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Raúl Martínez

Porqué sí Linconao

Raúl Martínez | Viernes 28 de mayo 2021 15:07 hrs.


Francisca Linconao, la menuda mujer mapuche de la histórica tierra del Wallmapu, la Araucanía de los occidentales y los occidentalizados, ha enfrentado en los últimos diez años a todos los poderes que han maltratado por siglos a indios y mestizos.

A fines de la primera década de este milenio, Linconao presintió a lo lejos el genocidio que se cernía sobre su territorio sagrado. En el cerro Rahue las motosierras de la familia Taladriz talaban de manera ilegal los árboles y se acercaban peligrosamente a los menoko que son manantiales y humedales, reservas de flora y microfauna tradicional que tienen un especial significado cultural y religioso para las comunidades y en especial para las machis, como Linconao.

Alejandro Taladriz era entonces el representante de la empresa Sociedad Palermo Limitada. La compañía debió detener sus operaciones a raíz de la denuncia de la autoridad espiritual mapuche ante los tribunales que luego fallaron a favor de Linconao y su comunidad argumentando que la tala del bosque pasaba a llevar el Convenio 169 de la OIT suscrito por Chile pocos años antes.

Alejandro es hermano de Emilio Taladriz, representante por esos años de la multigremial de la Araucanía. Aún hoy es invitado a encuentros empresariales como Icare donde señala que en la región “se ha enquistado una violencia muy fuerte”.

Para muchos, el triunfo judicial de Linconao sobre Taladriz, la colocaron en el radar de las policías.

Años después la machi fue acusada de tenencia de armas de fuego, municiones y panfletos. En la lista del parte policial se suman una polera manga larga, un cordel plástico color blanco, una polera de tela color blanco con estampado frontal POLYGLASS con manchas de color café rojizo, un polerón de tela color negro talla XL, un par de guantes de construcción…

Los hechos demuestran que durante el allanamiento que se realizó a la casa de Linconao horas después del incendio que terminó con la vida del matrimonio Lucksinger-Mackay, un funcionario policial de civil ingresó a la ruca de la machi mientras otro le impedía pasar ante sus reclamos. A la salida, el primer policía había “encontrado” la escopeta hechiza y algunos cartuchos de escopeta más los otros elementos, los que luego fueron presentados por Carabineros y la Fiscalía como la prueba de que Linconao era la cabecilla del ataque incendiario en contra del matrimonio ocurrido a unos diez kilómetros de su casa.

Durante el juicio los funcionarios de inteligencia señalaron que un testigo había apuntado que los sujetos responsables del incendio de la casa de Lucksinger y su mujer venían desde el sector cercano al cerro Rahue. Cuando más adelante le preguntaron a un sargento por la identidad del testigo, sólo dijo que tenía entre 30 y 40 años, vestía de negro, tenía pelo negro y estaba oscuro, por lo que no pudo verlo bien. Consultado por qué no le pidió su identificación, el policía señaló que sí lo solicitó, pero que el hombre se había negado “por temor a represalias”.

El testimonio del carabinero resultó inverosímil para la defensa de Linconao y también para el tribunal. Fue absuelta de todos los cargos y luego indemnizada.

Cuatro años después un testigo de la Policía de Investigaciones, José Peralino Huinca, acusó a Linconao de ser la autora intelectual del incendio y de haber encabezado una reunión que se llevó a cabo en su casa la noche antes del ataque.

Pero la verosimilitud del testimonio de Peralino resultaría muy feble luego de una pericia realizada por la psicóloga Patricia Condemarín, quien señaló que el hombre tenía una “madurez social equivalente a los 12 años” y que “presenta una deficiencia mental que afecta su funcionamiento psicológico y su lenguaje”. Peralino cumple condena con libertad vigilada. Linconao nuevamente fue absuelta.

Linconao y su defensa acusaron una persecución que tenía su origen en el triunfo de su causa en defensa del bosque del cerro Rahue. En sus propias palabras, “aquí existe persecución y están detrás los Taladriz y todos los ricos de acá. A ellos les dolió cuando gané en la Suprema ese juicio para proteger los lawen del huincul”.

Lawen, remedios naturales; Huincul, cerro.

Las palabras ancestrales que señalan a las cosas van a resonar también en la Convención Constituyente de la mano de Francisca Linconao. La machi lleva en sus ojos todas las injusticias de los marginados, de los desamparados, de los maltratados, de los mestizos, de los huincas, de todos los pueblos originarios.

¿Por qué debe ella presidir la próxima Convención Constituyente? Porque de su mano y en su manto van todos los sueños del pueblo chileno por terminar con años de injusticias y postergaciones.