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Tabaré Vázquez ante la sombra de Pepe Mujica

El segundo período presidencial del médico oncólogo, Tabaré Vázquez, tiene varios desafíos, pero también ventajas. Entre los primeros se encuentra la tarea de modernizar la infraestructura para permitir el salto cualitativo que requiere el país para seguir creciendo. Las segundas vienen dadas por el alto respaldo ciudadano a la coalición oficialista, la que se puede entender gracias a la ampliación de las libertades civiles apuntaladas en el gobierno de José Mujica, y que según los analistas continuará Vázquez en sus líneas generales.

Cristián Zúñiga

  Lunes 2 de marzo 2015 19:54 hrs. 
MujicayVasquez

Este domingo asumió la presidencia de Uruguay Tabaré Vázquez (Frente Amplio), en un segundo mandato (el primero fue entre 2005 y 2010) dando inicio también al tercer período de gobierno consecutivo para la coalición de izquierda.

El médico oncólogo llega a la primera magistratura de su país, luego de imponerse con el 54 por ciento de los votos, que significó una diferencia de doce puntos por sobre el candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle.

El representante del Frente Amplio tiene el desafío de seguir avanzando en las políticas sociales que posibilitaron a la coalición progresista  seguir en el poder, tales como el descenso en la tasa de desempleo y la ampliación de las medidas enfocadas en atacar la pobreza y la indigencia. Todo lo anterior gracias a dos períodos de crecimiento sostenido del PIB, reflejado en los positivos índices macroeconómicos.

El presidente saliente, José Mujica, deja su cargo con un nivel de adhesión del 60 por ciento, apoyado en el éxito de sus políticas sociales y especialmente por dos leyes aprobadas bajo su gobierno que marcaron la senda en la región.

Con la llegada de Vázquez al poder en Uruguay es lógico preguntarse en qué medida va a seguir el camino legislativo marcado por la audacia y el liberalismo de José Mujica, especialmente con la ley que autoriza la venta de marihuana en las farmacias y la normativa que despenaliza el aborto.

Para el profesor de la Universidad Católica, David Altman, el sucesor del carismático Pepe Mujica debería implementar políticas de continuidad en todos los planos, pese a tener posturas más conservadoras, porque ellas tienen el respaldo de la mayoría ciudadana.

“Él podría intentar una agenda legislativa distinta, pero dijo que no lo va hacer, tampoco lo creo razonable porque la mayor parte de la población está de acuerdo con esas materias, por lo cual sería un poco suicida hacer cambios radicales, en particular en el ámbito del aborto. Con el tema de la marihuana es más complejo en cuanto a los aspectos técnicos, pero se trata de una cuestión más de administración, que sobre el fondo del asunto”, indicó.

La académica del Instituto de Estudios Internacionales Paz Milet, complementó la opinión del profesor Altman, en el sentido de señalar que si bien Tabaré Vázquez va a seguir con las políticas de mayor aprobación ciudadana, las modificará.

“Creo que Tabaré Vázquez va a continuar en el trabajo hacia una mayor libertad en el ámbito de las políticas públicas. La principal idea de Pepe Mujica se sustenta en el principio de trabajar en la amplitud de las libertades y eso se enmarcaba en una serie de políticas que desarrolló en esa línea, hacia la capacidad de autodeterminación de los ciudadanos”, explicó.

Además, la profesora de nuestra Universidad sostuvo que bajo el gobierno de Mujica se plantearon una serie de leyes bastante novedosas no solo para Uruguay, sino a nivel regional, que incluso sentaron un precedente, pero con poca sistematización de esas medidas, por lo cual Vázquez, colocaría el énfasis en un aglutinamiento de los distintos sectores políticos en pos de construir un marco más amplio y sólido para su concreción.

Por su parte, el analista internacional Guillermo Holzmann, aseveró que a solo 48 horas de que Mujica entregara el poder en Uruguay, y pese al poco tiempo transcurrido es notorio que va a pasar a la historia como uno de los más atípicos de su país, pero que además logró un equilibrio entre una estrategia macroeconómica de crecimiento y la aplicación de una serie de políticas públicas orientadas a un mejor desarrollo.

El cientista político sostuvo que Mujica tuvo el mérito de ir avanzando en ciertos temas, que probablemente en otras sociedades no sería posible, en virtud del Estado laico que es Uruguay y también de la solidez democrática que ha mostrado el país.

“Darle modernidad, tanto en lo tecnológico, como en la gestión y la implementación de políticas públicas a un Uruguay que hoy necesita dar un salto cualitativo desde el punto de vista de inserción internacional, y desde el punto de vista de mayor calidad y mayor densidad democrática. Vázquez pareciera estar bien enfocado en no solo mantener la continuidad de los ejes principales que hereda de Mujica, sino también en dar un sello propio de poder llevar a Uruguay a una suerte de una Suiza de Latinoamérica, aprovechando todas las ventajas con las que ahora cuenta”, indicó Holzmann.

La figura de José Mujica seguirá teniendo influencia, a través de su cargo de senador por el Movimiento de Participación Popular (MPP), principal fuerza política al interior del Frente Amplio y que cuenta con el mayor número de senadores -6 de un total de 16 de la coalición-, en una cámara que tiene 31 escaños.