Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 7 de octubre de 2022

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Payasos y Bandidos

Columna de opinión por Verónica Rabb Saitis
Lunes 8 de agosto 2022 11:07 hrs.


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Alguien debería afrontar la difícil tarea de explicarnos los fundamentos teóricos de la praxis de la derecha chilena que eleva sistemáticamente al poder a políticos tan pobres y anoréxicos intelectualmente y tan malintencionados en sus conductas.

Hace unos días, en medio de la interpelación a la ministra María Begoña Yarza, la diputada RN, Ximena Ossandón, habló de “queridos locos, nuestros enfermos mentales” para abordar las denuncias de supuestas torturas en el Hospital Psiquiátrico de Valparaíso. Sus palabras fueron corregidas por la secretaria de Estado en plena sesión de la Cámara y condenadas en redes sociales. Después de esa polémica, la diputada generó otra más. Siguiendo con su controversial frase para referirse a los pacientes de salud mental, intentó explicarla en un matinal, pero con palabras inadecuadas para el horario.

Por su parte, el diputado Gaspar Rivas, del Partido de la Gente, hizo lo suyo en el Congreso Nacional con una comentada performance en la que se declaró el “Bukele chileno”, en referencia al presidente de El Salvador, Nayub Bukele, asegurando que combatirá la delincuencia. Pero no se quedó ahí. Se autoproclamó “Sheriff” colocándose la mítica estrella que identificaba a estos personajes en el viejo Oeste, ofreció matar a los delincuentes, incluso sacrificar su propia su vida por tan noble afán, pero eso sí que sólo desde el congreso. La última de Gaspar Rivas, siendo entrevistado en un matinal, comenzó a explicar su comentada conferencia de prensa, protagonizando un momento para el recuerdo en la televisión chilena: se puso a llorar.

Después de estas desafortunadas e hilarantes acciones de los diputados en cuestión, sería útil que alguien escribiera un libro titulado “Intelecto, Ideas y Comportamiento en Políticos de Derecha”. Alguien debería afrontar la difícil tarea de explicarnos los fundamentos teóricos de la praxis de la derecha chilena que eleva sistemáticamente al poder a políticos tan pobres y anoréxicos intelectualmente y tan malintencionados en sus conductas. Hacer el ridículo es una cosa, estar dispuestos a mentir, a conspirar, a influir y a hacer daño es otra más grave. No pueden defender una idea sin mentir. ¿En serio desprecian tanto el debate democrático?

Hace un mes los tres partidos que componen la coalición Chile Vamos, la UDI, RN y Evópoli, publicaron una carta de compromisos a llevar a cabo en caso de que gane el Rechazo en el plebiscito de salida, en un acto de compromiso genuino de elaborar una nueva propuesta constitucional. En la misiva, firmada por los presidentes de las colectividades, establecen diez compromisos a cumplir en caso de que se de este escenario: Estado social y Democrático de Derecho, modernización y ampliación de los derechos fundamentales, más democracia y participación para contribuir al bien común, nuevo presidencialismo y rehabilitación del principio de mayoría, descentralización y desarrollo solidario de las regiones, reconocimiento constitucional a los Pueblos Indígenas en el marco de un Estado unitario y multicultural, protección decidida de nuestro medioambiente y biodiversidad, igualdad ante la ley, protección de los derechos y fortalecimiento del Poder Judicial, un Estado íntegro, transparente y profesional con mirada de futuro y por último, una economía social de mercado al servicio del desarrollo, del crecimiento equitativo y del término de los abusos.

¿Estaremos asistiendo a una metamorfosis inesperada? ¿Habrá cambiado completamente la tipología de los políticos de derecha? Definitivamente no lo creo. La derecha chilena tiene trayectoria en la estrategia de la mentira como herramienta política para impedir que se lleven a cabo cambios. En ese contexto, el otrora personero del gobierno de Sebastián Piñera, Arturo Zuñiga, insiste en decir que la nueva Constitución permitiría a las mujeres abortar, incluso “un día antes de nacer”, una de las falsedades más desmentidas sobre la propuesta. Pero ahí está él… miente que te miente.

¿Hasta cuándo la sociedad chilena, herida, golpeada, amenazada por duelo masivo de la pandemia y la perspectiva de una crisis económica pavorosa, tendrá que lidiar con un sector que boicotea cambios, que tergiversa hechos, que dice comprometerse a un Estado Social y Democrático de Derecho pero que en la Convención sólo uno de sus 37 convencionales aprobó este artículo? Que además dice comprometerse a una responsabilidad medioambiental o negociación colectiva pero que en la Convención ambas obtuvieron cero votos del sector; que no contentos con aquello dice comprometerse con Paridad, y en la Convención la derecha solo votó diez de 37 votos posibles. La “mentira tiene patas cortas”, dice un conocido refrán, porque a la larga no se sostiene. Yo digo que la mentira es mala y que a la derecha le conviene mentir. La lista es larga. En el proceso constituyente lo ha hecho con el desparpajo de antes. Es profesional en eso. No creo que exista ni un solo chileno o chilena que no se haya dado cuenta.

La propuesta de nueva Constitución retrata una democracia profunda y con ella se abre un amplio abanico de esperanzas largamente soñadas por todas y todos. El texto facilita una democracia solidaria, una serie de derechos sociales, una paridad indispensable para el buen desarrollo del país, una reparación histórica para los pueblos originarios ignorados durante siglos y un cuidado urgente de nuestra naturaleza que ha sido brutalmente despojada. Es cosa de revisar el texto.

Ya sé que estamos viviendo tiempos convulsos y que nadie quiere leer más odiosidades, pero voy a terminar con unos versos de una canción de moda que no se me quitan de la cabeza: No es perfecta, más se acerca/ A lo que yo simplemente soñé.

Feliz septiembre por adelantado. Yo, Apruebo.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.