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Año XI, 16 de enero de 2019

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Una final invisible: la cruzada del fútbol femenino

Una nueva final del Campeonato Nacional de Fútbol Femenino enfrentará este sábado a Santiago Morning contra Palestino en el Estadio Nacional. Un duelo que las jugadoras vienen disputando desde hace años en contra de las carencias, el amateurismo y el machismo en un deporte históricamente dominado por los hombres.

Tomás González F.

  Sábado 15 de diciembre 2018 9:17 hrs. 
PARDO

Este sábado a las 19:00 horas se llevará a cabo la gran final del Campeonato Nacional Adulto de Fútbol Femenino 2018. En el gramado del Estadio Nacional, se enfrentarán los equipos de Palestino y Santiago Morning en la definición del primer torneo largo que se realiza en el fútbol femenino nacional.

Ambas escuadras vienen de realizar extraordinarias campañas. Tras haber obtenido el tercer lugar en la fase regular de la Zona Centro, el “Chaguito” llegó a los playoffs envalentonado. En cuartos de final derrotaron con un claro 3 a 1 a las jugadoras de Puerto Montt, para luego repetir el mismo resultado frente a las nortinas del Colegio Deportivo Iquique y quedarse con el boleto a la final. Otra final más para un elenco que lleva cuatro definiciones perdidas en cuatro años y que todavía no olvida lo ocurrido hace un año en la final del Torneo de Clausura 2017, cuando fueron derrotadas por Colo-Colo. Sin embargo, en el plantel se respira optimismo y fue la mediocampista María Francisca Mardones quien así lo manifestó. “Nosotras somos el equipo que más sabe de derrotas en esta instancia y creo que hemos aprendido, nos hemos sabido levantar una y otra vez. Estamos con las mismas ilusiones y quizás más que las veces pasadas, porque sabemos el trabajo que hemos hecho y el gran equipo que tenemos”, sostuvo la “Pancha”.

Dirigidas por Paula Navarro, las fichas de las “bohemias” están puestas en el gran nivel que han mostrado durante toda la campaña, en la que se han destacado por una gran solidez defensiva y por sobre todo, su capacidad goleadora. Esto debido a que el equipo de la ‘V’ negra cuenta con la goleadora del campeonato, la seleccionada haitiana Roselord Borgella, quien lleva 64 anotaciones en 24 partidos jugados, promediando casi dos goles por partido. La DT del cuadro microbusero, Paula Navarro, le entregó su apoyo.  “Es súper importante tener una jugadora así de desequilibrante que mete esa cantidad de goles. Esperamos que este fin de semana pueda marcar y que nos ayude junto con todas las jugadoras a salir campeonas, que es lo que queremos”, dijo la entrenadora.

Por su parte, las chicas de Palestino buscan alcanzar su segunda estrella luego de haber eliminado a Colo-Colo -las campeonas vigentes- en semifinales, dejando atrás los fantasmas de las finales del Apertura 2016 y 2017, cuando fueron derrotadas en ambas finales, poco después de haberse proclamado campeonas del Clausura 2015. Una revancha que para el DT de las ‘baisanas’, Claudio Quintiliani, toma mayor importancia debido a la posibilidad que tendrán las campeonas de participar de la edición 2019 de la Copa Libertadores Femenina. “Estamos a punto de ganar el campeonato, si ganamos el campeonato vamos a la Copa Libertadores y ahí se nos abre una puerta. Ahora si perdemos, igual la puerta queda abierta pero no de la misma manera que si ganamos. Si ganamos nos metemos con todo”, expresó el director técnico.

Así, las pupilas del “Profe” Quintiliani buscarán un nuevo trofeo del Fútbol Femenino con un plantel en el que destacan los talentos individuales de jugadoras como Nicol Hernández y Javiera Toro, quienes junto a figuras de la selección chilena que logró el subcampeonato de la Copa América 2018, como la capitana Maryorie Hernández y la letal delantera María José Urrutia, quien también ve esta final como una oportunidad a futuro. “En este momento mi mayor expectativa es salir campeona el sábado. Queremos ganar esta final, que personalmente es mi primera final. Estoy muy contenta y es lo principal, quiero ir a la Libertadores con Palestino, pero también quiero ver si se abren las puertas en el extranjero para poder partir y crecer como jugadora, que es lo más importante, y tener también una opción para ir al Mundial”, dijo la ex Universidad Católica.

Una final invisible

A fines del año pasado Paula Navarro hizo noticia casi sin querer, al ser la principal candidata a quedarse con la banca del primer equipo de Santiago Morning y disputar el campeonato de Primera B. Con el apoyo del presidente del club, todo indicaba que Santiago Morning haría historia derribando el prejuicio histórico que impedía a las mujeres participar de manera más activa en el fútbol nacional. Sin embargo, y como era de esperarse, la noticia cayó mal en algunos jugadores y dirigentes, que se vieron amenazados con la idea de que una mujer llegara a dar instrucciones y dirigir un equipo compuesto por hombres.

Finalmente, la presión funcionó y el club decidió contratar a Jaime García como director técnico, quedando Navarro con un rol secundario en el cuerpo técnico del plantel. Tras vivirlo en carne propia, la entrenadora de 46 años y más de 10 de experiencia, plantea su diagnóstico. “El fútbol está liderado por hombres, es un mercado de hombres. El 99% de los dirigentes son hombres, entonces el mercado es muy rudo. Claramente lo que pasó conmigo marcó otro hito histórico en donde indica que quizás en ese momento no estaban preparados para recibir a una mujer como entrenadora”, sostuvo Navarro.

Una injusta dinámica machista que ha impregnado el fútbol desde sus inicios, pero que habla de una construcción histórica que como sociedad hemos alimentado durante siglos y que este año obtuvo su respuesta. La llamada “nueva ola” feminista que azotó el país este año, puso a vista y consideración de todos, las desigualdades que vivían día a día las mujeres de nuestro país. Miles de mujeres salieron a las calles pidiendo respeto por sus derechos, igualdad en las condiciones laborales y un alto a la violencia de género impuesta por una cultura profundamente patriarcal. Casi al mismo tiempo, en el país se llevaba a cabo la Copa América Femenina 2018, en la que la selección chilena tuvo una destacada participación, obteniendo el segundo lugar y la clasificación al Mundial Femenino Francia 2019.

Para Paula Navarro, estos dos hitos marcaron un antes y un después en la sociedad chilena. “El fútbol femenino este último año ha crecido mucho y debido no solamente a lo que las chicas hicieron clasificando al Mundial de Francia, si no que a lo que pasa en el mundo con el mundo con relación a la mujer, al género. Es un tema que pasó en el arte, en el cine y en todo orden de cosas. El rol de la mujer es cada vez más importante y creo que eso ayudó mucho a esa plataforma que el fútbol femenino fuera cada vez incrementándose más en nuestro país”, explicó.

Sin embargo, la entrenadora más reconocida del fútbol chileno tiene una explicación más lógica y lamentable para este hecho. “Claramente el hito se marca con las chicas clasificando al mundial, debido a que los hombres no clasificaron. Porque ten más que claro que si los hombres hubieran clasificado al mundial, las chicas hubieran pasado a décimo plano. Los protagonistas hubieran sido los hombres, pero como no estaban ellos nos dieron más vitrina”, aclaró.

Así también lo expresa el Director Técnico de Palestino femenino, Claudio Quintiliani, quien en su extensa carrera como entrenador de futbolistas mujeres ha visto cómo las principales barreras se dan desde la perspectiva del género. “La mujer para la gente del fútbol tiene que ser la dueña de casa, la que administra, la que no puede salir y tiene que andar detrás del marido. Acá tenemos un equipo de punta y nadie lo va a ver. Aquí hay una idiosincrasia que es negada al ocio y al deporte para las mujeres”, expresó el “Profe” Quintiliani.

El partido contra las carencias

Fue en el año 2008 que la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) decidió organizar el primer campeonato oficial de fútbol femenino. El torneo generó altas expectativas en aquellas que llevaban años disputando torneos amateurs y que veían cómo el fútbol masculino hundía a su par femenino y acaparaba los flashes año a año. Con las chicas de Everton de Viña del Mar proclamándose como las primeras campeonas del fútbol profesional femenino, daban inicio a diez años de campeonatos marcados por la superioridad de unos pocos clubes.

De 17 torneos disputados, 13 se los ha llevado la rama femenina de Colo-Colo, dos Everton, uno para la Universidad de Chile y uno para Palestino. Una diferencia abismal que está dada por sobre todo, en el apoyo que le han entregado las dirigencias de los clubes a sus ramas de fútbol femenino. Diferencia que la final de este sábado vuelve a relucir, ya que se enfrentan dos planteles con situaciones totalmente dispares en términos de apoyo.

El plantel de Santiago Morning femenino cuenta con el apoyo expreso de la dirigencia del club, la que se encarga de pagar los contratos a los ocho miembros del cuerpo técnico de Paula Navarro. Este está compuesto por la entrenadora, un ayudante técnico, un médico, una preparadora de arqueras, dos kinesiólogos, un utilero y una persona encargada de grabar y editar los encuentros. Todos ellos se dedican por completo a las jugadoras y reciben sus sueldos mes a mes por parte de la dirigencia.

Sin embargo, de las verdaderas protagonistas de este espectáculo, solo dos están contratadas y reciben un pago mensual: la haitiana Roselord Borgella y la estadounidense Lindsay Zullu. “Aquí no hay diferencias, no porque son mujeres van a tener cosas diferentes que los hombres. O sea, aquí el rol de la mujer es igual que el del hombre. Si hay equipos femeninos no implica que la plantilla tenga el mismo valor que la que tiene Colo-Colo, pero sí que exista la posibilidad de que algunas de las chicas puedan tener contratos”, dice la Directora Técnica del cuadro de Santiago Morning.

Por su parte, la mediocampista María Francisca Mardones fue más directa y enfatizó en las carencias que se viven en el fútbol femenino. “Acá dicen que es el fútbol profesional, el campeonato de primera división. Pero de profesional, más allá del nombre, no tiene nada. No contamos con un contrato como jugadoras de fútbol, como es con los hombres. Sé que quizás las mujeres no generan el dinero que generan los hombres, pero también hay dineros destinados desde, por ejemplo, la Conmebol, que nunca se ven. Ni en las jugadoras, ni en apoyo o en una beca de locomoción, por ejemplo, que sería de mucha ayuda. Pero esas cosas no las tienen. Venimos a entrenar todo el año, no faltamos a ningún partido y nos comprometemos solo por ‘amor al arte’ como se dice”, dijo la jugadora del “Chaguito”.

Situación aún más complicada es la que viven en el equipo de Palestino femenino. En el cuerpo técnico compuesto por un médico, dos kinesiólogos, dos utileros, un preparador de arqueras y su ayudante, dos preparadores físicos y el director técnico, todos tienen algo en común: trabajan gratis. “Todos trabajan por el amor a la camiseta, el amor a lo que hacen, al fútbol. Espero que ya luego se pueda solucionar”, dice el DT Claudio Quintiliani, quien recibe 100 mil pesos al mes provenientes de la Municipalidad de Estación Central, los que son repartidos entre cinco jugadoras del plantel que tienen problemas para movilizarse y llegar a los entrenamientos. Andro Martinic tiene 21 años y es arquero del Club Ferroviarios que disputa la Tercera División B del fútbol chileno. Además de los entrenamientos con el ‘Ferro’ y el tiempo que le dedica a sus estudios de Educación Física, Martinic es el preparador de arqueras del equipo de Quintiliani. “Esto es por amor al arte y porque las chiquillas a principio de año estaban sin preparador de arqueros y sé que es diferencia cuando se trabaja el puesto específicamente. Ayudar acá a la arquera de Palestino es como aportar también un granito de arena, si anda bien ella, yo también estoy feliz”, comentó minutos antes de empezar su trabajo con Fernanda Zúñiga en el Estadio Municipal de La Cisterna.

Amateurismo que pasa la cuenta y que tiene a las jugadoras como principales damnificadas, teniendo que dividir sus tiempos entre familias, estudios, trabajos y balones de fútbol. Algunas son madres, otras estudiantes, otras ambas. Es el caso de Javiera Toro, quien comentó lo que a su juicio es lo más difícil de ser mujer y jugadora de fútbol. “Lo más complicado para mí y para las jugadoras en general, es perderse cosas importantes. Yo que estoy lejos de mi familia, me pierdo tiempo con mi hijo o con mi madre, que son esenciales para mí, son mi motivación. Pero a pesar de todo eso, es difícil porque uno todos los días tiene que estar entrenando, mejorando y con mucha constancia, porque muchos futbolistas no soportan eso y dejan sus sueños de lado”, comentó la volante.

Una esperanza para estrechar estas diferencias abismales dadas por el nivel de compromiso que los clubes tienen con sus ramas femeninas, es la determinación que tomó la Conmebol en 2016. El organismo dictó que desde 2019 los equipos deberán tener constituida su rama de fútbol femenino si es que quieren participar de competencias internacionales, tanto en la categoría adulta como juvenil. El DT de Palestino, Claudio Quintiliani, comentó que esta es una puerta que se abre y que se debe aprovechar. “Ahí se nos abre una puerta, porque por ejemplo ahora para el 31 de diciembre tienen que tener los contratos listos, de que están ayudando al fútbol femenino y todo lo que implica esto”, señaló Quintiliani.

Así, el próximo año entrará en vigencia la normativa que busca dar un empuje al fútbol femenino y evitar la falta de compromiso de los clubes con sus ramas femeninas. Algo que comparte la entrenadora de Santiago Morning, Paula Navarro, quien también ve esta medida como un pequeño paso para un gran objetivo. “La idea es que esto crezca cada vez más y que los clubes entiendan que tienen que hacer una inversión en el fútbol femenino, en sus planteles, en sus cuerpos técnicos. Eso es vital para poder crecer, creo que eso es lo más importante, tratar de que los clubes se motiven, y que las marcas, la empresa privada, el gobierno también, aporten. Para que esto se mantenga en el tiempo y no que perdure ahora solamente y después desaparezca”, finalizó.

Foto principal: Carlos Vera / ANFP.