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Inminente acuerdo nuclear se explica por cambio de mirada de Occidente respecto a Irán

Las conversaciones sobre el programa nuclear iraní terminaron sin acuerdo este lunes pero, aparentemente, a las puertas de una posible solución este martes. Según los analistas, haber llegado a este punto de avance sólo es posible debido a un cambio de mirada de Occidente sobre Irán, antes acusado de ser una amenaza nuclear y de violar los Derechos Humanos. Esto en medio de una inequidad en la forma en que Naciones Unidas y Estados Unidos  ponderan a los distintos países de la región, según su funcionalidad a Occidente.

Paula Correa

  Lunes 13 de julio 2015 19:31 hrs. 
General view of Bushehr nuclear power plant, 1,200 km south of Tehran


Las conversaciones entre Irán y el G5+1 –integrado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas más Alemania- no llegaron a buen puerto este lunes, día en que vencía el plazo estipulado para alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear. De hecho, el presidente de Irán, Hassan Rohani, tenía pensado dar un discurso a través de cadena nacional y tuvo que posponer su alocución.

Sin embargo, distintos medios de comunicación publicaron la noche del lunes que el acuerdo era inminente y que llegaría este martes. Para Eugenio Chauán, académico del Centro de Estudios Árabes de la Universidad de Chile, estos avances sólo son posibles gracias a un cambio de valoración del rol de Irán en la región.

“Sin lugar a dudas esta iniciativa parte por una toma de realidad que hace Estados Unidos sobre el rol y la importancia estratégica que tiene la República de Irán en el Medio Oriente” afirmó.

El también académico del Instituto de Estudios Internacionales y de la Facultad de Filosofía de nuestra casa de estudios añadió que Irán “se ha convertido en un actor de primer orden después de la Guerra del Golfo, y negar su existencia e intentar bloquear su participación en el escenario regional sería bastante difícil”.

Irán hoy sería sinónimo de cierta estabilidad de un régimen chií en una región políticamente inestable, además de ser uno de los pocos países que puede hacer frente al Estado Islámico (ISIS). Así lo sostuvo el analista Internacional Raúl Sohr, quien indicó que, definitivamente, la presencia de ISIS cambió la visión estratégica del Medio Oriente ya que se llegó a transformar en la amenaza principal, alterando todas las relaciones y alianzas pre establecidas en ese lado del globo.

Más allá de ese cambio, persiste en las potencias el temor a que pueda darse una amenaza nuclear que produzca un “efecto en cadena” en la región. Al respecto, el analista Raúl Sohr planteó que “el gran temor de Occidente es la proliferación nuclear y la posibilidad de que países como Arabia Saudita, Egipto y otros comenzaran a tener sueños nucleares para equiparar el poderío que tendría Irán con armas atómicas”, dijo.

Apuntando a ese escenario, Sohr indicó que “la mayor rivalidad en la región se da entre Irán y Arabia Saudita, y con Israel, que ha estado a cargo de impedir el desarrollo de la capacidad nuclear iraní y lo ha hecho tratando de presionar a los Estados Unidos. Incluso en algún momento se pensó que podía haber una guerra, y afortunadamente no avanzó más la tensión.

Por otro lado, el analista internacional Pablo Jofré recordó que estos diálogos se producen al amparo del Tratado de No Proliferación Nuclear, del cual Irán es signatario, mismo pacto que le concede el derecho de desarrollar su plan nuclear en términos pacíficos. Para Jofré existe una profunda desigualdad en la forma en la que se trata a los países del Medio Oriente en cuanto a este tema.

En ese sentido, afirmó que Estados Unidos exige a Irán que su programa nuclear no se desarrolle, pero durante todo este tiempo ha permitido el desarrollo y fortalecimiento del programa Israelí, sin visita alguna, con financiamiento norteamericano, francés y apoyo del lobby sionista en su país.

“Es la política permanente de la doble moral: a ti te permito, pero al otro no. A eso debe unirse que Irán representa un peligro para algunos en la zona, al ser la potencia regional que es”, sostuvo Jofré.

Irán es un país de 80 millones de habitantes, el tercero con mayores reservas de gas y petróleo del mundo, que ejerce influencia desde lo político y religioso en en Irak, Siria y el Líbano, entre otros. Y, además, es temido por países como Turquía, Arabia Saudita e Israel, aliados de Estados Unidos. “El problema va más por allí que por un programa nuclear”, dijo y añadió que el programa nuclear iraní se comenzó a desarrollar en 1953 bajo los auspicios del país norteamericano, cooperación que llegó a su fin con el triunfo de la revolución iraní.

Los analistas coincidieron, además, en que el hecho que Irán sea potencia mundial petrolera en un escenario de eventual desbloqueo, podría modificar el actual escenario de oferta, que se ha restringido y con ello aumentado el precio del crudo en todo el mundo.

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