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Cadem: humor político y nueva caída en aprobación presidencial

La Presidenta Michelle Bachelet volvió a bajar en su aprobación. La Mandataria solo alcanzó el 20 por ciento de respaldo; mientras, los encuestados aseguran estar de acuerdo con las rutinas de humor presentadas en Viña del Mar.

Diario Uchile

  Lunes 29 de febrero 2016 9:27 hrs. 





La aprobación presidencial vuelve a caer, al menos así lo diagnostica la encuesta Cadem, Plaza Pública. En su versión 111, el estudio revela que un 70 por ciento de los encuestados desaprueba la gestión de Michelle Bachelet, mientras que solo un 20 por ciento considera positivo su trabajo.

La medición que entrevista a habitantes de 73 comunas del país, además indicó que los atributos presidenciales peor evaluados son la autoridad y liderazgo, confianza y el cumplimiento de las promesas.

En áreas de gestión se posicionan críticas la corrupción, con un 90 por ciento de desaprobación a la labor del gobierno; también la delincuencia (86 por ciento) y el conflicto mapuche (80%). En el extremo contrario se encuentran las Relaciones Internacionales (50 por ciento de apoyo) y la creación de empleo (35% de respaldo).

Así, un 65 ciento de los encuestados considera que el país va por mal camino.

Humor

El humor político también fue medido por Cadem. Previo a las rutinas que marcaron lo sucedido en el Festival de Viña del Mar, la agencia preguntó por el tipo de humor más divertido para los chilenos. La respuesta fue categórica: Un 60 por ciento prefiere las rutinas en torno a cosas cotidianas, mientras que un 27% está de acuerdo con las historias que narran la realidad política.

Para la gran mayoría de los opinantes, las críticas hechas a los políticos no fueron más allá de los límites. Por lo tanto, y a diferencia de lo expresado durante la semana por representantes de La Moneda y de los partidos tradicionales, los chilenos consideran ajustado a la realidad, las rutinas de humor que criticaron el actuar de los representantes populares durante el 2015.

También aseguraron que su presencia no daña la democracia.