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“Oropel”: la obra de danza contemporánea que cuestiona el régimen neoliberal

El ejercicio escénico se estrena este sábado y se propone cuestionar el universo de las apariencias, el espectáculo y las lógicas del modelo económico imperante.

Victoria Vinals

  Sábado 8 de octubre 2016 13:25 hrs. 
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El año 2008, la coreógrafa y bailarina Carolina Cifras comenzó a dirigir un proyecto de largo aliento: elaborar una serie de ejercicios escénicos que pudieran dar cuenta del lugar que ocupa el cuerpo bajo el sistema capitalista y su modelo neoliberal.

El primer resultado de esta idea fue el montaje titulado 2010. La obra estrenada en 2008, abordó el ensueño como una actividad que se produce a partir de la falta de oportunidades, sobre cómo el ser humano busca otros horizontes a través de imaginarse tiempos mejores, de soñar con un futuro en que las cosas podrían ser diferentes.

La segunda parte de la idea se concretizó con el estreno en 2012 de Pampa. El montaje consistente en un solo interpretado por la misma creadora, hablaba de la sobreexplotación del cuerpo en un sistema marcado por la sobreproducción. La idea del cuerpo como existencia sobre exigida y sobre explotada.

“Me concentré en la imagen del perro cuando es golpeado por un auto. Uno se acerca a ver el perrito y está todo bien por fuera pero luego empieza a botar sangre por la boca, lo que implica que por dentro esta todo destruido. Esa idea de que por fuera esta todo bien pero por dentro no, me llevó a preguntarme: ¿Qué produce esta exigencia en uno? ¿Somos felices? ¿Estamos bien? ¿Qué pasa con el estrés? ¿Y con la angustia?”, señala Carolina Cifras.

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Este sábado se estrena Oropel, la tercera y última parte de lo que se convirtió en una trilogía de danza contemporánea. En esta oportunidad, la artista profundiza en búsquedas anteriores, y genera nuevos cuestionamientos sobre los cuerpos, la realidad y las apariencias.

“En Oropel me avoqué mas a la sobrevaloración y sobreexposición del cuerpo como tal de manera específica. Al inicio, el proyecto se llamaba Branding, que es como construirse una imagen, una actividad súper recurrente en los políticos y en todo ahora, hasta hay algunos artistas que lo hacen. Se trata de generar una ficción del trabajo mismo, de un simulacro. Como que el branding te permite crear toda una realidad que finalmente no es y eso tiene que ver con el sistema neoliberal”, explicó la coreógrafa.

En la misma línea, el ejercicio escénico propuesto por la Carolina Cifras está íntimamente relacionado con cómo se desarrolla la vida cotidiana bajo las normas que rigen el modelo económico imperante. Así, la sobreelaboración de la imagen y la sobreexposición del cuerpo se sitúan como eje central.

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El hilo conductor de la trilogía son preguntas sobre cómo el cuerpo se afecta y cuáles serian los impactos en él, a la relación entre las formas dominantes de la economía y las prácticas cotidianas.

Respecto a la urgencia de llevar a escena estas cuestiones, Carolina Cifras apuntó que “Siempre ha sido muy importante pensar de que hay un otro que lo está mirando. Para mí es importante hablar de mi país, del cotidiano, de lo que cualquier persona de cualquier profesión puede recibir directa o indirectamente solo porque se sube al metro. Mi interés de hacer algo es una cosa más política”.

En términos de formato, Oropel propone una instalación escénica que complementa el trabajo instalativo de las artes visuales, con la performatividad de la danza.

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La obra es recomendada para mayores de 14 años y apta para personas con discapacidad auditiva. Respecto a esta modalidad, Carolina Cifras declaró: “Siento que hay cosas que no necesariamente se tienen que entender por un solo canal de percepción, hay otros espacios donde el que está mirando no necesita sólo un canal. También siento que es bonito poner en un afiche que es apto para sordos, o para mudos, o para ciegos, porque también son parte de la sociedad”.

Este ejercicio escénico puede verse hasta el próximo 16 de octubre en el Centro de Creación y Residencia, NAVE, ubicado en avenida Libertad 410, Santiago.