Diario y Radio U Chile

Año XII, 30 de mayo de 2020

Escritorio MENÚ

Identidad digital, otra forma de combatir la pandemia

Héctor Roldán Vargas

  Miércoles 20 de mayo 2020 16:04 hrs. 
clone tag: -6382248343818804331





La necesidad de cuidar y salvar vidas, es un imperativo moral y ético de los gobiernos, bajo la triste coyuntura del COVID-19. Con la necesidad de implementar medidas de protección y continuidad de servicios, el establishment y la mayoría de las empresas, han tenido que acelerar sus procesos de transformación digital, ocupando la tecnología casi por necesidad, porque digámoslo alto y claro, salvo unos pocos, nadie estaba preparado para esto.

Así las cosas, hoy podemos dividir la digitalización de nuestras vidas en varias dimensiones: por un lado, el ámbito laboral donde muchos utilizan ya de forma cada vez más natural distintas herramientas que habilitan la colaboración virtual como el teletrabajo, el ámbito del consumo en el cual las ventas a través del e-Commerce se han potenciado fuertemente tras el llamado a los consumidores a mantenerse en sus casas para evitar el contacto social, y disminuir así la curva de propagación del coronavirus. El ámbito social donde la forma de conectar, comunicarnos y relacionarnos ha cambiado de forma profunda, ya que el hecho de no estar cerca físicamente, no significa que nos desconectemos emocionalmente de nuestros seres queridos. Y por último, el ámbito de los servicios ciudadanos con el Estado, es decir el e-Government, donde se está avanzando para digitalizar la relación con la identidad digital, la dimensión transversal a todas las variables anteriormente mencionadas y aquí es imperativo que redoblemos esfuerzos para lograr mecanismos masivos, seguros y rápidos.

Si bien la emergencia sanitaria, ha servido para acelerar la transformación digital en variados ámbitos, también ha dejado en evidencia que esta no se trata solo de la implementación de nuevas tecnologías. La situación causada por la pandemia, ha forzado la adaptación en el corto plazo. La identidad digital, debe analizarse holísticamente como el inicio de un salto en dos dimensiones -cuanti y cualitativo- hacia el futuro, ofreciendo más flexibilidad, abriendo de esta manera nuevas oportunidades para la sociedad en su conjunto.

Un caso interesante en Chile, se da con la Firma Electrónica Avanzada (FEA). Con una buena implementación y divulgación del sistema, se habrían mitigado en parte, los efectos que el COVID-19 produjo en las notarías por ejemplo, donde lamentablemente, vimos largas filas y aglomeraciones de ciudadanos cesados en sus cargos y que necesitaban la firma de sus finiquitos laborales, para cobrar después, -otra fila mediante- sus remuneraciones.

Con un buen conocimiento y uso del FEA, la ciudadanía podría tener acceso a trámites públicos automatizados, una mejor distribución de la ayuda del Gobierno, y las empresas, podrían acceder a los mercados, sin la presencia física de sus controladores, firmando documentos en las instituciones financieras.

Debido a lo anterior, el gran reto para todos los sectores en general, es la validación de identidad de los usuarios, proceso que tradicionalmente se hace presencial, en línea o por teléfono mediante formularios de preguntas y respuestas que consultan distintas bases de datos. Esto, además de ser poco seguro, es engorroso y tedioso para el usuario. Por esta razón, el modelo de identidad digital, es una alternativa interesante para todos los sectores, desde telecomunicaciones hasta el financiero.

De acuerdo al proyecto global ID2020, en un futuro, esta identidad digital será necesaria para acceder a educación, salud, beneficios sociales, derechos políticos como votar y realizar transacciones económicas. El proyecto, es parte de los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU, la que incluye como una de sus metas “proveer identidad legal para todos, incluido el registro de nacimiento”, de manera encriptada y descentralizada. Señores, ¡el futuro ya no está a la vuelta de la esquina, está aquí!