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“Épico” y “Maquiavélico”: el rap de Canserbero que se hizo leyenda con su muerte

Tirone José Gonzáles, Canserbero, se suicidó en 2015, en Venezuela, y quizás, a partir de entonces, salió de la profundidad de la escena underground del rap para convertirse en un referente latinoamericano. ¿Por qué se identifican las nuevas generaciones del hip hop con un caraqueño que no alcanzó a tener más de cinco discos en vida? Para el periodista venezolano, Humberto Sánchez, la respuesta está en la crudeza de sus letras.

Eduardo Andrade

  Sábado 13 de julio 2019 16:31 hrs. 





Un mes antes de que se suicidara, Tirone José Gonzáles dio, sin saberlo, su última entrevista a un profesor de literatura chileno, en Arica.

Sebastián Carvajal, el entrevistador, planeaba convencer a sus alumnos con tal registro, de que la música y la literatura podían entenderse a la perfección, y todo eso personificado en la imagen de un caraqueño, que lucía lentes oscuros, una polera de un festival internacional de freestyle y que fumaba un cigarrillo mientras hablaba corto, sin nunca mirar a la cámara.

“¿Las rimas salen fluidamente o tienes alguna forma de trabajarlas?”, le pregunta Carvajal a Canserbero en un video que supera las 400 mil visitas en YouTube. “Es más fácil rimar que pensar en algo que decir y luego rimar”, le contesta el rapero venezolano que culminaría allí su gira latinoamericana. Fue un 14 de diciembre del año 2014, poco más de un mes antes de su muerte.

Cuando Canserbero se lanzó del piso 10 de un edificio en Maracaibo, también se encontró muerto en el departamento desde donde se arrojó, a Carlos Molnar, un bajista y productor musical que lo había acompañado durante su última gira latinoamericana, y a la esposa de este último como la única sobreviviente de lo que, hasta hoy y pese a las decenas de teorías, parecería ser un crimen. Así tal cual.

Canserbero y Rapsusklei.

Canserbero y Rapsusklei.

La teoría que se desprendió, luego de las declaraciones de Natalia Améstica, la esposa de Molnar, fue que Tirone Gonzáles ingresó a la vivienda, apuñaló a Carlos en medio de una discusión y luego se suicidó. Los datos hipotéticos, sin embargo, no demoraron en aparecer: 6 mil dólares en disputa conseguidos en la gira, una relación extramarital entre Tirone y Natalia, la esquizofrenia que padecía el joven rapero de solo 26 años.

Cuando eso pasó, según el periodista musical residente en Venezuela, Humberto Sánchez, no fue de mayor transcendencia en su país porque Canserbero era hasta entonces un músico underground. No es extraño así, que en el canal de YouTube de CMTV de Argentina y que se ufana de ser el último medio masivo que entrevistó a Canserbero, el mismo Tirone haya soltado lo siguiente como una de sus últimas frases públicas.

“Se supone que con el disco nuevo debería demostrar que puedo establecerme en el mundo de la música. Hay mucha expectativa porque dicen, el Canserbero ha sonado independiente, pero qué va a ser ahora que la gente lo sigue más. ¿Fue suerte?, ¿no fue suerte?”.

Dicen sus cercanos, que Canserbero venía trabajando un nuevo disco y que éste, por primera vez, planeaba hacerlo con una compañía grande. Antes, el rapero caraqueño solamente había sacado cinco discos y de los cuales tres fueron en conjunto con artistas de su mismo rubro, como Lil Supa, Rapsusklei y Apache.

Pero sin lugar a dudas su mayor performance la alcanzó con dos discos antagónicos en fondo y forma, y que le valieron la internacionalización de su carrera: Vida y Muerte. En este último, por soltar algún detalle, reside la canción que algunos de sus seguidores entendieron como un vaticinio exacto de su muerte: “Es épico”.

Humberto Sánchez definió así la influencia de Canserbero en las nuevas generaciones del hip hop latinoamericano.

“Su principal herencia es la crudeza de sus temas. Es uno de los exponentes del género que se abrió completamente a decir lo que pensaba de una forma cruda, visceral, políticamente incorrecta. La crudeza con la que el expuso sus ideas, hizo catarsis y buscó saldar cuentas con personajes de su historia”.

En 2017, en medio de una batalla de freestyle organizada por la misma marca que aparecía en la polera de Canserbero el día de su última entrevista, en Arica, los raperos Káiser y McKlopedia se batían a duelo soltando lo mejor sus rimas en lo que hasta hoy se recuerda como un duro encuentro entra la vieja y la nueva escuela del hip hop.

El rapero chileno Káiser fue el primero que nombró a Canserbero en esa batalla. Ramsés Meneses, McKlopedia, que había sido íntimo amigo de Tirone le respondió: “… No le sale, Ramsés Guillermo juega con todas las vocales / ahora sí te mataste solo y es mejor que inhales / si tú en tu vida conociste a Tirone José Gonzáles.

Entonces, instantáneamente, Álex Pino, conocido como Káiser, soltó la que quizás es una de las mejores referencias que se ha hecho de Canserbero en una batalla de este tipo:

“Yo si lo conozco, con esa melodía / conocí toda su biografía / no ganas hoy, mañana será otro día / me torno maquiavélico y mato a Jeremías”.

Solo dos líneas para responder con lo que los raperos conocen como “punch line” y a la vez incluir tres títulos conocidos de un rapero que, en opinión de muchos, se estaba convirtiendo en leyenda.

Martín García, por ejemplo, un freestyler penquista conocido como Acertijo y que no pasa de los 24 años, explicó así lo que considera fue la firma personal de Canserbero para los competidores de batallas.

“Al momento de improvisar, tienes que soltar líricas que te permitan tirar un punch y dejar una reflexión. Canserbero, si bien era muy reflexivo también era muy agresivo. Creo que esa es su influencia, su capacidad de plantear una reflexión”, sentenció García.

Can

En la cuenta de Instagram de Canserbero, a solo un día de su muerte, el rapero que sería leyenda dejó un adelanto que lo que venía componiendo para un disco que finalmente nunca vio la luz. “Yo no quiero ser soldado indisciplinado, pero al menos quiero ser gatillo de Lucifer”, versa en lo que parece ser apuntes guardados en el celular.

El sol pegaba fuerte el día en que fue enterrado Canserbero. El tránsito se detuvo en Maracaibo y los curiosos preguntaban por qué tanta multitud.  Nadie podía explicar, ahorrando las palabras, lo que significaba para el hip hop la muerte de Tirone Gonzáles. Habían parlantes también, y adolescentes que agitaban sus manos al aire. La voz del Canserbero, sin embargo, aún intentaba explicarse: “Soy vida y soy muerte, no estoy aquí por accidente. ¡Huye que te coge la muerte!”.