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Fallece dueña de Clarín: La oscura influencia en Argentina del poderoso grupo medial

Gonzalo Castillo |Domingo 18 de junio 2017 18:11 hrs.

Ernestina

La historia de la dueña de Clarín representa muchas coincidencias con las del dueño de El Mercurio, ambos propietarios de los grupos comunicacionales más poderosos de sus respectivos países, y ambos muy cuestionados por sus vínculos con las dictaduras cívico-militares en sus respectivos países. Y también, ambos fallecidos a avanzada edad y llevándose a la tumba las críticas.

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Este miércoles 14 de junio falleció a la edad de 92 años Ernestina Herrera de Noble, dueña de Clarín y ‘la mujer más poderosa de Argentina’ como la calificó El País de España, dejando tras de sí una historia de polémicas y cuestionamientos, especialmente, por su relación con el poder, muy similar a la historia de otro magnate latinoamericano de las comunicaciones fallecido hace algunas semanas: Agustín Edwards Eastman, dueño de El Mercurio.

Sin ir más lejos, el día de su fallecimiento, el presidente de Argentina, Mauricio Macri, despidió a Ernestina Herrera de Noble señalando que fue una “figura clave del periodismo y la defensa de la libertad de prensa”.

No obstante, las condolencias enviadas por Macri pasaron por alto los numerosos cuestionamientos y denuncias que organizaciones de derechos humanos han hecho en contra de “La Señora” como la llamaban los periodistas de Clarín, a quien fuera la mujer más rica de la Argentina, con una fortuna estimada en mil millones de dólares, debido a sus vínculos con la dictadura cívico-militar instaurada en 1976.

Pero antes de eso, Ernestina Herrera heredó el diario Clarín en 1969 cuando su marido, Roberto Noble, falleció de un cáncer a menos de dos años de casarse, y con el diario sumido en millonarias deudas, la viuda de Noble comenzó a dirigir el periódico, el cual logró llevar a transformarse en uno de los más importantes medios de comunicación de América Latina.

Justamente, el primer paso hacia la consolidación como un instrumento de poder en Argentina fue la compra en 1977, junto a sus competidores La Nación y La Razón, de la empresa Papel Prensa –la mayor productora de papel en el mercado argentino y que encontraba intervenida por el gobierno de facto-, para luego en 1980 convertirse en el diario en lengua española de mayor distribución en el mundo.

Fue el mismo año 1977 que Ernestina Herrera de Noble adoptó a sus dos hijos Felipe y Marcela, en un procedimiento que fue considerado ilegal por la justicia argentina, sumado a que desde la organización Madres y Abuelas de Plaza de Mayo denunciaron en 2001 que los niños podían ser hijos de detenidos desaparecidos de la dictadura.

Por esta causa, “La Señora” fue detenida en 2002, sin embargo algunos días después se decretó su excarcelación, a pesar que en 2010 la investigación por el caso fue reabierta por la justicia y la jueza Sandra Arroyo Salgado ordenó que tanto Felipe como Marcela Noble Herrera se sometieran a las pruebas de ADN y que fueran cotejadas en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), resultados que resultaron negativos.

Fueron los propios hijos adoptivos de la dueña de Clarín quienes, a través de sus redes sociales, celebraron el dictamen que, de paso, sobreseyó la causa seguida en contra de Ernestina Herrera de Noble, dedicando el “triunfo” a los seguidores del kirchnerismo adjuntando el fallo de la justicia con el mensaje “Dedicado a los Kukas, con amor. LTA! JAAAAA!!!!”.

Precisamente, uno de los conflictos más bullados que tuvo la dueña del imperio mediático fue con el gobierno de Cristina Fernández, a pesar que durante la presidencia de su marido, Néstor Kirchner, el Grupo Clarín mantuvo muy buenas relaciones, llegando a celebrar en su portada la elección de Cristina el 29 de octubre de 2007.

Sin embargo, la promulgación de la Ley de Medios por el gobierno de Cristina Fernández puso la lápida a la relación de Clarín con los K, al obligar esta normativa a los grandes conglomerados comunicacionales a desprenderse de algunos medios, lo que afectó directamente al holding de Ernestina Herrera de Noble, poseedor canales de televisión, otros periódicos, empresas de televisión por cable, radios y revistas, entre otros.

En este escenario, Clarín levantó la causa de la libertad de expresión para oponerse a la legislación, además de la defensa de la empresa Papel Prensa la cual, de acuerdo a la versión del gobierno de Cristina Fernández, fue comprada en dictadura por Clarín y La Nación mediante amenazas y presiones de parte de la dictadura, razón por la cual se pretendía declarar de interés público la producción de papel para diario.

Fue justamente el arribo a la presidencia de Mauricio Macri la que modificó la Ley de Medios promulgada durante el gobierno de Cristina Fernández, permitiendo, por ejemplo, la integración de las cadenas privadas de radio y televisión y se eliminaron las restricciones a la propiedad cruzada de televisión por cable y radio y televisión abierta, lo que fue leído como una forma de retribución de parte de Macri a Clarín, diario que fue activo aliado de la campaña presidencial del empresario.

Editorialista de Página/12: “Ernestina Herrera de Noble es un personaje sumamente oscuro”

El periodista del diario Página/12 y docente de la Universidad de Buenos Aires, Washington Uranga, señala que hablar de Ernestina Herrera de Noble es hablar al mismo tiempo de la historia política de Argentina y de la transformación que han evidenciado los medios de comunicación tanto en ese país como en el resto del mundo.

Uranga destacó el “poder tras las sombras” que representaba la principal accionista del Grupo Clarín y cómo ese poder le permitió influir de manera determinante en los gobiernos argentinos de distinto color político, salvo

“Ernestina Herrera de Noble es un personaje sumamente oscuro en cuanto a sus manejos por el poder, no tenía un primer plano de presencia mediática, pero actuaba en un segundo plano. Si uno revisa su historia, además, tiene muchísimas vinculaciones con la dictadura militar que asoló a Argentina entre 1976 y 1983, pero además una activa participación en cuanto condicionar gobiernos, condicionar dirigencias políticas, lo vivió especialmente el gobierno de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner”.

Uranga señala que sólo basta con ver los obituarios sobre la muerte de la dueña de Clarín para darse cuenta que son los grandes poderes, los grandes empresarios hasta el propio gobierno los que le rinden homenaje “por su aporte, según dicen, a la democracia y a la libertad de expresión, algo que -por lo menos- está seriamente en tela de juicio”, asegura.

El académico de la Universidad de Buenos Aires hizo énfasis también en las prebendas, sobre todo de tipo económicas, que ha tenido el Grupo Clarín a lo largo de su existencia, cuestión que ejemplificó con la “licuación” de la deuda que tenía el holding en 2001 y que el presidente interino Eduardo Duhalde se las traspasó a pesos, en plena crisis.

“La pregunta de fondo es por qué, y porque normalmente los factores de poder negociaban con Clarín, reconociéndolo como un factor de poder concediéndole privilegios con tal de que Clarín no avanzara sobre el poder político. Eso creo que se rompió definitivamente, con Cristina Fernández de Kirchner en la presidencia, pero hoy siguen ejerciendo ese poder, a tal punto de que hay casi una ofensiva mediática, amparada totalmente por el Poder Judicial, contra todos los que opinen en contrario, y casi un blindaje mediático, en este caso para el presidente Mauricio Macri y su alianza también”.

Finalmente, Uranga aseguró que no se puede perder de vista que el principal sostén de campaña del actual presidente Macri fue el Grupo Clarín: “Macri no necesitaba hacer campaña, se la hacía el Grupo Clarín y sus medios”, y el presidente ha retribuido esa ayuda con una serie de decretos que, en la práctica, han desnaturalizado las principales disposiciones de la Ley de Medios.