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Joe Biden mantendrá tropas en Afganistán hasta el 11 de septiembre

La guerra más larga de Estados Unidos se prolongará por cuatro meses. El presidente demócrata Joe Biden decidió que las tropas estadounidenses desplegadas en Afganistán se retiren el 11 de septiembre y no el 1 de mayo como lo había previsto su antecesor, el republicano Donald Trump.

RFI

  Miércoles 14 de abril 2021 13:33 hrs. 
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José Miguel Calvillo Cisneros, experto en conflictos internacionales, especialmente el de Afganistán, estima que el presidente Biden se encuentra en una encrucijada: cumplir con el retiro de las tropas estadounidenses acordado entre su antecesor y los talibanes para antes del 1 de mayo, pero abrir con esta decisión el camino de los rebeldes al poder de Kabul.

En entrevista con nuestro medio asociado, Radio Francia Internacional, el politólogo de la Universidad Complutense de Madrid piensa que, con la postergación del retiro de sus tropas del territorio afgano para el 11 de septiembre -fecha en que se cumplen 20 años de los atentados en Estados Unidos que provocaron la intervención militar en ese país de Asia Central- Biden intenta ganar tiempo para que la comunidad internacional y los países de la región tomen posición y, sobre todo, “para no dejar sin soporte alguno al gobierno de Kabul”.

El peso del legado de Trump

A la dificultad sobre lo que implica para el gobierno de Biden el retiro de sus tropas de Afganistán, se suma el rechazo fulminante de los talibanes a la decisión de postergar esta salida.

 Los insurgentes que no han parado de repetir en los últimos meses que, si el retiro de los soldados extranjeros no se hacía efectivo el 1 de mayo, ellos reanudarían los combates, advirtieron el martes que “hasta que las fuerzas extranjeras no se retiren completamente de nuestra tierra natal, no participaremos en ninguna conferencia en la que se tomen decisiones sobre Afganistán”.

Mohammad Naeem, portavoz de los talibanes en Qatar, hace referencia en su tuit a la Conferencia inter-afgana prevista para el 21 abril en Estambul, bajo la égida de Naciones Unidas, Qatar y Turquía y organizada bajo presión de la actual administración de Estados Unidos para, en teoría, desempantanar el proceso de paz que desde septiembre se encuentra en punto muerto.

El problema mayor es que en el acuerdo firmado por Donald Trump y los talibanes sobre el retiro de los cerca de 3500 soldados estadounidenses no solo no incluía al gobierno de Kabul, sino que contemplaba “el retorno a las operaciones militares de los rebeldes en caso de que no se respetara el calendario estipulado” precisa Calvillo.

Talibanes reforzados, Gobierno debilitado

“Los talibanes están en una posición de poder. Primero en el campo de batalla, pues después de 20 años no han perdido la guerra. Aunque no la han ganado, tampoco la han perdido”, dice el experto y continua: “De otro lado, el acuerdo al que llegaron con la anterior administración les sitúa también en una posición de poder. Los talibanes argumentan que no se sentarán en a la mesa de negociación con las autoridades afganas porque no las consideran legitimas sino impuestas desde el extranjero”.

Calvillo explica que, según los términos de dicho acuerdo, “el expresidente Trump otorgó los talibanes el papel de interlocutor directo y relegó a un segundo papel al gobierno de Kabul.   

Para Calvillo la consecuencia del retiro de las tropas de Estados Unidos y de la OTAN, en mayo o en septiembre, llevara a los talibanes a Kabul.  “Cuando los talibanes ocupen el lugar político de Afganistán, yo no veo a Estados Unidos, o a Naciones Unidas, ni a la comunidad internacional, en general, alejadas de Afganistán porque tanto los talibanes van a necesitar de ella, como esa comunidad internacional necesitará una moderación de los talibanes.

El espectro de la Guerra civil

La llegada de la insurgencia talibán al poder pasará, según el especialista en el conflicto afgano, por una guerra civil que tiene lugar de manera directa y clara desde hace un año, justo a partir del anuncio en febrero 2020 del acuerdo de paz entre los talibanes y el gobierno del republicano Donald Trump.

“Desde ese momento, los talibanes centran su objetivo militar exclusivamente contra las autoridades afganas. Y estas, centran su acción en la defensa del territorio para evitar que sea ocupado por los talibanes”.

Para Calvillo, el retiro de las tropas estadunidenses debilita aún más al gobierno de Kabul y refuerza el poderío de los insurgentes allanándoles el camino del poder en este país de 38 millones de habitantes.

Arrecian en casa críticas sobre Biden

El recelo de Joe Bien a la salida militar en Afganistán es de larga data. Siendo el vice presidente de Obama se opuso a internamente al envío de refuerzos y durante su campaña para acceder a la Casa Blanca defendió limitar la presencia de Estados Unidos en territorio afgano a una fuerza antiterrorista.

Sin embargo, el anuncio de un retiro sin condiciones de las tropas para septiembre ha suscitado encendidas reacciones en Washington. Demócratas como republicanos critican la decisión, entre ellos el jefe de la minoría conservadora en el senado, Mitch McConnel y la representante Liz Cheney, hija del vicepresidente durante el gobierno de George W. Bush en el momento en que se lanzó la guerra en Afganistán.

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