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Año XIII, 18 de septiembre de 2021

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Emilio Santelices y postergación de elecciones: “Desde la perspectiva sanitaria es oportuno y necesario instalar esa conversación”

En entrevista con nuestro medio, el ex ministro de Salud analizó las cifras de contagio y el estado de la red asistencial. Para el médico no existen soluciones certeras para enfrentar la pandemia, por lo que estima fundamental el mantener una actitud dialogante en el entendido que la situación está en constante cambio pero que el objetivo es claro: proteger la vida de las personas. ¿Puede haber algo más importante que discutir?, cuestiona.

Claudia Carvajal G.

  Martes 16 de marzo 2021 20:35 hrs. 
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Asesor por cuatro años del Ministerio de Salud durante la primera administración de Chile Vamos, ministro de la cartera por más de un año en el segundo mandato del Presidente Sebastián Piñera, el médico y Doctor en Salud Pública por la Universidad de Chile, Emilio Santelices, se refirió en conversación con nuestro medio al actual estado de la pandemia, analizó la comunicación de las decisiones por parte de las autoridades y reflexionó sobre el conflicto social que atraviesa nuestro país. Su diagnóstico es claro: la crisis y la pandemia se deben abordar de la misma forma, con apertura al diálogo.

¿Cuáles son según usted las principales razones del grave aumento de contagios en Chile?

El desafío es enorme en cómo somos capaces de permear en la conciencia de las personas, entendiendo que este es un problema que nos involucra a todos, por tanto, nuestros actos, como por ejemplo no usar mascarillas, vulneran a otros. Nuestro espíritu solidario es débil muchas veces y, desafortunadamente, tenemos estas consecuencias. Creo que debemos seguir insistiendo,  ocupar los espacios y medios para reforzar la idea de que efectivamente la vacuna nos da esperanza, pero nos obliga a entender que es un arma más para defendernos de la pandemia y que el distanciamiento físico, uso de mascarilla y evitar aglomeraciones siguen siendo un puntal importantísimo para prevenir más contagios.

Analicemos la comunicación de riesgos de parte de la autoridad. ¿Cómo evalúa usted ésta, particularmente en las últimas semanas en las que se informa de retrocesos importantes, pero a la vez se autorizan reuniones en lugares cerrados con motivos religiosos?

Desde el lenguaje académico creo que efectivamente podemos mejorar los ejercicios pedagógicos y explicar de manera pormenorizada las cosas a las personas. La complejidad que se agrega es que hay medidas que se toman  en virtud de otras variables que acompañan esta sindemia, porque este no es un problema solo sanitario, sino social, económico y de salud mental. Visto así, hay muchas intervenciones que se hacen en función de esas otras variables, eso conlleva que muchos consideren que el mensaje parece relativo. Tenemos que insistir en permear la conciencia ciudadana para que entienda que de ésta salimos todos juntos, que todos los esfuerzos personales deben reflejarse en los otros. Esa lectura es el último esfuerzo que nos pide el mundo, tenemos que entender que algunas actividades se pueden permitir por razones fundamentadas, aunque parezca que son decisiones contradictorias.

¿Cómo se enfrenta esta nueva situación compleja a nivel sanitario inmersos en una crisis de credibilidad generalizada y acentuada justamente por la pandemia?

Usted releva una variable que no hemos comentado: el complejo contexto social en que nos encuentra la pandemia cuando llega a Chile. He reflexionado mucho al respecto, y quienes hemos ocupado algún lugar de responsabilidad, o quienes  tienen espacio para comentar con la ciudadanía, debemos hacer algo tan obvio que se pasa de largo: adquirir la capacidad de dialogar, escuchar al otro y no saberse poseedor de la verdad, de entender que esta pandemia nos ha llevado a una situación límite a nivel mundial y en Chile, por este contexto, es mayor aún. Si hay algo que caracteriza a la pandemia es la incertidumbre, por eso me rebelo ante quienes dicen tener balas de plata y hablan de ‘lo que hay que hacer’ . Invito a conversar y ponernos de acuerdo porque el ‘hay que’ no existe, ya que estamos en aprendizaje y es necesario, primero,  generar espacios de confianza y segundo, de construcción. La peor señal que damos a la comunidad es que una autoridad diga A a la comunidad y luego aparezca otro, que se arroga el título de experto, que dice B o C, en circunstancias que no hay certezas que tales soluciones sean mejores que la propuesta por la autoridad. La única certeza es que la condición de pandemia nos pone en un escenario de incertidumbre aunque tenemos vacunas que la ciencia nos ha mostrado, de manera cierta, que entregarán inmunidad. En el espacio intermedio, hemos ido aprendiendo y corrigiendo en el camino, por eso es necesario hacer ejercicios de colaboración y humildad intelectual en un ambiente de diálogo y colaboración conjunta.

Dado el actual estado de la red asistencial, la ocupación de camas UCI y la diferencia del estado de la pandemia en relación al peor periodo del 2020 ¿Concurre usted a la idea de modificar la fecha de las elecciones?

En marzo del 2021 hay muchos más enfermos crónicos que están ocupando camas críticas, entonces el piso con el que partimos para ocupar camas en este segundo brote es mucho más alto y el espacio, si es que logramos llegar a tener las mismas 3600 camas críticas del año pasado, es menor, por lo tanto, la situación es más apremiante que la del 2020.

Dicho eso, desde la perspectiva sanitaria es oportuno y necesario instalar esa conversación y, en una reflexión meditada respecto de lo que es mejor para la gente, tomar la decisión de postergar la elección. Quiero recalcar que esto es desde la perspectiva sanitaria, porque he escuchado a quienes, de manera afiebrado, han salido a descalificar, por vertientes políticas, el conversar de aquello. Si estamos en presencia de una condición que pone en riesgo la vida de las personas ¿Puede haber algo más importante que discutir?

Nuestro gran problema como sociedad y que rebasa a la pandemia está en que entendemos que lo que yo digo que hay que hacer es lo que debo imponer al otro, y eso nos lleva a una ruptura como sociedad. Al tener una sociedad más diversa debemos ser capaces de escucharnos para poder construir, desde la diversidad, un tejido social más robusto. Saber convivir en la diversidad, sin duda, nos va a enriquecer.

Usted considera, entonces, que la manera en que se debe enfrentar la pandemia es la manera en que se debe enfrentar el conflicto social abierto en Chile.

La gente busca diálogo, busca acuerdo, que le solucionen sus problemas, pero lo que vemos de los políticos es una agenda electoral, confrontación, sin capacidad de escuchar ni menos de llegar a soluciones. No son distintos los códigos a descifrar sobre cómo sobreponernos a la pandemia de los códigos que tenemos que descifrar para avanzar en sociedad.

En ese entendido, ¿cree que debe ser el Gobierno el que dé el primer paso y abra los espacios a la sociedad civil para trabajar en conjunto en materias como salud o educación por ejemplo?

He visto en el ministro Paris una actitud dialogante y de dar pasos atrás cuando le dan fundamentos para ello. Eso es una buena señal, pero hay que entender que cuando se es autoridad hay que  escuchar, pero también debe tomar la última palabra porque se tiene la responsabilidad de la decisión. Lo que ocurre a veces es que si la autoridad no toma las propuestas que se le hacen, entonces quienes las propusieron rechazan lo que se decidió.

Las autoridades deben ser más dialogantes, sin duda, pero es necesario entender que son ellas las que, por mandato de la ley, deben tomar la decisión final.

Si usted fuera ministro en el actual estado sanitario que se encuentra Chile. ¿Qué medidas adoptaría?

Comunicaría con mayor fuerza el riesgo en que estamos, pero a la vez, el camino esperanzador de esta tremenda estrategia de vacunación que se está llevando adelante. En ese ámbito, aceleraría el proceso de vacunación invitando a los alumnos de último año de las carreras de salud de las universidades a incorporarse a los equipos vacunadores acompañados  de profesionales con experiencia y así avanzar más en el proceso.

¿Y en cuanto a medidas restrictivas como cuarentenas por lapsos determinados?

Hay que tomar medidas con juicio de realidad y la gente no va a cumplir. Miremos lo del fin de semana pasado: el índice de movilidad solo disminuyó 34 por ciento. ¿Significa eso que casi el 70 por ciento de la población prefiere la ilegalidad? No, sino que la capacidad psicológica ya no da, están sobrepasados y hay que tener la delicadeza de entender eso al adoptar medidas y ayudar a la gente a que entienda las razones de por qué se toma una decisión y no otra.

Esta pandemia a Chile nos va a dejar enormes enseñanzas, pero tenemos que aprovecharla y poner por delante el bien superior. Todos los chilenos, con nuestras diversidades, seguiremos siendo hijos de esta tierra, debemos cuidarla, enriquecerla y enriquecernos nosotros en ella.

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