Sabotajes, amenazas, cierres diplomáticos, sanciones y nuevas operaciones militares empujan a Moscú y a la UE hacia una confrontación que desborda cada vez más las fronteras ruso-ucranianas.
La cumbre de Bishkek mostró cómo la OCS avanza desde la cooperación regional hacia una arquitectura económica, tecnológica y estratégica que busca reducir la dependencia de occidente y ensayar un orden alternativo regional alternativo
Una decena de jefes de Estado y de gobierno se han desplazado para celebrar los 25 años de la a organización, la que en esta oportunidad deberá enfrentarse al contexto de la guerr en Medio Oriente.
Un dron ruso impactó un depósito que albergaba “objetos explosivos” en la localidad de Myla, provocando un gran incendio y la muerte del alcalde de Dmitrivka, en uno de los ataques más letales de la guerra.
La visita del director de la CIA a Moscú revela el nivel de preocupación estadounidense sobre que Rusia, presionada por el desgaste interno y militar, prepare tras las elecciones de septiembre una nueva fase de movilización y escalada sobre la OTAN.
La visita de Vladimir Putin a la isla Iturup reavivó la disputa con Japón por las Kuriles, justo cuando Tokio ya enfrenta la presión china, los ensayos norcoreanos y una competencia entre Washington y Pekín que complica a la región.
Después de la ofensiva, que violó el espacio aéreo de Polonia y que provocó la muerte de ocho civiles, el presidente ucraniano emplazó a sus socios en Europa. “La ayuda fuera de tiempo” conlleva a “este tipo de destrucción”, dijo.
Ambos conflictos entran simultáneamente en fases críticas. La tensión sobre comercio marítimo, energía, armamento y diplomacia transforma dos focos bélicos en un riesgo para el orden internacional.
Los ataques se produjeron después de que la capital ucraniana, Kiev, fuera alcanzada el fin de semana por misiles balísticos, según el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, quien lamentó un muerto y 16 heridos.
La cumbre de la organización transatlántica en Ankara abre una nueva etapa de la alianza. Trump empuja a Europa a gastar, producir y asumir más defensa, mientras Estados Unidos redefine su liderazgo global avanzando a nuevos frentes.
La medida deja sin efecto la sanción impuesta en 2023 al Comité Olímpico Ruso (COR), luego de que el organismo dejara de integrar a organizaciones deportivas de territorios ucranianos ocupados.
La guerra en Europa entra en una etapa más turbulenta. El Kremlin intensifica sus ataques, mientras Kiev denuncia la escasez crítica de sistemas Patriot. En paralelo, la OTAN debate en Ankara si aún puede contener la escalada.
Rusia intensifica ataques masivos mientras Ucrania golpea su economía energética. El conflicto se redefine más allá del frente, con desgaste asimétrico, presión interna en ambos países y un equilibrio cada vez más frágil que amenaza con romperse.
El Ejército ucraniano bombardeó con drones la estratégica base naval de Kronstadt en San Petersburgo, forzando la evacuación de más de 600 personas y provocando incendios en recintos militares del Kremlin.
El conflicto bélico entra en una fase de máxima intensidad con ataques masivos y una escalada tecnológica que desborda defensas. Al mismo tiempo, países europeos aceleran su rearme y tensionan su modelo de bienestar.
El impacto de un Geran-2 en Galați dejó dos heridos y expuso la fragilidad de la contención del conflicto. La presión sobre la OTAN y la amenaza a la estabilidad europea pasan a ser el nuevo escenario.
Rusia eleva la presión sobre Kiev con el uso del misil Oreshnik y prepara una posible nueva ofensiva con apoyo de Bielorrusia, en un escenario que reabre el riesgo de escalada militar en toda Europa.