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Cáucaso Sur: Necesidad de paz y progreso

Columna de opinión por Pablo Jofré Leal
Viernes 22 de septiembre 2023 13:56 hrs.


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La fulminante respuesta del gobierno de Bakú a los ataques de separatistas pro armenios en Karabaj se saldó con la derrota de estos en menos de un día y la constatación que no existe posibilidad de buscar una solución militar a hechos políticos ya definidos y saldados con el triunfo de las fuerzas azerbaiyanas en la guerra del año 2020. Así lo entienden incluso aliados de Armenia como Francia y Estados Unidos.

No hay discusión – más allá de las pretensiones de los líderes más radicales de Armenia y una población que no se convence que el balance del poder es otro que es legalmente un territorio azerbaiyano, así determinado por la propia ONU a través de numerosas resoluciones emanadas del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas quien afirma que Armenia debía cumplir sus obligaciones internacionales y salir de Karabaj. Resoluciones como la Número 822, 853, 874 y 884, todas ellas del año 1993 y que reafirmaban la soberanía y la integridad territorial de la República Azerbaiyana, la inviolabilidad de las fronteras internacionales y la inadmisibilidad del uso de la fuerza para la adquisición de territorio. Es fundamental y por ende sintomático que las Naciones Unidas, tanto en su Consejo de seguridad como en su Asamblea general se hayan referido permanentemente a Karabaj como “los territorios ocupados de Azerbaiyán” (1)

Karabaj, reconocida internacionalmente como territorio azerbaiyano y que estuvo ocupado por Armenia entre los años 1992 al 2020 cuando fue recuperado en gran parte por las fuerzas de Azerbaiyán, ha sido escenario nuevamente de acciones militares en estos últimos días, tras las acciones de represalia del gobierno de Bakú presidio por el mandatario Ilham Aliyev tras la explosión de dos minas y un ataque con armas ligeras y morteros de lo cual se responsabilizó a Armenia y donde resultaron muertos seis ciudadanos azerbaiyanos, entre ellos dos civiles y cuatro policías. Un tema de difícil narrativa toda vez la fuerza que los grupos de presión armenios ejercen sobre países como Francia, Estados Unidos y otros que suelen tomar como verdad indiscutible lo sostenido por fuentes armenias cuando los porfiados hechos demuestran lo contrario, como termina siendo el análisis fino de los hechos.

Muertes que se incrementaron tras el uso de armas de fuego contra un contingente de pacificadores rusos en Karabaj, que regresaban de un puesto de observación para el mantenimiento de la paz en la zona del asentamiento de Janyatagh y que, según informaciones recogidas desde fuentes rusas y azerbaiyanas, se trataría de un ataque perpetrado por fuerzas armenias. El tema de las minas y sus efectos ha sido fuente de enorme preocupación pues, desde el término de la segunda guerra de Karabaj, al menos 300 azerbaiyanos han sido victimas de estos artilugios de guerra, elementos que han sido enterrados desde posiciones armenias en territorio azerbaiyano hasta que se estableció el llamado paso fronterizo “Lachin”.

La decisión de atacar militarmente las posiciones de fuerzas irregulares armenias en territorio de Azerbaiyán, según decisión anunciada por el gobierno de Bakú, estuvo destinado según declaraciones del gobierno de Aliyev “a poner término a las acciones de grupos paramilitares separatistas armenios mediante una operación antiterrorista, para neutralizar su infraestructura militar y reestablecer el orden constitucional”. Lo consignado por Bakú da cuenta de la determinación de su gobierno de disolver el régimen separatista de Karabaj y “que no habrá paz hasta que se retiren de manera incondicional y total de las fuerzas armadas armenias de nuestra región” afirmó la cancillería de la nación del Cáucaso sur en un marco de preocupación regional por estas escaramuzas, que amenazan una de las zonas más ricas en materia de petróleo y gas, junto a la infraestructura de oleoductos y gasoductos de enrome importancia económica no sólo para la región del Cáucaso, Asia Occidental, sino también Europa que se beneficia de esta energía.

Bakú ha acusado a Armenia de generar un clima de tensión, ampliar posiciones fuera de los marcos establecido en el cese al fuego de noviembre del año 2020, colocar minas terrestres en territorio azerbaiyano y mejorar posiciones de combate en los terrenos donde aún se encuentran fuerzas armenias. Recordemos que el 20% del territorio azerbaiyano, entre ellos Karabaj y siete distritos adyacentes, fueron ocupados por Armenia tras la guerra que los enfrentó con su vecino azerbaiyano tras la caída de la ex Unión Soviética, que generó el desmembramiento de gran parte de las repúblicas que formaron parte del estado soviético.

En ese territorio recuperado en gran parte por Azerbaiyán – dos tercios de las zonas ocupadas – en la guerra de 44 días entre septiembre y noviembre del año 2020, viven alrededor de 120 mil personas de origen armenio. Una situación que no cambia la decisión de recuperar dicha zona a la soberanía de Azerbaiyán, como tampoco dejar de reconocer que esos armenios, tal como sostuvo el presidente Ilham Aliyev “son nuestros ciudadanos y donde los líderes de Armenia y Karabaj tomaron como rehenes a esta población armenia en Karabaj y envenenaron sus cerebros. Estoy seguro de que la población armenia que reside en Karabaj pronto verá un cambio a mejor, porque nuestra intención es construir una vida en común sobre la base de la paz, la comprensión mutua y el respeto mutuo” sostuvo el presidente azerbaiyano.

Desde Rusia que tiene en el territorio un contingente de interposición y pacificación en virtud de la firma en noviembre del año 2020 del acuerdo de paz entre Ereván, Bakú y Moscú, se afirmó en el marco del VIII Foro Económico Oriental celebrado en la ciudad rusa de Vladivostok por parte del presidente ruso Vladimir Putin que “Armenia ha reconocido que Karabaj forma parte de Azerbaiyán, ya está. ¿De qué se trata? Este es el componente clave de todo el problema. El estatus de Karabaj lo determinó la propia Armenia. Este es todo el problema…Y los dirigentes armenios lo anunciaron públicamente, contando todo el territorio anterior a 1991 dentro de la República Socialista Soviética de Azerbaiyán y nombrando una cifra que incluye el propio territorio de Karabaj. Esto es lo que ocurrió. No es una decisión nuestra, es una decisión de los actuales dirigentes armenios” concluyó el mandatario ruso (2)

Bajo esa premisa, sostenida por un país que ha sido elemento garante de la paz entre Armenia y Azerbaiyán, que tienen fuerzas de interposición, se debe avanzar hacia propuestas de desarrollo, progreso económico y social para el conjunto de la región. Y en ello se suma también el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, aliado de Azerbaiyán y que ha propuesto una reunión cuatripartita entre Turquía, Rusia, Azerbaiyán y Armenia de tal modo de zanjar todo tipo de controversias que termine con las tensiones y conflictos en una región que requiere paz para beneficio del conjunto de la población, tanto de Azerbaiyán como el pueblo armenio. Un desarrollo que puede comprometer, igualmente la zona de Asia occidental y aquellas adyacentes y ribereñas del Mar Caspio.

El año 2021 en un artículo sobre la necesidad de cambiar las armas de la destrucción por las armas del progreso, sostenía un diplomático azerbaiyano entrevistado por este cronista que “la idea es superar estos años de conflicto, dejar de lado rencores y pensar en una región multiétnica donde el desarrollo sea transversal, que signifique integración del conjunto de países que conforman nuestra región rica en recursos naturales, especialmente petróleo, gas, minerales, ruta de oleoductos y gasoductos de importancia estratégica innegable”. Hablamos de proyectos en el proceso de construcción y consolidación del estratégico proyecto de la nueva ruta de la seda y de aquellos proyectos bilaterales, que los países de la región han ido concretando en pos de su propio desarrollo. El fin de la guerra permitía avizorar un futuro más prometedor, no sólo para Azerbaiyán, sino para la propia Armenia, en función que los proyectos de desarrollo en materia de infraestructura vial, ferroviaria, comunicaciones la incluyen sin duda bajo el paraguas de la necesidad vital de progresar toda la región, superando las divisiones y las experiencias de conflicto que sólo traen desgracias, muerte, dolor, destrucción y subdesarrollo” (3)  Ese es el camino que hay que llevar adelante con apoyo de aquellos países vecinos que también buscan la paz para una región que la necesita más que aliados que suelen ser catalizadores de conflictos en lugar de mejora, riqueza y progreso.

Y en este sueño, como no estar de acuerdo en llevar adelante los proyectos, muchos de ellos ya en ejecución que implica la construcción y reconstrucción de líneas férreas desde Azerbaiyán hacia los territorios liberados: las líneas ferroviarias Barda-Agdam de 47,1 km. Horadiz-Agband de 110,4 km y la construcción de una nueva línea ferroviaria Fuzuli-Shusha con 83,4 km. Agbend se encuentra en la parte más suroeste de la parte continental de Azerbaiyán, en el cruce políticamente sensible de las fronteras de Azerbaiyán, Armenia e Irán. El ferrocarril Horadiz-Agbend forma parte de un proyecto más amplio para conectar Azerbaiyán propiamente dicho con su enclave, la República Autónoma de Nakhchivan, a través de Armenia, la ruta que se llama “corredor Zangazur” en Azerbaiyán. Se están construyendo un total de 652 kilómetros de carreteras que ha significado dinamizar la economía y crear empleos. La paz permite esta realidad y situaciones como las vividas en estos días no contribuyen ese objetivo. El llamado es al trabajo conjunto que es único que permite pensar con visión de futuro.

Pablo Jofré Leal
Articulo para Hispantv
Permitida su reproducción citando la fuente.

  1. https://radio.uchile.cl/2019/02/25/jodyali-nos-exige-recordar/
  2. https://actualidad.rt.com/actualidad/480150-putin-armenia-reconocio-soberania-azerbaiyan-karabaj
  3. https://radio.uchile.cl/2021/11/08/azerbaiyan-victoria-integridad-territorial-y-desarrollo/

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