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Claudia Mena: “Las clases de Margot Loyola hacen falta en todas las escuelas”

Tiene 27 años, tocó cuecas con El Parcito y acaba de grabar en el nuevo disco de Gepe. Es una de las últimas discípulas de la centenaria folclorista, con quien aprendió tonadas, valses, refalosas y otros ritmos. “No cesó de enseñarle a la gente joven”, dice en esta entrevista.

Rodrigo Alarcón y Paula Campos

  Sábado 15 de septiembre 2018 14:47 hrs. 
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Claudia Belén Mena tenía 19 años y estaba encaminada para convertirse en profesora de música. Estudiaba en el ex Pedagógico y, paralelamente, se había sumergido en el mundo de la cueca con El Parcito, el dúo que mantenía con Patricia Díaz. Iba hacia allá, pero hubo “señales que fueron apareciendo”, según sus palabras, y torcieron su recorrido.

La primera señal fue La tonada, testimonios para el futuro, el libro de Margot Loyola que encontró en la universidad y que leyó de un tirón. De inmediato consiguió que alguien le copiara los discos que venían con la publicación, donde escuchó algunas tonadas que luego aprendieron con El Parcito.

La segunda señal fue cuando hicieron un concierto en un colegio y consiguieron el correo electrónico de la folclorista, cuyo centenario se celebra este sábado 15 de septiembre. Le escribieron, sin demasiada esperanza, y obtuvieron respuesta: “Las espero en mi casa”, les dijo la propia Margot Loyola.

“Llegamos, nerviosas, y ella se sorprendió, porque pensaba que éramos mayores”, relató Claudia Mena en el programa Semáforo de Radio Universidad de Chile. “Le cantamos cueca, ella estaba sentada en el sillón con Osvaldo (Cádiz, su marido) y nosotros paradas al frente, como si fuera un escenario. Después nos pidió una tonada, cantamos y nos dijo: ‘ustedes son chinganeras pa’ cantar y yo les quiero enseñar, así que vengan la otra semana’. Así, no dejamos de ir nunca”.

¿Cómo eran esas visitas? Según Claudia Mena, “cada vez que salíamos de esa casa era como una sensación del pecho infladísimo, de tanto que nos enseñaba con los gestos, cómo nos conversaba, las historias que contaba, el repertorio… Súper maestra, igual que Osvaldo Cádiz. Como Margot ya no era tan ágil, él iba a buscar los libros, ponía el disco, nos mostraba fotos. Eran verdaderas clases que hoy hacen falta en todas las escuelas”, explicó. “Nosotras llegamos en el año 2011 a su casa y hasta el 2015 no cesó de enseñarle, sobre todo, a la gente más joven”.

Palomita en Bogotá

Claudia Mena es una de las últimas y más jóvenes discípulas de Margot Loyola y en el último tiempo se ha desplegado en diversas direcciones. Desde este fin de semana, por ejemplo, es posible escucharla en Folclor imaginario, el nuevo disco de Gepe, pero desde el año pasado se convirtió en una cantora con nombre y álbum propio: Quisiera ser palomita.

La historia es singular. Cuando se disolvió El Parcito, Claudia Mena no solo podía tocar y cantar cuecas, sino también valses, tonadas, refalosas o polkas aprendidas de Margot Loyola y otras maestras. Con ese repertorio como equipaje, partió a Lima y luego continuó hacia Bogotá, donde se encontró con Jorge Zárate y Katie James, dos músicos a los que había conocido en Santiago.

A instancias del primero, creador del proyecto Diario Sonoro Latinoamericano, entró a un estudio para registrar unas cuantas canciones y una breve entrevista. Esa era la idea inicial, pero se desbordó: “Pidieron dos horas de estudio, yo preparé tres canciones y las grabamos a la primera, guitarra y voz. Como nos quedaba harto tiempo, ¡vamos grabando cualquier cosa!”, contó entre risas. “Grabamos unas cuecas, unas tonadas y otra refalosa”.

Finalmente, en Quisiera ser palomita quedaron una decena de las canciones registradas ese día, que Claudia Mena hoy también toca entre restaurantes y locales de Santiago y Valparaíso. Solo una es una creación propia, la cueca “Cuando a Lima yo llegué”. “Todavía no me dedico a componer, todavía no madura nada”, dijo. Por ahora. 

Foto: Karen Santander / Diariodeanafunk.cl.