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Año XII, 15 de agosto de 2020

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Educación no sexista: La otra lucha de los secundarios

Además de movilizarse por una educación pública, gratuita y de calidad, los estudiantes secundarios han sumado, por primera vez, la demanda por una educación no sexista que les permita erradicar el machismo de sus prácticas cotidianas y reconocer a sus compañeras y compañeros como iguales.

Oriana Miranda

  Sábado 28 de mayo 2016 16:53 hrs. 





El martes recién pasado, cientos de niñas y adolescentes, estudiantes del Liceo 1 Javiera Carrera, marcharon hacia el Internado Nacional Barros Arana (INBA) para manifestarse contra los insultos machistas que, lamentablemente, están acostumbradas a recibir.

“Si los compañeros del INBA o de cualquier otro liceo no nos respetan ni por ser compañeras de lucha en un movimiento estudiantil, nos tienen que respetar porque nos cansamos de la agresión hacia las mujeres”, dicen las estudiantes en un comunicado que pegaron en el frontis del INBA. “Ya es violento el sistema como para que nos ataquemos entre nosotros”, argumentan.

La marcha finalizó en un encuentro entre las javierinas y la Secretaría de Masculinidades y Sexualidad del INBA, quienes llegaron a un acuerdo de trabajar en conjunto para realizar foros y asambleas en ambos colegios sobre temas de género y diversidad sexual.

“Nosotros siempre lo hemos dicho: queremos igualdad social para que no exista una educación para ricos y una educación para pobres, pero también entendemos que no puede existir una educación distinta para hombres y mujeres, una sociedad distinta para hombres y para mujeres”, explica Diego Arraño, estudiante de tercero medio, vocero de la Aces y presidente del Centro de Alumnos del INBA, para quien hoy en día “hay una necesidad de romper esas barreras patriarcales impuestas a la sociedad”.

“Exigimos una educación igualitaria en un país en el que hemos visto cómo se discrimina a la mujer. Creemos que ese error que se radica en la sociedad viene desde las bases, se nos inculca desde pequeños”, expresa con firmeza Saimi Ahumada, presidenta del Centro de Alumnas del Liceo 1.

La estudiante de segundo medio destaca la creación de políticas internas para evitar las agresiones machistas entre las propias niñas del liceo, así como el trabajo con otros Centros de Alumnos para posicionar el tema del respeto a las mujeres y a la comunidad LGTBI.

“No los queremos ver como enemigos porque todos estamos en una lucha en conjunto. No queremos fragmentar el movimiento ni mucho menos: si luchamos por una educación igualitaria, tenemos que estar unidos los dos bandos”, explica Saimi.

“Estoy muy contenta de que en el movimiento estudiantil, por primera vez, en el petitorio de la mayoría de los liceos tanto de hombres como de mujeres, esté la consigna de educación sexual y educación no sexista”, expresa con entusiasmo Valentina Aguilera, estudiante de tercero medio del Liceo Carmela Carvajal e integrante del Colectivo Lemebel, organización feminista de izquierda nacida en el Liceo Manuel Barros Borgoño que, a través de intervenciones artísticas y propagandísticas, busca la extinción del machismo y de las actitudes de dominación y desigualdad.

Para la estudiante, no es casual que la demanda por una educación igualitaria provenga de los liceos emblemáticos de Santiago, los primeros en movilizarse cada año, todos sólo de mujeres o de hombres. “En este tipo de educación, que quedó totalmente obsoleta, se producen siempre diferencias súper claras entre hombres y mujeres”, explica.

Iniciativas como la emprendida por el Liceo 1 y el INBA son un precedente para que los estudiantes secundarios comiencen a comprenderse como compañeros de lucha por una educación pública y, al mismo tiempo, libertaria. “El feminismo es una lucha que no tiene que ser linda o feliz, porque finalmente es una lucha incómoda. Hay que lograr demostrarle a los cabros que está mal lo que están haciendo a pesar de que venimos de una cultura que nos muestra que eso es chistoso, que es bacán gritarle maracas a las chiquillas”, expresa la carmeliana.

A su juicio, “es súper necesario pasar del diagnóstico, de los datos, de los números, de los porcentajes, cifras que están hace mucho tiempo y sobre las cuales no se está haciendo nada. Hay que empezar la etapa de la ofensiva feminista, de una reeducación feminista”.

En ese sentido, los colegios como primera instancia de socialización serían clave para discutir temas de género y sexualidad, así como el feminismo y el respeto a la comunidad LGTBI, algo de lo que los propios estudiantes se están haciendo cargo.