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Año XIV, 26 de noviembre de 2022

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Dipreca y Hospital Militar: las camas que se desperdician en salud

Funcionarios de Dipreca y Capredena denuncian que el Estado continúa entregando recursos a privados en circunstancias que los hospitales institucionales de las FFAA y Carabineros presentan una subutilización de insumos, los cuales podrían ser ocupadas por pacientes del colapsado sistema público de salud.

C. Medrano y G. Castillo

  Miércoles 21 de septiembre 2016 19:11 hrs. 
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Frente a la ya estructural crisis del sistema público de salud, un grupo de funcionarios de Capredena y Dipreca, ambas instituciones de salud y previsión de las FFAA y Carabineros, denunciaron que a pesar de la disponibilidad de camas e insumos médicos “ociosos” que presentan esos servicios, el Estado continúa trasladando pacientes a clínicas privadas en vez de a estos servicios.

Esta situación se agrava al considerar los altos costos que debe cubrir el sistema público, al pagar por una cama en una clínica privada, mientras que los hospitales y servicios de salud institucionales de las Fuerzas Armadas son, en la práctica, públicos ya que son los recursos del Estado los que los mantienen.

José Ruminado, presidente de la Asociación de Funcionarios de Salud de Capredena y dirigente nacional de la ANEF, señaló que la red de salud que dispone el Ministerio de Defensa, que incluye Dipreca, Capredena y los hospitales institucionales de las FFAA que es utilizada, fundamentalmente, por las tres ramas de la FFAA, Carabineros, Gendarmería y la PDI “tiene espacio suficiente para absorber la demanda del sector público que, hoy día, debe esperar muchísimo para ser atendida”.

“Lo que hace es privilegiar a privados para todos los problemas que tienen los hospitales públicos en vez de enviarlos y solucionarlos en la misma red interna del sector público, en este caso Defensa, lo hacen con los privados porque beneficia finalmente a los privados que lucran con todo esto, y que no lo hacen ni el sector público de salud ni tampoco Defensa, que también es público y también debiese absorber demanda pública y no enviársela directamente a los privados, que es lo que pasó con mayor fuerza en el gobierno anterior, pero que desgraciadamente se ha seguido repitiendo y no se deriva el paciente Fonasa a la red de salud del Ministerio de Defensa”, agregó.

En tanto, funcionarios de Dipreca coinciden en que existiendo convenio con Fonasa para trasladar pacientes hacia ese recinto hospitalario, no envían pacientes ya que en el convenio no están incluidas las patologías GES-Auge y responsabilizan al Ministerio de Salud por estas falencias del sistema.

Por su parte, el senador del PPD e integrante de la comisión de Salud, Guido Girardi, recordó la experiencia del hospital de campaña instalado por los militares en el recinto del hospital San José, que permitió descongestionar buena parte de este recinto, y lo expuso como una buena forma de optimizar los recursos públicos e integrar de mejor manera los insumos de todos los centros asistenciales: “Si hay áreas ociosas o que no tienen ocupación en los hospitales que están vinculados a Dipreca me parece evidente que tienen que ser utilizados, prioritariamente, por la red del sistema público”.

Girardi destacó la necesidad de que exista “una compra centralizada de servicios” en el sistema de salud pública, y así poder negociar mejores precios, incluso con los privados, y evitar así que cada hospital o servicio de salud de manera independiente deba estar realizando este tipo de acciones.

“En Fonasa hay una redefinición y readecuación de políticas porque creo que si queremos evitar los costos e inmensas deudas que están teniendo los hospitales se debe a que, justamente, faltan especialistas en los hospitales, falta equipamiento y se les compran esas prestaciones cuatro veces más cara a los centros privados. Yo creo que la buena utilización de los recursos públicos es fundamental, y lo otro que es importante es que haya una capacidad de compra de servicios centralizada, no que cada hospital compre por su cuenta o a veces les tienen que comprar a los propios médicos del hospital que se transforman en corporaciones privadas y venden sus servicios como si fueran privados”.

José Ruminado plantea que “al menos el año pasado” se hablaba de que del total de camas que poseen los hospitales institucionales de las FFAA, sólo un 60 por ciento estaban ocupadas, por lo tanto había espacio en camas, y también en cuanto a las horas médicas y en atención en salud para la tercera edad: “Mantienen un mínimo, a lo mejor, pero no ocupando la red completa como debiese ser estando disponible”, señaló.

“Se quedan mucho en la foto, en la inauguración, en la voluntad expresada, pero en la práctica, después uno esperaría, o sea uno ve su red hospitalaria y uno dice ‘aquí se puede hacer mucho más’, y uno lamenta que no esté pasando, y que vea atiborrado los hospitales públicos y, a pesar que se exprese la voluntad, se haga una ceremonia, que no se haga práctico ni se materialice, sino que se mantengan las mismas dinámicas”.

Finalmente, José Ruminado hizo énfasis en que el centro de salud de Capredena está especialmente orientado a la tercera edad, al igual que el Hospital Militar que cuenta con equipos de última tecnología, pero que “está capturado por un sector, bastante privilegiado ya con las pensiones, más encima con la salud, y uno espera que eso se abra también al ciudadano común y corriente y no haya esa diferencia enorme (…) aquí tenemos espacio, tenemos camas hay atención suficiente para hacernos cargos de nuestro propio pueblo, de los trabajadores, la ciudadanía, y finalmente vemos que sólo queda en los discursos, pero no se materializa”.

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