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Año XIV, 29 de noviembre de 2022

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Estudio de UNICEF detecta factores que promueven y obstaculizan la crianza positiva por parte de padres y madres

Contar con más redes de apoyo en el cuidado de los hijos, estabilidad laboral y sentirse satisfecho con el ejercicio de la parentalidad, serían factores que apoyarían una crianza más positiva.

Diario Uchile

  Miércoles 9 de febrero 2022 16:38 hrs. 
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Indagar en los métodos de disciplina que utilizan los padres, madres y cuidadores principales, identificando los factores que promueven y obstaculizan las prácticas positivas en la crianza, fue uno de los objetivos del estudio de Conocimientos, Actitudes y Prácticas (CAP) con relación a la Violencia en la Niñez en Chile, realizado por UNICEF, junto al Centro de Estudios Justicia y Sociedad (CJS), la Dirección de Estudios Sociales (DESUC) y la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC).

La investigación establece como elementos que promueven prácticas positivas de crianza y protectoras del uso de la violencia física y sicológica, que los padres y madres cuenten con apoyo a través de programas sociales de crianza o asistencia profesional; tengan familiares cercanos que los ayuden con el cuidado de los niños y niñas y en las labores del hogar, el nivel de la satisfacción con la propia parentalidad y competencias para desarrollarla, y la posibilidad de acceder a espacios para compartir con otros padres y madres sobre las experiencias parentales.

La Especialista en Protección de UNICEF, Ludmila Palazzo, explica que los padres y madres entrevistados en el estudio coinciden en los elementos que forman parte de los factores que promueven una crianza positiva. “Esta información es muy relevante, ya que permite incorporar en las políticas públicas iniciativas que apunten a favorecer la crianza positiva. En muchos casos se trata de articular redes locales, entregar más y mejor información sobre las etapas de crianza y qué esperar en cada una de ellas, o fortalecer los programas de apoyo”.

Asimismo, la especialista de UNICEF destaca que los padres y madres entrevistados señalaron que buscan información sobre crianza en libros, internet y con personas conocida para resolver dudas y aplicarlas en sus propias vidas. “Con estas acciones los padres y madres buscan resolver dudas sobre las necesidades de niños y niñas en las diferentes etapas de desarrollo, subsanando la falta de acceso a apoyo profesional”.

En tanto, la ausencia de estos elementos mencionados anteriormente y una mayor cantidad de niños y niñas en el hogar aparecen como factores que obstaculizan las prácticas positivas en la crianza.

En el estudio los padres, madres y cuidadores también mencionan factores económicos que afectan el tipo de prácticas que ejercen con los niños, niñas y adolescentes a su cuidado, como la falta de recursos, acceso a servicios básicos y estabilidad laboral, a lo que se suma la seguridad del entorno, pues a mayor inseguridad, más estricta sería la disciplina que aplican con sus hijos e hijas.

El menor ejercicio de prácticas positivas también se percibe con mayor intensidad en el caso de los hogares monoparentales. La investigación muestra que existiría un aumento en la prevalencia de violencia psicológica, general y física, en el caso de los hogares monoparentales a cargo de jefas de hogar, debido a que estas cuentan con un menor apoyo en la crianza. Sin embargo, el estudio también advierte que en aquellos hogares donde existe más de un cuidador, el no lograr concordancia entre los adultos encargados tendría consecuencias negativas en la crianza, pues muchas veces los niños, niñas y adolescentes recibirían disciplinas distintas e incluso contradictorias.

Antecedentes de violencia en los cuidadores  

Según el estudio, uno de los factores que aumentaría el riesgo de utilizar prácticas violentas en la crianza, serían los antecedentes de violencia de las y los cuidadores. Los datos revelan que haber recibido castigo físico durante la infancia se relaciona con un aumento de la prevalencia de prácticas violentas, y una disminución de prácticas positivas, más aún si esta situación es validada por el adulto.

El estudio indica que el 61,5% de las y los cuidadores que recibieron castigo durante su infancia y lo validan, consideran efectivas tanto las prácticas positivas como las violentas en la crianza de sus hijos e hijas. Esto disminuye a un 43,7% para el caso de los cuidadores que recibieron castigo, pero no lo validan, y a un 44,4%, para quienes no lo recibieron.

Asimismo, entre las y los cuidadores con antecedentes de castigo físico, y que lo justifican, existen más actitudes ambivalentes y a favor del castigo psicológico, con un 44,9%, mientras que esto es de un 30,7% para quienes no validan ese castigo recibido, y un 31,1% para quienes no lo recibieron. En estos dos últimos casos, la mayoría tiene actitudes en contra de este tipo de violencia, con un 52,2% y 55,1%, respectivamente, porcentaje que es menor para quienes recibieron violencia física y la validan, donde solo un 27,7% tiene actitudes en contra de la violencia psicológica.

El estudio CAP es el primero en su tipo que se hace en Chile. Es una iniciativa innovadora, que hace una exploración sobre las normas sociales que pueden estar asociadas a la disciplina positiva y a la violencia hacia la niñez y adolescencia. La investigación combina una metodología cuantitativa y cualitativa de recolección de datos, con la esperanza que estos sirvan a promover prácticas de crianza positiva y así disminuir la violencia. 

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