, por ejemplo, marcó un antes y un después. Esto ya que fue la una de las primeras series emitidas respecto al período en que se instauró la normativa de programación cultural.

Esta serie, en donde se rescataba la biografía del grupo Los Prisioneros, fue financiada en su totalidad por CHV y fue una producción creada a partir del mismo canal. Una apuesta que significó cómo manejar la normativa a partir de un autofinanciamiento.

Según Jordi Bachs, director de la serie, la apuesta de Sudamerican Rockers, uno de los mayores desafíos para generar televisión cultural tiene que ver con el financiamiento ya que aún existen miedos y resquemores en los canales para apostar por programaciones tipo cultural.

“Es difícil en la medida en que los canales se animan a invertir y a arriesgar. No podemos ignorar que la televisión funciona en base a un mercado de utilidades y si es un mal negocio, no hay inversión”, dijo.

De acuerdo a esto, el director comentó que en Sudamerican Rockers se invirtió el doble de lo que se apuesta por programa normal. Esto por el nivel de exigencia de la producción.

Según Bachs, el actual contexto de programación, no debería considerarse como un obstáculo dentro de la generación de contenido, ya que por ejemplo, en el caso de las series, aún existe un público fiel a los trabajos nacionales.

“Lo que yo observo es que los canales están pendientes de cubrir esos espacios. Están pendientes de generar contenidos y están en un período de adaptación de poder calzar los costos. Veo un cambio y también veo que muchos productores están haciendo contenido para poder satisfacer a los canales para cubrir la parrilla cultural. Se está moviendo pero está empezando.”, comentó.

¿Y los desafíos de la programación cultural?

Según Bachs uno de los primeros puntos tiene que ver con el financiamiento. Lo segundo, tiene que ver con definir lo que se va a entender por cultural.

“Lo primero es que sean programas que tengan una visión de identidad. Que apunten a reconocernos desde una mirada de crecimiento. Para que sea cultural tiene que haber un discurso y un sentido de construcción de mostrar nuestras heridas y mostrar nuestros defectos”, señaló.

En cuanto al tema del financiamiento el director dijo que es importante replantearse el tema del financiamiento y que una de las alternativas, podría ser el buscar apoyo en el mercado internacional.