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Astrid Espaliat: “En ningún caso la Corte va a examinar la soberanía chilena”

La académica del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile se refirió a la sentencia que este lunes se dará a conocer sobre la demanda que en 2013 interpuso el Estado boliviano contra el chileno para obligar a negociar una salida soberana al Océano Pacífico. El fallo, dice, no tiene posibilidades de definir modificaciones geográficas del territorio chileno, sin embargo puede obligar a las partes a iniciar un diálogo diplomático con ese norte.

Martín Espinoza C.

  Martes 25 de septiembre 2018 17:32 hrs. 
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Este lunes la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, fallará respecto de la demanda de Bolivia (2013) que exige la obligación del Estado chileno para negociar una salida soberana al Océano Pacífico. Bolivia presentó sus argumentos a través de su Memoria y Chile interpuso una Excepción Preliminar para declarar incompetente al tribunal en este caso. Ante el rechazo de su solicitud, el Estado chileno presentó sus argumentos de defensa en su Contramemoria. Hoy, a más de cinco años de publicada la demanda boliviana, Chile insiste en que no tiene la obligación de negociar una salida soberana al mar. La CIJ discutió los argumentos de ambas partes y este lunes su Presidente, en representación de los 15 jueces que integran la Corte, leerá un extracto de la sentencia de carácter obligatoria e inapelable.

Conversamos con la académica del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Astrid Espaliat, con el objetivo de aterrizar y esclarecer los posibles escenarios que enfrentarán tanto Chile como Bolivia el próximo lunes en Holanda.

¿Qué se juegan Chile y Bolivia este lunes?

El lunes la CIJ va a leer la sentencia en el caso que planteó Bolivia contra Chile por la obligación de negociar un acceso soberano al Pacífico. La CIJ tiene que pronunciarse sobre la petición de Bolivia. Chile ha manifestado, tanto en la excepción preliminar como en las alegaciones sobre el fondo -a raíz de la petición planteada por Bolivia de obligar a negociar un acceso soberano al Pacífico-, su negativa en términos muy claros.

Hay que hacer una diferencia: lo que pide Bolivia no es precisamente un acceso soberano al mar, sino que su demanda es la obligación de negociar, ¿no?

Sí, pero esta es una obligación de negociar un acceso soberano al Pacífico. Bolivia pide una obligación de negociar con un resultado específico. Esto significa que su petición es que negociemos con un resultado específico que tiene que ver con otorgar un territorio. Por lo tanto, Chile ha sido muy claro en señalarle a la Corte las implicancias que tiene la petición boliviana sobre el territorio chileno y sobre el tratado de frontera de 1904.

¿Y existe la posibilidad de que la Corte defina que sí es obligación negociar, pero que luego Bolivia no logre el acceso?

Sí, los escenarios en teoría son que, primero, la CIJ diga que no existe obligación de negociar. La otra opción es que la CIJ diga que existe la obligación de negociar pero sin resultado alguno, que es la tendencia que ha tenido la CIJ en fallos en los que ha tenido que examinar cuestiones relativas a obligación de negociar. La Corte nunca ha dicho que existe la obligación de negociar con resultado. La otra posibilidad es que diga que las partes tienen que dialogar diplomáticamente. Yo creo que en ningún caso la Corte va a examinar la cuestión de la soberanía chilena. Chile, en ese sentido, ha sido extremadamente claro y reiterativo en todas las cuestiones que implicarían, tanto para Chile como para otros países, que un tribunal internacional se inmiscuyera en cuestiones relativas a soberanía territorial.

¿Cuál es, según tu perspectiva, la posibilidad con más chance de realidad?

No me gusta hacer pronósticos, pero conociendo un poco la lógica de la Corte, que es el órgano jurisdiccional del sistema de Naciones Unidas llamado a solucionar controversias internacionales, creo que puede ser que anime a las partes a iniciar un diálogo, que es una situación normal entre los países. Hay que recalcar algo: no hay que estar temerosos, porque si uno mira la historia, Chile siempre ha estado dispuesto al diálogo. Lo que muestra la historia es que Bolivia ha puesto bastantes problemas a esa negociación. La pegunta que surge es si el gobierno de Evo Morales va a estar dispuesto a una relación nueva, como él ha dicho, sin plantear otros problemas, que es la duda que aparece. Por otro lado, Morales tiene un proceso eleccionario en el horizonte. Hay muchas tensiones en el escenario político interno de Bolivia, porque el Presidente Evo Morales no respetó el resultado del referéndum que dio una respuesta negativa a su reelección. Hay un escenario interno en Bolivia que está bastante tensionado y que plantea muchas dificultades para un diálogo diplomático, porque surge la pregunta: ¿qué se va a negociar? ¿el resultado de esa negociación será respetado? Entonces todo apuntaría a que sería mejor que ese escenario se despejase. Además, a Chile se le presentan interrogantes relativas a que muchas veces ha ocurrido que Chile ha planteado negociaciones en aras de avanzar hacia una integración con Bolivia, que naturalmente no incluyen el acceso con soberanía para Bolivia -porque para Chile eso no está en la mesa- y Bolivia parece no entender esa posición. En ese escenario es un diálogo que naturalmente hay que realizar, pero que tiene complejidades.

¿Cómo evalúas la disposición, tanto en términos políticos como diplomáticos, la disposición del gobierno chileno para negociar las demandas bolivianas?

Positivamente. Dentro de los marcos que tiene Chile me parece que se han barajado distintos tipos de soluciones con Bolivia y que topan en la cuestión de la propia reivindicación que está contemplada en la Constitución boliviana del 2009, que ellos quieren una salida con soberanía. Eso es complejo.