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“Hasta quemar el último cartucho”: la guerra peruana contra la corrupción

El final del 2018, el país vecino estuvo marcado por la destitución de los fiscales que investigaban la relación de Keiko Fujimori y Alan García en el caso Odebredetch. Sin embargo, este 2019, la presión del gobierno central, respaldado en el último referéndum, provocó la renuncia del fiscal de la nación, Pedro Chávarry, y la restitución de los fiscales afectados. Para el historiador peruano, Daniel Parodi, el presidente Vizcarra se habría dado cuenta de que “hacer lo correcto da buenos réditos políticos”.

Eduardo Andrade

  Domingo 13 de enero 2019 15:17 hrs. 
Corrupción peruana

“Hasta quemar el último cartucho”, le dijo el militar peruano, Francisco Bolognesi, a un enviado chileno que intentaba conseguir su rendición antes de la batalla de Arica. Sin embargo, dos siglos después, los problemas se resuelven de otro modo en este bloque del mundo y, en el 2018, los vecinos del norte parecieran haber replicado el ímpetu de esta frase tanto en su heroica y fugaz aparición en el mundial como en su lucha contra la corrupción.

El 24 de diciembre del 2017, los peruanos enfrentaban la Nochebuena con la noticia del indulto a su exdictador Alberto Fujimori. Fuerza Popular, el partido de Keiko Fujimori, tenía la mayoría en el congreso y con un ánimo de revancha -según indicó el historiador peruano y profesor de la Universidad de Lima y de la Pontificia Universidad Católica, Daniel Parodi, a Radio y Diario Universidad de Chile- parecía salirse con la suya.

Hoy, sin embargo, es justamente este partido y el alanismo, corriente del aprismo que Parodi desmarca del aprismo, son los que han sufrido las mayores secuelas de un 2018, ya con Vizcarra al mando, en búsqueda de la institucionalidad y la modernización del país.

“El caso de Fuerza Popular es espectacular. Ellos han entrado desde que se instaló el gobierno de PPK en una suerte de círculo vicioso que les ha hecho perder. Ya han perdido esta semana la mayoría en el congreso y sus adeptos se han reducido a la tercera o cuarta parte de los que eran”, comentó Parodi.

Luego de que a mediados del año pasado se hicieran conocidos los audios que mostraban la más cruda corrupción en la Consejo Nacional de la Magistratura, el historiador explicó que, contra todo el sentido común, tanto Fuerza Popular como los representantes del APRA, hicieron de todo para blindar a sus líderes y allí empezó la debacle.

Keiko Fujimori

En ese contexto, un presidente que el país no eligió, empezó a tomar protagonismo y, aunque suene trillado, afirmó Parodi, se dio cuenta de que hacer lo correcto da buenos réditos políticos. El resultado: la población respaldó a través un referéndum celebrado en diciembre pasado para acabar con la corrupción.

“Venimos de 29 años, si incluimos el decenio fujimorista, de presidentes que han tenido sus obras, sus aciertos, pero que han actuado incorrectamente en contra de un sentido común ciudadano vinculado al civismo, a trabajar limpiamente, deseoso de encontrar algún tipo de éxito en la lucha contra la corrupción”, enfatizó el académico.

El último 31 de diciembre, bajo la misma metodología usada en la liberación de Fujimori, a los peruanos les tocó enfrentar la destitución de dos icónicos fiscales que lideraban el equipo que investigaba la relación de Keiko Fujimori y Alan García en el caso Odebrecht.

Esa vez, sin embargo, a la manifestación de la gente eso se le sumó el efecto social que José Domingo Pérez, uno de los fiscales destituidos, había generado. En las galerías polvos azules de Lima, por ejemplo, se comercializan bue rays de todas las horas que Pérez utilizó para argumentar a favor de la prisión preventiva de Keiko Fujimori e incluso el diario El país de España presentó un informe de los niveles astronómicos de audiencia que estas sesiones tenían en el país.

Finalmente, la presión permitió que el fiscal de la nación, Pedro Chávarry, diera un paso al costado, no sin antes devolver a  sus labores a los fiscales destituidos.  Hoy la fiscalía peruana se encuentra a cargo de la doctora Zoraida Ávalos, y el acuerdo de colaboración eficaz con Odebrecht que permitiría conocer a todos los peruanos implicados en el caso de corrupción más grande de los últimos años en América Latina, solo fue postergado.

Chavarry

“Me parece que no ha habido otra época como esta en donde parece que se está dando un rápido cambio de mentalidad, una rápida toma de conciencia de la necesidad de luchar contra la corrupción y al mismo tiempo de fortalecer las instituciones democráticas”, explica Parodi sobre el momento actual que se vive en Perú.

Históricamente, el académico afirmó también, que han existido momentos cruciales en la lucha contra la corrupción que dice, fue herencia de los españoles. Estas, comentó Parodi, habrían sido posteriores a la guerra del pacífico o luego de la firma del contrato Grace, donde Perú entregó la concesión de sus ferrocarriles en 1888 a diversas empresas inglesas.

De ganarse este round tendría que por lo menos perpetuarse por 25 años en la misma línea para lograr la modernización del país y erradicar el lastre de la corrupción. Este es el cartucho que aún falta por quemar.