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Mauricio Redolés: “Scaramelli es una suerte de Sebastián Piñera”

El cantautor cuestiona la forma en que se reparten los dineros que producen los derechos de autor y critica al presidente de la SCD, quien tuvo millonarios ingresos en los últimos meses: "Puede que sea legal, pero no legítimo", dice.

Rodrigo Alarcón

  Sábado 1 de julio 2017 15:36 hrs. 
redolés





13 pesos. Eso es lo que recibió Mauricio Redolés la última vez que la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD) le entregó dinero por sus composiciones. “Y la anterior puede haber sido de 500 pesos o, no sé, de 350. Sumas ridículas”, dice.

Redolés, que continúa recuperándose del accidente cerebrovascular que sufrió el año pasado, se acuerda de esos números cuando tiene que hablar del escándalo protagonizado por el presidente de la entidad, Álvaro Scaramelli, quien anunció este sábado que dejará su cargo luego que se conocieran los millonarios ingresos que ha percibido desde que asumió. Ha seguido el caso con cierta distancia, a través de las noticias, pero eso no le impide opinar con vehemencia: “Puede que sea legal, pero no legítimo. Tengo la impresión de que Scaramelli es una suerte de Sebastián Piñera y no sé si lo halago o lo defiendo con eso”, afirma.

¿En qué sentido es como Piñera?

En que la SCD es otra especie de Exalmar. O sea, la figura de este señor Scaramelli es bien cuestionable. Apenas salió presidente de la SCD tuve una polémica con él porque desestimó los premios Altazor, descalificándolos como premios que se daban entre amigos, ofendiendo con ello a decenas de músicos muy talentosos. Bueno, yo me pregunto, Pulsar es entre qué: ¿entre amigos, entre mafia, entre sellos discográficos, entre industria musical? ¿Qué son los premios Pulsar, si no son amigos? Ya tuve una polémica con él, no tengo nada personal con este señor, pero sí me parece que cuando el río suena es porque trae un piano.

En este caso en particular, ¿cuál es la diferencia entre legitimidad y legalidad?

A lo mejor todo lo que él hizo es legal, no le está robando plata del bolsillo a nadie, pero tal vez no son legítimas las cifras de repartición de plata, que se pague tanta plata por hacer una cortina musical para un aparato para ejercitar los bíceps y eso tenga el mismo o más valor que joyas de la música chilena que reciben muy poca plata, que no reciben plata o que los autores mueren en la pobreza. ¿Cómo se llegó a eso? No sé, no he estado metido, pero me parece que merece una revisión y merece la renuncia de este señor.

Mira, te voy a decir una cosa que puede parecer alejada de lo que estamos conversando, pero creo que es muy pertinente. Hay una señora que tiene 75 años y trabaja la artesanía de Rari, los crines de caballo coloreados. Hace maravillas, maravillas, y está sentada en Cumming con Catedral, todos los domingos en la tarde, tejiendo su artesanía. Otras veces se puede ver en Bandera con Catedral. Ella es una muestra viva del folclor chileno y ahí está. Se llama Clara Sepúlveda, yo hablé con ella el otro día, en medio de la lluvia, sola, vendiendo su artesanía en mil o dos mil pesos. Entonces yo digo: bueno, toda esta plata que tiene el Consejo de la Cultura, todos estos organismos que se suponen difusores de la cultura, ¿cómo no destinan una pensión para esta señora? ¿Cuántos autores y compositores hoy no están así? Esta música de comerciales y jingles existe porque la música existe como forma de arte. Si existieran solamente los jingles, nadie pondría la televisión o la radio. Si la ponen, es porque la gente quiere escuchar “Los momentos” de Eduardo Gatti, al grupo Congreso, a la Violeta Parra, a Víctor Jara. La gente quiere escuchar música como forma de arte. Esta música desechable, música basura, para un tipo que está sacando bíceps y le dicen llame ya, llame ya, llame ya, se lleva 90 millones de pesos. Me parece que es un contrasentido. Puede que esté dentro de la “legalidad”, pero me parece profundamente ilegítimo. Legales también son los negocios de Piñera.

Cuando dices que es como el caso Exalmar, ¿es porque Scaramelli habría aprovechado su posición privilegiada como presidente de la SCD?

Yo sospecho que sí. O sea, llegar a ser presidente de la SCD y, al mismo tiempo, elevar considerablemente los recursos… no habría que citar ni a Carlos Marx ni a Federico Engels, habría que citar al Bombo Fica: sospechosa la hueá.

Habría que creer demasiado en las coincidencias.

Absolutamente. Debería transparentarse todo. Basta de estar pidiendo auditorías externas que solamente les van a dar la razón, si eso es la crónica de una auditoría anunciada. ¿Tú crees que el señor equis procedió a meter las manos en esto y esto otro? ¡No! Van a decir que está todo legal y bien, por algo los llamaron a ellos. A otro perro con ese hueso. Es un escándalo más dentro de la repartija injusta de la SCD.

Más que el caso particular de Scaramelli, ¿tiene que ver con la estructura de la SCD?

Claro, ¿viste la declaración de Florcita Motuda? Creo que ahí hay más argumentos que los que puedo entregar. Sin desmerecer la creatividad de quienes están haciendo música de fondo para la venta de la última juguera o el último instrumento para sacar bíceps, evidentemente esa es una música menor. Es como comparar a Picasso con el que está pintando un paquete de tallarines. Son cosas distintas, no pueden estar en el mismo plano. Desde el punto de vista del negocio y del capitalismo hay otra lógica y puede resultar que este señor que hace cortinas para la venta de pasta dentrífica tenga el mismo derecho que grandes compositores chilenos, pero es un despropósito que así sea.

Si no estás de acuerdo con las formas y principios de la SCD, ¿por qué perteneces a ella entonces?

Porque yo me dedico a hacer canciones, no a hacer negocios, entonces no me he preocupado de dónde van a dar mis derechos o quién cobra mis canciones. Lamentablemente, la tendencia es que los artistas sean cada vez más gestores culturales, empresarios de sus propias obras, en vez que hayan sociedades que se preocupen de resguardar estos derechos. Pareciera ser que los artistas debieran andar con el culo vuelto para la pared con respecto a estas mismas sociedades, es excesivo. ¡Se supone que están para resguardar los derechos de uno, no para robar! Se hace una sociedad para defender los derechos de los artistas, se peleó tanto por el 20 por ciento de música chilena, ¿en qué queda eso? Hay gente que muere sin que se le hubiese pagado lo que corresponde por la contribución que hicieron. Me pueden decir que lo tocaban tarde, mal y nunca en Radio Carabineros de Chile y eso no da plata. Bueno, así está el mundo.

¿Qué crees que va a pasar con esto? ¿Habrá consecuencias, quedará en nada?

A pesar de tener 64 años uno es optimista, así que espero que sea una chispa que encienda la pradera y los músicos, los autores, tomen conciencia de que hay que empezar a escarbar en los repartos, no precisamente con una comisión revisora de cuentas llamada por Scaramelli, sino con gente que se pueda dedicar a estudiar estos fenómenos. Habría que ver la forma de que gente honesta se dedique a administrar estos fondos. En fin, así es la vida, así está Chile. Por lo menos todavía existe el derecho a pataleo. Como dijo Nicanor Parra, en Chile no se respeta ni la ley de la selva.

Foto: Rodrigo Alarcón.