Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 28 de septiembre de 2022

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Teresa Valdés por discrepancia feminista con Irina Karamanos: “No era necesario ser Primera Dama para hacer las transformaciones que ella plantea”

La socióloga e integrante del Observatorio de Género y Equidad abordó la polémica que ha suscitado el anuncio de Karamanos, y se refirió a las implicancias simbólicas que se han producido en las últimas horas en torno al tema del rol de esta figura en nuestro país.

Lorena Moreno Berroeta

  Miércoles 19 de enero 2022 20:20 hrs. 
Teresa Valdés E.

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Fue ayer martes en el exterior de “La Moneda chica” que Irina Karamanos, pareja del Presidente electo Gabriel Boric, anunció su intención de asumir el rol que tradicionalmente se conoce como Primera Dama “con el compromiso de reformularlo”. Ante los medios de comunicación apostados en la sede ubicada en Condell 249, Karamaros afirmó que ya trabaja de manera responsable, lo que permitiría el inicio de conversaciones y reuniones con las personas que actualmente participan en la Dirección Sociocultural del Palacio, en todo lo relacionado a las materias sociales.

Sin embargo, a minutos del anuncio, en redes sociales comenzaron a manifestarse diversas reacciones en relación a la decisión de Karamanos, las que principalmente surgieron desde los movimientos feministas del país, ya que algunas opiniones mostraban un apoyo al tomar los espacios de la política y transformarlos a través de su activismo y militancia, mientras que otras reacciones abordaban la importancia de abolir un cargo patriarcal y la necesidad de aportar al gobierno de Gabriel Boric desde otros espacios.

En conversación con Diario y Radio Universidad de Chile, la socióloga e investigadora, y Coordinadora del Observatorio de Género y Equidad, Teresa Valdés, aseguró que el debate que ha provocado la decisión de Karamanos es muy importante en la sociedad actual, “ya que tensiona lo que aparece como recurrir a una figura muy patriarcal y muy tradicional como es la Primera Dama que nos habíamos olvidado, porque en Chile hace muchos años que el rol de Primera Dama que tuvo Lucía Hiriart de Pinochet, que es como el fantasma, afortunadamente se terminó. Desde el año 90”.

Y es que esta figura en algunos casos desde el retorno a la democracia, ha significado el desarrollo de diversos programas que principalmente han mejorado la calidad de vida de las personas más vulnerables del país. Por ejemplo, el ‘Plan Sonrisa de Mujer’ impulsado por Luisa Durán durante el Gobierno de Ricardo Lagos, que permitió que miles de mujeres accedieran a tratamientos odontológicos para recuperar sus dentaduras. O el ‘Plan Elige Vivir Sano’, implementado en el primer Gobierno de Sebastián Piñera por la actual Primera Dama, Cecilia Morel, cuyo objetivo es promover hábitos y estilos de vida que sean saludables para mejorar el bienestar de las personas.

En ese contexto, Teresa Valdés destaca el trabajo que han realizado las sucesivas cónyuges de los presidentes de la Concertación y “sobre todo, porque la Presidenta Michelle Bachelet echó abajo la idea de que había que tener ahí a la mujer sensible, a la esposa que acogiera las necesidades de los más pobres y más necesitados. Entonces me parece interesante que se produzca este debate”.

Sin embargo, también reconoce su sorpresa por la decisión anunciada durante la jornada del martes, y señala que asumir el rol de Primera Dama no necesariamente permitiría realizar las transformaciones anunciadas por Karamanos, ya que actualmente desde la institucionalidad del rol probablemente no sea el espacio correcto para su reformulación.

“Desde la primera vez que apareció que Irina Karamanos estaba interesada o pensando en ocupar ese rol me sorprendió mucho, porque pienso que no era necesario ese lugar para hacer las transformaciones que ella plantea. Hay unas propuestas transformadoras que comparto plenamente desde el programa de Gobierno de Gabriel Boric y de toda su gente, y la pregunta es por qué elegir ese lugar o esa figura para hacer transformaciones que son culturales, que son políticas y que requieren mucho más”, señala Valdés.

Incluso, la socióloga sostiene en la necesidad de que Karamanos replicara lo dicho por Gabriel Boric en el sentido de apoyarse en los hombros de otros que han estado antes para desarrollar las políticas y propuestas nuevas, y de esa manera, desarrollar un trabajo colectivo desde el feminismo y la experiencia política de mujeres que llevan años en la escena, para así lograr las reformulaciones que buscaría una vez que asuma en su futuro cargo.

Yo hubiera esperado un apoyarse en muchas mujeres que hemos estado desde hace muchos años también proponiendo transformaciones y conociendo las dificultades desde dentro de la institucionalidad. No sé en qué está pensando ella porque de verdad que no es fácil. Una se pregunta por qué era necesario hacerlo desde el rol de Primera Dama, porque la Presidenta Michelle Bachelet generó esta figura de la Dirección Sociocultural precisamente porque no iba a existir la Primera Dama. Entonces, ¿para qué tomas de nuevo la idea de la Primera Dama si eso ya se había terminado? Eso había desaparecido. No tengo explicación y me parece que falta una reflexión más colectiva desde el movimiento de mujeres, desde las feministas, desde quienes han tenido participación en esos espacios, para efectivamente avanzar más”, manifiesta Valdés.

En la misma línea, la Coordinadora del Observatorio de Género y Equidad valora que Irina Karamanos pretenda “‘desmontar’ una imagen asistencialista”. Sin embargo, se muestra crítica de esta decisión ya que “no sé cómo lo puede hacer cuando se pone en sí misma en el rol de Primera Dama”. Incluso, Teresa Valdés va más allá al abordar el estereotipo del rol de Primera Dama, que tradicionalmente refleja el rol femenino como una mujer abnegada a su marido que pasa a una segunda línea al desempeñar tareas que deberían tratarse a través de la implementación de políticas públicas, y no basarse en personalismos que acompañen al Mandatario en ejercicio.

Tiene la debilidad que es por ser pareja de, no es un cargo de elección popular, no es un cargo de representación y, más bien, tiene esta idea e imagen patriarcal del marido que es el que está en la parte dura del poder y al lado la mujer sensible que acoje los dolores y la falta de habilidad social. La imagen es muy compleja. Si piensas que los sectores desfavorecidos o que tienen necesidades, son ciudadanos y es la política pública la que debe hacerse cargo de ellos. Es la misma discusión que se produce respecto de muchas acciones de fundaciones. Si yo quiero hacerme cargo, eso corresponde hacerlo desde la política pública y no desde el rol de buena persona, de persona sensible que acompaña al Presidente de la República”, manifiesta la socióloga.

“Por eso pienso que hay un error conceptual y un error político en esta figura de la Primera Dama. Y siendo que, efectivamente, desde el año 90 en adelante, quienes han estado en ese ‘rol’ han hecho grandes cambios a lo que había sido la figura de Lucía Hiriart de Pinochet, que sigue siendo la figura más señera como Primera Dama que, por lo menos quienes estuvimos en el movimiento de mujeres en tiempos de la dictadura, lo que más nos preocupaba era desmontar esa figura”, relata.

Al ser consultada sobre las implicancias simbólicas en torno al tema de la Primera Dama de un país que se ha producido luego del anuncio de Karamanos y el imaginario que está asociado a este cargo, la investigadora Teresa Valdés critica la necesidad de la transformación desde el propio rol que ha sido cuestionado y lo que, a su juicio, refleja una contradicción, ya que las reformulaciones de la Dirección Sociocultural pueden realizarse desde la Presidencia que estará en manos de Gabriel Boric, y no necesariamente asumiendo el rol de Primera Dama.

“Pienso que hay un error de apreciación de lo complejo que es ese lugar, que es simbólico, que es cultural. Entonces parece el lado sensible de la Presidencia de la República. El femenino sensible frente al masculino duro. Me parece que refuerza ese imaginario, aunque obviamente entiendo que ella puede tener las mejores intenciones de transformarlo. No quiere decir que no pueda hacerlo, pero es muy contradictorio. A lo mejor, se está proponiendo algo que no va a poder lograr en cuatro años de gobierno. Sin duda que como mujer, como política, ella puede generar y ejercer un liderazgo. Nadie va a cuestionar su trayectoria ni sus capacidades, por muy joven que sea, pero hay lugares que están previamente estructurados, entonces aunque quieras hacer una transformación rápida tienes que ver, paso a paso, qué te permiten las leyes, qué te permiten las estructuras y ahí, es donde siento yo, hay una tensión. No era necesario hacerlo desde ese lugar. Esas transformaciones se pueden hacer desde la Presidencia de la República porque efectivamente es quien preside esa Dirección Sociocultural”.

Además, sobre el desafío del nuevo Gobierno en relación al tradicional papel de la Primera Dama, Teresa Valdés asegura tener expectativas en la creatividad de la generación que llegará a La Moneda en marzo próximo. Y en relación a las reacciones de las últimas horas provocadas por el anuncio de Karamanos, la socióloga advierte que existen diversas opiniones y también manifiesta que hay alertas, en parte del movimiento feminista, por la decisión.

“He leído todo tipo de opiniones, desde muy críticas por lo que significa reponer un rol que se había hecho tanto esfuerzo por eliminar y otras que están súper esperanzadas y contentas de la posibilidad de transformación que pueda llevar alguien como Irina, precisamente por sus condiciones. Hay un abanico de opiniones, pero hay muchas alertas, a que este podría ser una especie de callejón de poca salida”, expresa Teresa Valdés.

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