El enfrentamiento entre Washington y Teherán se mantiene en una fase de estancamiento, sin espacio para la diplomacia. La prolongación del conflicto, las nuevas escaladas y las restricciones energéticas vuelven a presionar al alza del petróleo.
En entrevista con RFI en el marco de “La Fabrique de la diplomatie”, el canciller francés aborda la violencia de colonos israelíes en Cisjordania, la tensión con Rusia por el ataque híbrido en Alemania y el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
La guerra contra Teherán no ha reordenado Medio Oriente como esperaba Washington. Irán sobrevivió, los aliados diversifican su seguridad y China gana espacio en una región cada vez más multipolar.
Una decena de jefes de Estado y de gobierno se han desplazado para celebrar los 25 años de la a organización, la que en esta oportunidad deberá enfrentarse al contexto de la guerr en Medio Oriente.
Al menos dos personas han muerto y dos más han resultado heridas en un ataque estadounidense sobre la isla de Larek, una isla iraní situada en el estratégico estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico.
El analista internacional abordó las presiones de Washington en materia comercial y estratégica, tomó como referencia el caso de Canadá e instó a la Cancillería a mantener abiertas otras alternativas de relación internacional.
La Cancillería informó que el cierre será efectivo desde el 31 de agosto y que los trámites consulares se trasladarán al Consulado de Chile en Ankara, sin que esto implique el fin de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
El presidente de Estados Unidos aseguró que su país mantiene “control total” del estrecho de Ormuz y volvió a afirmar que Teherán “no tienen dinero, no tienen Armada, no tienen Fuerza Aérea”
Los Guardianes de la Revolución exigen el fin de la “guerra de agresión”, el levantamiento del bloqueo a sus puertos y una indemnización integral, mientras el conflicto ya supera los cinco meses.
Washington negocia la reapertura del corredor marítimo tras fracasar en sus objetivos iniciales, mientras Teherán busca convertir su resistencia militar en poder político y control regional.
El presidente estadounidense exigió celeridad para cerrar un acuerdo que contemple la apertura total del estrecho de Ormuz y advirtió con una capacidad de respuesta militar “nunca vista” desde 1945 si las negociaciones fracasan.
Ambos conflictos entran simultáneamente en fases críticas. La tensión sobre comercio marítimo, energía, armamento y diplomacia transforma dos focos bélicos en un riesgo para el orden internacional.
El vicerrepresentante iraní Gholamhossein Darzi denunció ante el Consejo de Seguridad el ataque a los buques “Naji 15” y “Naji 16”, mientras se enfrían las negociaciones entre Teherán y Washington.
Washington afirmó que los ataques buscan reducir la capacidad militar iraní en el estrecho de Ormuz. Irán respondió con advertencias sobre el derecho internacional y reportó una nueva ofensiva contra instalaciones militares de EE.UU. en la región.
Pekín es uno de los actores más relevantes y menos visibles de la crisis en Medio Oriente. Pero si la guerra escala y se cierran rutas como Ormuz y Bab el-Mandeb, al gigante asiático podría no quedarle palancas para evitar una crisis global.
Washington declaró que los bombardeos buscan socavar las posibilidades de Teherán de atacar buques comerciales en el estrecho de Ormuz. Además, el presidente Donald Trump lamentó la muerte de tres soldados en una base en Jordania.
Las dos monarquías árabes activaron alarmas nacionales de emergencia ante oleadas de misiles balísticos y drones. Teherán aseguró haber apuntado a bases norteamericanas, mientras que Kuwait denunció graves daños en su principal planta desalinizadora.