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Se extienden las protestas en Irak en medio de una fuerte represión

Las exigencias de los manifestantes es que todos los ciudadanos iraquíes tengan servicios públicos funcionales, empleo y el fin de la corrupción en el país.

RFI

  Viernes 4 de octubre 2019 18:27 hrs. 
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La situación empeora en Irak: las protestas no cesan desde hace varios días, y después de una jornada particularmente violenta este jueves, las fuerzas de seguridad iraquíes dispararon contra decenas de manifestantes en el centro de Bagdad. Desde que empezó la movilización, se registran más de 30 muertes.

Ni los toques de queda ni los cortes de Internet desalientan las protestas en este país, que este viernes cumple cuatro días de manifestaciones y la represión es cada vez más fuerte. Las movilizaciones se extendieron a casi todo el sur del país. El jueves, en Nassiriya, al sur de Bagdad, hubo muertos por armas de fuego.

Represión policial

En Bagdad, los manifestantes, algunos de los cuales llegaron en camiones, intentaron tomar la Plaza Tahrir, antes de ser empujados por tanques de las fuerzas especiales que atacaron con munición real.

Para un manifestante iraquí, esta violencia es inaceptable: “el primer ministro y todos los miembros del Gobierno deben presentar su renuncia. Permitieron que la policía y el ejército dispararan a los manifestantes”.

“A través de estas manifestaciones, tenemos la expresión de una desconexión cada vez más grande entre esta generación de iraquíes que, en su mayoría, crecieron y se socializaron en la guerra, la violencia, en este estado de decadencia generalizada, y esta clase política compuesta en gran medida por ex opositores de Sadam Husein, personas de cierta edad que no son consideradas como representativas, que por su incompetencia en gestionar la situación e implementar medidas, son descreditadas y rechazadas. Esta represión es la expresión de un Gobierno en apuros que sabe que tiene ante él a una población en estado de indignación avanzada”, explicó la politóloga Myriam Benraad, del Instituto de Investigaciones y Estudios sobre los Mundos Árabes y Musulmanes (IREMAM).

“Ninguna expectativa laboral”

Las exigencias de los manifestantes es que todos los ciudadanos iraquíes tengan servicios públicos funcionales, empleo, y el fin de la corrupción en el país. “Estas manifestaciones son espontáneas e involucran a todos los segmentos de la sociedad, jóvenes y viejos, hombres y mujeres. Todos expresan su hartazgo por los abusos de poder y el deterioro de las condiciones de vida: no hay trabajo, la atención médica es inexistente y la educación nacional está rota”, dijo uno de los presentes en la protesta.

“Estas manifestaciones se enmarcan en un proceso que lleva desarrollándose desde el 2015, con manifestaciones periódicas y levantamientos de los ciudadanos iraquíes contra las lacras que están atacando al gobierno de Bagdad”, indicó la analista de Relaciones Internacionales y especialista en Oriente Medio, Yasmina Shawki.

Shawki señala que en el Gobierno iraquí, todas sus administraciones se van lastradas por problemas de corrupción en la que cualquier ciudadano de a pie que quiere hacer una gestión, generalmente, tiene que pagar intermediarios. Junto con eso -explica la analista-  hay una gran desconfianza de los inversores extranjeros, lo que coarta el desarrollo de la economía del país, que se ve agravada con una gran natalidad y un número muy elevado de jóvenes que no tienen ninguna expectativa laboral.

“El espectro social es muy amplio: suelen ser los jóvenes los que inician la protesta por su descontento ante las escasas posibilidades de futuro, pero también están apoyados por mujeres, adultos, y diferentes sectores sociales. Como el descontento es muy elevado, la chispa ha prendido y se han unido muchísimas personas más”, recalcó la experta.

El primer ministro Adel Abdul Mahdi presidió una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad Nacional

El primer ministro de Irak Adel Abdul Mahdi presidió el miércoles una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad Nacional

Toque de queda

El toque de queda está en vigor, y al abandonar el centro de Bagdad y alejarse de los barrios tensos, las calles están casi vacías, reporta la corresponsal de RFI Lucile Wassermann. Se han instalado muchos puestos de control adicionales que no permiten a los residentes moverse libremente o unirse a los manifestantes. Una situación preocupante para los iraquíes: “Tenemos miedo, no sabemos cómo evolucionará la situación. Las carreteras están bloqueadas, la capital Bagdad y todas las regiones de norte a sur están bloqueadas”, explica un hombre.

Alrededor de la zona verde, donde se ubican las instituciones políticas, la seguridad fue reforzada. Internet aún no ha vuelto. Ante la situación, Amnistía Internacional ha instado a Bagdad a ordenar a las “fuerzas de seguridad poner fin al uso excesivo y letal de la fuerza” y a restablecer Internet y las redes sociales.

Reacciones de las autoridades

El primer ministro iraquí, Adel Abdel Mahdi, trató de calmar los ánimos el jueves y prometió responder a las demandas sociales de los manifestantes. Al mismo tiempo, admitió que no tiene una “solución mágica”. Por otra parte, el Gobierno propone a los manifestantes llamar a un número gratuito para dar a conocer sus demandas.

El Gran Ayatolá Ali Sistani, principal autoridad religiosa chiita del país, dio su esperado sermón este viernes  y apoyó las demandas de los manifestantes al tiempo que llamó al Gobierno a reaccionar rápidamente “antes de que sea demasiado tarde”.

A diferencia de lo que se ha observado en el pasado, este movimiento no ha sido reivindicado por un partido político o un líder religioso. Pero desde el miércoles cuenta con el apoyo de Moqtada Sadr, líder chiita cuyos partidarios habían paralizado el país en 2016.