El analista internacional abordó las presiones de Washington en materia comercial y estratégica, tomó como referencia el caso de Canadá e instó a la Cancillería a mantener abiertas otras alternativas de relación internacional.
La Cancillería informó que el cierre será efectivo desde el 31 de agosto y que los trámites consulares se trasladarán al Consulado de Chile en Ankara, sin que esto implique el fin de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
El presidente de Estados Unidos aseguró que su país mantiene “control total” del estrecho de Ormuz y volvió a afirmar que Teherán “no tienen dinero, no tienen Armada, no tienen Fuerza Aérea”
Los Guardianes de la Revolución exigen el fin de la “guerra de agresión”, el levantamiento del bloqueo a sus puertos y una indemnización integral, mientras el conflicto ya supera los cinco meses.
Washington negocia la reapertura del corredor marítimo tras fracasar en sus objetivos iniciales, mientras Teherán busca convertir su resistencia militar en poder político y control regional.
El presidente estadounidense exigió celeridad para cerrar un acuerdo que contemple la apertura total del estrecho de Ormuz y advirtió con una capacidad de respuesta militar “nunca vista” desde 1945 si las negociaciones fracasan.
Ambos conflictos entran simultáneamente en fases críticas. La tensión sobre comercio marítimo, energía, armamento y diplomacia transforma dos focos bélicos en un riesgo para el orden internacional.
El vicerrepresentante iraní Gholamhossein Darzi denunció ante el Consejo de Seguridad el ataque a los buques “Naji 15” y “Naji 16”, mientras se enfrían las negociaciones entre Teherán y Washington.
Washington afirmó que los ataques buscan reducir la capacidad militar iraní en el estrecho de Ormuz. Irán respondió con advertencias sobre el derecho internacional y reportó una nueva ofensiva contra instalaciones militares de EE.UU. en la región.
Pekín es uno de los actores más relevantes y menos visibles de la crisis en Medio Oriente. Pero si la guerra escala y se cierran rutas como Ormuz y Bab el-Mandeb, al gigante asiático podría no quedarle palancas para evitar una crisis global.
Washington declaró que los bombardeos buscan socavar las posibilidades de Teherán de atacar buques comerciales en el estrecho de Ormuz. Además, el presidente Donald Trump lamentó la muerte de tres soldados en una base en Jordania.
Las dos monarquías árabes activaron alarmas nacionales de emergencia ante oleadas de misiles balísticos y drones. Teherán aseguró haber apuntado a bases norteamericanas, mientras que Kuwait denunció graves daños en su principal planta desalinizadora.
Irán amenazó con una “ofensiva total” tras los ataques estadounidenses, que causaron al menos tres muertos en Hormozgan, mientras persisten los incidentes en el estrecho de Ormuz.
La guerra entre Estados Unidos e Irán escala en el estrecho y amenaza con extenderse a Bab el-Mandeb, abriendo un escenario de mayor presión sobre el petróleo, el comercio marítimo, la inflación y la estabilidad económica global.
Las declaraciones de Trump llegan poco después de que el propio Rubio anunciara que Washington seguirá empleando “todas las herramientas a su disposición” para “impulsar” reformas “políticas y económicas” en Cuba.
La ruptura del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán abre una etapa más peligrosa de la guerra. Ormuz, Yemen y Líbano amenazan con expandir el conflicto y trasladarlo a los mercados, la energía y la estabilidad global.
La Guardia Revolucionaria de Irán anunció ataques contra bases militares con presencia de Estados Unidos en Jordania, Bahréin, Kuwait y Omán, en represalia por los recientes bombardeos estadounidenses.