Diario y Radio U Chile

Año X, 20 de noviembre de 2018

Escritorio

“El lenguaje crea realidad” y concepto de praxis en Marx

Fernando Curiqueo Cartas al Director |

  Sábado 3 de noviembre 2018 10:10 hrs. 

Señor Director:

“El lenguaje crea realidad” es una frase sobre la que conviene reflexionar debido a los efectos políticos que produce o que pudiere generar. Algunas interrogantes surgen, entre otras, en relación con el tema que se plantea abordar: ¿Cómo surgió el lenguaje y cuáles son sus funciones? ¿Es efectivo o no que el lenguaje crea realidad? ¿Qué relación hay entre esa frase y el concepto de praxis de Marx?

El filósofo venezolano José Manuel Briceño Guerrero opina en El origen del lenguaje, que ni la explicación mitológica (religiosa), ni la científica y, por último, ni la filosófica están en condiciones de develar la verdad acerca del origen del lenguaje. Escribe:

“Preguntar por el origen del lenguaje significa intentar un salto sobre la propia sombra, querer transgredir el ‘círculo no se pasa’ del conocimiento humano. Los que no han comprendido el carácter aporético de esta empresa se enredan en contradicciones de fondo y errores ingenuos. Los que lo han comprendido han tomado el camino de la mística en su intento por superar los límites cognoscitivos de la condición humana o han tratado de profundizar la aporía con el objeto de lograr una solución explosiva al problema viciosamente circular de convertir al medio en objeto, de mediatizar al mediador”.

En relación a la función e importancia del lenguaje Briceño Guerrero sostiene que:

“Es el medio que hace posible la formulación de preguntas y respuestas. La estructura del conocimiento es lingüística. La estructura de la conciencia es lingüística. La estructura del razonamiento es lingüística. La estructura del mundo, tal como lo concibe y utiliza el hombre, es lingüística. El lenguaje es el lugar de lo humano, en él vivimos, nos movemos y somos”.  

Autoayuda y Coaching son dos actividades en que se resaltan los “atributos” del lenguaje. En un artículo de su autoría, un coach ejecutivo cita afirmaciones de quien parece ser una eminencia del coaching, tales como: “Los seres humanos son seres lingüísticos, seres que viven en el lenguaje”. “El lenguaje no sólo nos permite hablar ‘sobre’ las cosas: el lenguaje hace que sucedan cosas”. “El lenguaje, por lo tanto, no sólo nos permite describir la realidad, el lenguaje crea realidades”. “La realidad no siempre precede al lenguaje, éste también precede a la realidad”.

El sesgo publicitario-promocional con el que ambas actividades recurren a  esas expresiones parece evidente. En otro artículo se afirmaba, a fin de demostrar que el lenguaje crea realidad, que no es lo mismo que un padre diga a su hijo “eres tonto” o “lo que hiciste es una tontera”. La primera forma puede generar un trauma en el niño; en cambio, la segunda es más amigable y no potencialmente destructiva. La conclusión que sacaba el autor era que este ejemplo demostraba de lo que es “capaz” el lenguaje. Alguna vez, Marx escribió: “La realidad inmediata del pensamiento es el lenguaje”.  De modo que endosar al lenguaje la responsabilidad no se sostiene.

De interés es la lectura de los artículos Psicoanálisis y marxismo: ¿un diálogo imposible?, de Paola Valderrama, respuesta al artículo de Paola Valderrama, de Martín Argo y Fetichismo del lenguaje, de Hernán Díaz (en Psicoanálisis y marxismo. Espacios Temáticos). Paola  Valderrama afirma:

“Lo que el psicoanálisis ha descubierto de común en ‘todos’ los hombres, como campo para formalizar y teorizar acerca de una serie de problemas, es su condición de seres parlantes. Lo que el psicoanálisis descubre es que el lenguaje tiene efectos sobre aquellos que lo ‘habitan’, que el lenguaje no es una herramienta o un objeto a disposición de la voluntad de cada cual, sino que cada sujeto es determinado por el lenguaje, que el lenguaje es tan determinante sobre aquellos que hablan como las relaciones de producción pueden ser determinantes sobre aquellos que trabajan”. “Este habitar el lenguaje es a lo que Freud llamaba el inconsciente”.

En el primer capítulo (apartado II, punto 3) de La ideología alemana, Marx y Engels abordan a partir de su concepción materialista de la historia la cuestión acerca del origen y papel del lenguaje. Posteriormente, Friedrix Engels en su opúsculo El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, escribirá: “La comparación con los animales nos muestra que esta explicación del origen del lenguaje a partir del trabajo y con el trabajo es la única acertada”.

El hallazgo de unas lanzas de madera usadas para la caza de animales,  con una fecha de antigüedad de 300 mil años, en Schöningen (Alemania) y de otro, también de lanzas para cazar, con una data de antigüedad de 500 mil años, en el yacimiento de Kathu Pan (Sudáfrica), revisten interés por interpretaciones hechas, a partir de esos hallazgos, sobre la conexión entre trabajo y lenguaje.

En su artículo Marx(ismo) y la praxis del conocimiento, Eduardo Grüner afirma que “nuestra ‘realidad’ humana no puede menos que ser una construcción de nuestra (mayor o menor) competencia lingüístico-simbólica”. Esta ‘confirmación’ representa, desde su punto de vista, “ un enorme avance sobre las ingenuidades empiristas, positivistas o materialistas vulgares”.

En el plano doméstico, el 5 de septiembre de este año, se produjo un hecho a señalar. Hasta esa fecha se había querido instalar la consigna según la cual: A Pinochet se le derrotó con una lápiz y un papel (‘el lenguaje crea realidad’). A partir de este eslogan, una parte de la oposición maniobraba para apropiarse de la conmemoración, el 5 de octubre, del triunfo del No y dejar abajo del escenario a otra parte de la oposición.

Ese 5 de septiembre, el periodista Fernando Paulsen criticó esos intentos excluyentes y señaló algunos hechos -en concreto, se refirió a las movilizaciones que habían tenido lugar a lo largo de muchos años antes del plebiscito y en las que muchos perdieron la vida-, y los confrontó con otro hecho (el plebiscito), al que se quería adjudicar el principal mérito de haber terminado con la dictadura (Momento de furia de Fernando Paulsen – miércoles 5 de septiembre de 2018, en YouTube). Este episodio demostró que el lenguaje en este caso tampoco creó realidad.

Adolfo Sánchez Vázquez, en su Filosofía de la praxis –junto con señalar que la concepción de praxis en Marx se encuentra ya esbozada en sus “Tesis sobre Feuerbach”-, nos ofrece su detallada opinión acerca de la importancia de esa concepción :

“La categoría de praxis pasa a ser en el marxismo la categoría central. A la luz de ella hay que abordar los problemas del conocimiento, de la historia, de la sociedad, y del ser mismo,… los problemas filosóficos fundamentales tienen que plantearse en relación con la actividad práctica humana que pasa así a tener la primacía no sólo desde un punto de vista antropológico –puesto que el hombre es lo que es en y por la praxis-, histórico -puesto que la historia es, en definitiva, historia de la praxis humana-, sino también gnoseológico –como fundamento y fin del conocimiento, y criterio de verdad –y ontológico- ya que el problema de las relaciones entre hombre y naturaleza o entre el pensamiento y el ser no pueden resolverse al margen de la práctica”

En la presentación que hace Francisco José Martínez  de Filosofía de la praxis, realiza una aguda observación acerca del modo en que Sánchez Vázquez vincula la concepción de praxis con el resto de la actividad teórica, ideológica y política de Marx y Engels. Escribe:

“En La ideología alemana surge la concepción materialista de la historia en la que nuestro autor (se refiere a Sánchez Vázquez, F.C.) engarza la noción de praxis en sus diferentes vertientes con un mecanismo de transformación social: el desarrollo de las fuerzas productivas, planteando así las condiciones objetivas de la acción histórica, cuyo lado subjetivo, programático, se despliega en el Manifiesto. Es a partir de este momento donde la filosofía marxiana se presenta como una filosofía de la praxis concientemente, una filosofía de la praxis que evita reducirse por un lado a un mero empirismo que escinde de manera abstracta el sujeto y el objeto; sin caer, sin embargo, en  idealismo de la praxis que no reconozca la prioridad ontológica y gnoseológica de la naturaleza exterior, ni tampoco en un burdo pragmatismo que reduce la praxis en su riqueza a una actividad meramente utilitaria en sentido estrecho”.

La actividad de Marx y Engels no es otra cosa que la aplicación de su concepción de la praxis que queda explicitada en esta cita de la presentación que hace Francisco José Martínez del libro Filosofía de la praxis.

“Yo he escrito libros para contar algo de lo que he aprendido sobre el universo en mi larga carrera como científico, y al hacerlo estoy transfiriendo conocimiento de mi cerebro a la página para que usted pueda leerlo.” (Stephen Hawking)