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Viceministra de Ciencia de Cuba: “La inclusión femenina está implícita en la política cubana”

América Santos no concibe las cuotas para fomentar la participación femenina. No es parte del sentido común cubano. En la isla entre mujeres y ciencia no existe distancia y, según indica, esa realidad tiene un principal responsable: Fidel Castro. "Cuando se habla de ciencia en Cuba hay que hablar de ciencia a partir del año 1959. Se trata de lo que una persona fue capaz de hacer no solamente una revolución, sino que una revolución que desde el primer momento identificó la necesidad de participación de la mujer".

Martín Espinoza C

  Sábado 9 de diciembre 2017 9:41 hrs.
america santos

América Santos se pasea envuelta en un traje de dos piezas cuyo color parece no ser coincidencia. Es de un rojo intenso y  hace juego con sus primeras palabras. Estamos en la “Gender Summit”, una cumbre de género en ciencia, tecnología e innovación organizado por la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) y articulado también por la CEPAL. La viceministra de Ciencia, Tecnología y Medioambiente de Cuba se prepara para exponer indicadores y progresos de su nación en materia de participación femenina en estas temáticas.

“Para comenzar quisiera citar una frase de José Martí”, inicia Santos. “La inteligencia tiene dos fases: la de creación y la de aplicación: cuando aquella no se une a esta, hace desventurados y mártires, enfermos incurables del dolor perpetuo de la vida. La aplicación, con ser menos noble, es más adecuada y necesaria a la existencia, una y otra mezcladas son el germen escondido del bienestar de un país”. La cubana es la única de las expositoras de la jornada que incluye en su ponencia citas idealistas y románticas, pero que al parecer en Cuba alcanzan un sentido empírico.

La intervención de la doctora América Santos duró poco más de quince minutos y en ella alcanzó a dar cuenta de la pronunciada distancia que existe en materia de participación femenina en la ciencia entre Cuba y los demás países de la región.

Partió su exposición citando al revolucionario José Martí, pasó por una serie de cifras en los que le da vuelta de ventaja a los demás países del continente y terminó con una frase de Fidel, ¿qué tan importante han sido esos referentes y su ideología dentro de la inclusión de las mujeres en el mundo de la tecnología y la ciencia?

Yo le puedo decir que cuando se habla de ciencia en Cuba hay que hablar de ciencia a partir del año 1959. Antes del triunfo de la revolución, Cuba tenía más de un millón de analfabetos, por lo tanto el triunfo de la revolución -y no es un problema de personalismos- se trata de lo que una persona fue capaz de hacer no solamente una revolución, sino que una revolución que desde el primer momento identificó la necesidad de participación de la mujer, resolver el problema del analfabetismo en Cuba, crear instituciones científicas, reformar la enseñanza universitaria y crear universidades libres. Si te fijas, en mi presentación yo decía que la política no debía olvidar los más de 50 años de revolución. Eso es importante: cuando se habla de ciencia en Cuba, es a partir del año en que triunfó la revolución.

¿Fidel Castro ocupó un rol visionario?

El líder histórico de la revolución, el compañero Fidel, dijo que sin ciencia y técnica no había desarrollo y que sin ambas no seríamos capaces de resolver tantos años de subdesarrollo y de discriminación, y ese fue el paradigma. En la década del 70′ nos empieza a decir que teníamos que desarrollar la biotecnología. Todo el mundo pensó que estábamos locos. Cómo Cuba, un país subdesarrollado -porque todo esto lo hemos tenido con un recio bloqueo de los Estados Unidos, que no cesa-, iba a avanzar en esos campos. Pero bien, él apuntó a la biotecnología por dos puntos: primero porque tenemos que apostar por una ciencia que impacte el sistema de salud cubano, y segundo, porque pueden ser aquellas producciones intelectuales que en un futuro nosotros podamos exportar y ayudar a otros países. Por eso cuando uno habla de la biotecnología y la industria farmacéutica en Cuba, nunca podremos olvidar que fue él el que la ideó y condujo hasta el final.

En su ponencia, América Santos explicó: “contamos con un potencial humano vinculado a la ciencia de 86.426 trabajadores, de los cuales el 53% son mujeres”. Tenemos 6.839 investigadores categorizados. De ellos el 48% son mujeres. Mujeres en cargos de dirección en el mundo de la ciencia, dirigiendo programas nacionales importantes: 40,3%”. Las cifras contrastan con el 20% de mujeres chilenas que estudia una carrera ligada a la ciencia y tecnología y al 31% de mujeres que se adjudica proyectos de investigación en Conicyt.

¿Los escuetos avances que ha tenido la inclusión femenina en otros de la región tendrían relación con asuntos vinculados al modelo económico y político de cada país?

Yo pienso que lo primero es la voluntad política. Nuestra Constitución se refrenda, se actualiza y se vuelve a refrendar. Y con la revisión de la Constitución estamos refrendando nuevamente el papel de la mujer. Primero estableció la igualdad y equidad entre mujeres y hombres. Segundo, reivindicó la prioridad en la participación de las mujeres en las esferas económicas del país. 03:26

¿Qué medidas han sido clave en los avances de Cuba en esta materia?

Primero, determinar prioridades. La participación es tanto de hombres como mujeres. Nosotros nunca hemos hablado de cuántas mujeres deben participar en cada espacio. El elemento de inclusión está implícito en la política cubana. No es un problema en el que tengamos que decir que haya más o menos mujeres. Nosotros tenemos una organización política que se llama la Federación de Mujeres Cubanas. Han trabajado mucho por los desarrollos de los círculos infantiles. Ahora acabamos de aprobar por el ministerio de Trabajo y Seguridad Social que la licencia de maternidad, que se da a las mujeres, también se dé a los hombres, porque hemos tenido casos de compañeras que están en su doctorado en una edad totalmente fértil.

¿Es el feminismo algo intrínsecamente anticapitalista en este contexto?

Yo creo que no, que es algo de voluntad política. Cuando se piensa en una sociedad inclusiva. Cuando la sociedad se basa en una economía de mercado, en el consumismo, estas cosas evidentemente pueden quedar en un segundo plano.

¿Han cambiado las cosas desde que se abrieron las relaciones con Estados Unidos?

No. Nosotros no hemos abierto relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Cuba lo que ha hecho es crear una embajada y relaciones diplomáticas, porque para nosotros es un principio que hasta no se termine el bloqueo, hasta que no se siga dando financiamiento a la política subversiva en contra de la política cubana, hasta que no se quite la base naval de Guantánamo, para nosotros no habrá ni relaciones económicas ni comerciales. Son requisitos de principio.

La entrevista vive una breve interrupción que termina con América Santos diciendo en voz baja: “muchas personas se me han acercado para preguntarme por qué siempre utilizo la frase de Fidel y de Martí. Eso no es un problema político, es un problema de principios. Martí habló de todo, de las invenciones. La especialidad mía es propiedad intelectual, y tuve que estudiar las obras completas. Ahí aprendí cómo Martí habló de la importancia de las invenciones. ¡Martí, siglo XIX!”.

“Para la exposición de Paris”, agrega otro miembro de la delegación cubana cuya intervención da a entender la trascendencia que significa el poeta para la historia de la isla y la carta fundamental en la que se han convertido su vida y principios.

“Hicimos un estudio del pensamiento de Fidel desde el punto de vista científico. Cómo refrendaba la política científica cubana”, prosigue Santos. Él dijo en 1960, en ocasión del vigésimo aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba, que Cuba sería un país de ciencia, con la cantidad de analfabetos que teníamos, porque la revolución daría oportunidades a la inteligencia. Después dijo que sin ciencia y tecnología no había desarrollo. Después dijo que Cuba viviría de sus producciones intelectuales. Habló de la vacuna que salva vidas humanas, de enfermedades que hemos logrado resolver. Una vez dijo: “no podemos pensar solo en investigar. Hay que buscar y registrar los bancos de patentes para que con el conocimiento introduzcamos esas tecnologías. Por eso mi presentación habla no solo de la generación del nuevo conocimiento, sino que de ser capaz de asimilar una tecnología.

En términos de proyección, ¿existe una camada de recambio en el mundo científico cubano?

Esa es una pregunta muy interesante, porque tenemos una política de asociar jóvenes de 3er y 4to año de las carreras para que les enseñen. Tenemos dos productos básicos en el mercado en este momento, competitivos, no superados por el estado del arte. Un ejemplo: la vacuna contra la meningitis. El país más azotado fue Estados Unidos. En el año 1989 registramos, en 27 países, la vacuna contra la meningitis. EE.UU. tuvo un brote que no fue capaz de resolver con su vacuna, porque tenía efectos secundarios. Cuba presenta esa patente y hoy en día no hay una vacuna contra la meningitis que supere la vacuna cubana. Evitó un 80% de las personas que ya estaban preparadas para la amputación de pie.

En términos concretos, ¿cómo se fomenta y promueve, primero, la ciencia y la tecnología en un país -sobre todo latinoamericano- y, después, la participación de las mujeres en ese círculo? 

Nosotros no necesitamos tomar medidas. Son oportunidades que se dan a todos los cubanos. Cuando presentamos un programa nacional sobre cáncer, nanotecnología, neurociencia, las instituciones presentan sus proyectos y en esos proyectos hay hombres y mujeres. No se zanjan números de hombres y de mujeres.

El compañero de la delegación de la viceministra aprovecha el silencio después de la respuesta y agrega: “la doctora América comenzó con las ideas de Fidel, pero hay una anterior de Fidel, en el juicio por los asaltos al Cuartel Moncada”.

Se refiere a aquel juicio en el que el Comandante Fidel Castro pronunció la célebre frase “La historia me absolverá”, luego de haber intentado terminar con la dictadura de Fulgencio Batista.

“Él dijo, en sus alegatos de defensa: ‘no le vamos a decir al pueblo que crea, le vamos a decir que lea’. Por ahí comenzó. Ahí te das cuenta de que es más voluntad política que ideología. Tú vas a Noruega, a Suecia, países capitalistas. Ahí hay voluntades y ves que hay más nivel de igualdad de género que en todos los países latinoamericanos. No tiene que ver con ideología, sino que con voluntad. Ahora, si esa voluntad política está respaldada por una ideología que nosotros consideramos que es la mejor, está bien, conectamos dos cosas.

¿En términos de participación política tampoco tienen cuotas que promuevan la participación femenina?

Oh no, no, no. Para nada. Surge así porque es mérito de las compañeras, se lo van ganando. Se premia al mejor resultado.

La conversación ya duró más que la exposición de la viceministra en el hemiciclo de la CEPAL. Se preparan para ir a almorzar y se despiden de forma cordial y cálida, a lo cubano. “Gracias por interesarse en este tema”, dicen insinuando que Cuba no despierta muchas pasiones en este pedazo de tierra. La frase de Fidel con la que América Santos cerró su discurso decía: “Porque cuando se juzgue a nuestra revolución los años futuros, una de las cuestiones por las cuales nos juzgarán será por la forma en que hemos resuelto en Cuba los problemas de la mujer, aunque se trate de uno de los problemas de la Revolución que requiera más tenacidad, constancia y esfuerzo”.

 

América Santos se pasea envuelta en un traje de dos piezas cuyo color parece no ser coincidencia. Es de un rojo intenso y  hace juego con sus primeras palabras. Estamos en la “Gender Summit”, una cumbre de género en ciencia, tecnología e innovación organizado por la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) y articulado también por la CEPAL. La viceministra de Ciencia, Tecnología y Medioambiente de Cuba se prepara para exponer indicadores y progresos de su nación en materia de participación femenina en estas temáticas.

“Para comenzar quisiera citar una frase de José Martí”, inicia Santos. “La inteligencia tiene dos fases: la de creación y la de aplicación: cuando aquella no se une a esta, hace desventurados y mártires, enfermos incurables del dolor perpetuo de la vida. La aplicación, con ser menos noble, es más adecuada y necesaria a la existencia, una y otra mezcladas son el germen escondido del bienestar de un país”. La cubana es la única de las expositoras de la jornada que incluye en su ponencia citas idealistas y románticas, pero que al parecer en Cuba alcanzan un sentido empírico.

La intervención de la doctora América Santos duró poco más de quince minutos y en ella alcanzó a dar cuenta de la pronunciada distancia que existe en materia de participación femenina en la ciencia entre Cuba y los demás países de la región.

Partió su exposición citando al revolucionario José Martí, pasó por una serie de cifras en los que le da vuelta de ventaja a los demás países del continente y terminó con una frase de Fidel, ¿qué tan importante han sido esos referentes y su ideología dentro de la inclusión de las mujeres en el mundo de la tecnología y la ciencia?

Yo le puedo decir que cuando se habla de ciencia en Cuba hay que hablar de ciencia a partir del año 1959. Antes del triunfo de la revolución, Cuba tenía más de un millón de analfabetos, por lo tanto el triunfo de la revolución -y no es un problema de personalismos- se trata de lo que una persona fue capaz de hacer no solamente una revolución, sino que una revolución que desde el primer momento identificó la necesidad de participación de la mujer, resolver el problema del analfabetismo en Cuba, crear instituciones científicas, reformar la enseñanza universitaria y crear universidades libres. Si te fijas, en mi presentación yo decía que la política no debía olvidar los más de 50 años de revolución. Eso es importante: cuando se habla de ciencia en Cuba, es a partir del año en que triunfó la revolución.

¿Fidel Castro ocupó un rol visionario?

El líder histórico de la revolución, el compañero Fidel, dijo que sin ciencia y técnica no había desarrollo y que sin ambas no seríamos capaces de resolver tantos años de subdesarrollo y de discriminación, y ese fue el paradigma. En la década del 70′ nos empieza a decir que teníamos que desarrollar la biotecnología. Todo el mundo pensó que estábamos locos. Cómo Cuba, un país subdesarrollado -porque todo esto lo hemos tenido con un recio bloqueo de los Estados Unidos, que no cesa-, iba a avanzar en esos campos. Pero bien, él apuntó a la biotecnología por dos puntos: primero porque tenemos que apostar por una ciencia que impacte el sistema de salud cubano, y segundo, porque pueden ser aquellas producciones intelectuales que en un futuro nosotros podamos exportar y ayudar a otros países. Por eso cuando uno habla de la biotecnología y la industria farmacéutica en Cuba, nunca podremos olvidar que fue él el que la ideó y condujo hasta el final.

En su ponencia, América Santos explicó: “contamos con un potencial humano vinculado a la ciencia de 86.426 trabajadores, de los cuales el 53% son mujeres”. Tenemos 6.839 investigadores categorizados. De ellos el 48% son mujeres. Mujeres en cargos de dirección en el mundo de la ciencia, dirigiendo programas nacionales importantes: 40,3%”. Las cifras contrastan con el 20% de mujeres chilenas que estudia una carrera ligada a la ciencia y tecnología y al 31% de mujeres que se adjudica proyectos de investigación en Conicyt.

¿Los escuetos avances que ha tenido la inclusión femenina en otros de la región tendrían relación con asuntos vinculados al modelo económico y político de cada país?

Yo pienso que lo primero es la voluntad política. Nuestra Constitución se refrenda, se actualiza y se vuelve a refrendar. Y con la revisión de la Constitución estamos refrendando nuevamente el papel de la mujer. Primero estableció la igualdad y equidad entre mujeres y hombres. Segundo, reivindicó la prioridad en la participación de las mujeres en las esferas económicas del país. 03:26

¿Qué medidas han sido clave en los avances de Cuba en esta materia?

Primero, determinar prioridades. La participación es tanto de hombres como mujeres. Nosotros nunca hemos hablado de cuántas mujeres deben participar en cada espacio. El elemento de inclusión está implícito en la política cubana. No es un problema en el que tengamos que decir que haya más o menos mujeres. Nosotros tenemos una organización política que se llama la Federación de Mujeres Cubanas. Han trabajado mucho por los desarrollos de los círculos infantiles. Ahora acabamos de aprobar por el ministerio de Trabajo y Seguridad Social que la licencia de maternidad, que se da a las mujeres, también se dé a los hombres, porque hemos tenido casos de compañeras que están en su doctorado en una edad totalmente fértil.

¿Es el feminismo algo intrínsecamente anticapitalista en este contexto?

Yo creo que no, que es algo de voluntad política. Cuando se piensa en una sociedad inclusiva. Cuando la sociedad se basa en una economía de mercado, en el consumismo, estas cosas evidentemente pueden quedar en un segundo plano.

¿Han cambiado las cosas desde que se abrieron las relaciones con Estados Unidos?

No. Nosotros no hemos abierto relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Cuba lo que ha hecho es crear una embajada y relaciones diplomáticas, porque para nosotros es un principio que hasta no se termine el bloqueo, hasta que no se siga dando financiamiento a la política subversiva en contra de la política cubana, hasta que no se quite la base naval de Guantánamo, para nosotros no habrá ni relaciones económicas ni comerciales. Son requisitos de principio.

La entrevista vive una breve interrupción que termina con América Santos diciendo en voz baja: “muchas personas se me han acercado para preguntarme por qué siempre utilizo la frase de Fidel y de Martí. Eso no es un problema político, es un problema de principios. Martí habló de todo, de las invenciones. La especialidad mía es propiedad intelectual, y tuve que estudiar las obras completas. Ahí aprendí cómo Martí habló de la importancia de las invenciones. ¡Martí, siglo XIX!”.

“Para la exposición de Paris”, agrega otro miembro de la delegación cubana cuya intervención da a entender la trascendencia que significa el poeta para la historia de la isla y la carta fundamental en la que se han convertido su vida y principios.

“Hicimos un estudio del pensamiento de Fidel desde el punto de vista científico. Cómo refrendaba la política científica cubana”, prosigue Santos. Él dijo en 1960, en ocasión del vigésimo aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba, que Cuba sería un país de ciencia, con la cantidad de analfabetos que teníamos, porque la revolución daría oportunidades a la inteligencia. Después dijo que sin ciencia y tecnología no había desarrollo. Después dijo que Cuba viviría de sus producciones intelectuales. Habló de la vacuna que salva vidas humanas, de enfermedades que hemos logrado resolver. Una vez dijo: “no podemos pensar solo en investigar. Hay que buscar y registrar los bancos de patentes para que con el conocimiento introduzcamos esas tecnologías. Por eso mi presentación habla no solo de la generación del nuevo conocimiento, sino que de ser capaz de asimilar una tecnología.

En términos de proyección, ¿existe una camada de recambio en el mundo científico cubano?

Esa es una pregunta muy interesante, porque tenemos una política de asociar jóvenes de 3er y 4to año de las carreras para que les enseñen. Tenemos dos productos básicos en el mercado en este momento, competitivos, no superados por el estado del arte. Un ejemplo: la vacuna contra la meningitis. El país más azotado fue Estados Unidos. En el año 1989 registramos, en 27 países, la vacuna contra la meningitis. EE.UU. tuvo un brote que no fue capaz de resolver con su vacuna, porque tenía efectos secundarios. Cuba presenta esa patente y hoy en día no hay una vacuna contra la meningitis que supere la vacuna cubana. Evitó un 80% de las personas que ya estaban preparadas para la amputación de pie.

En términos concretos, ¿cómo se fomenta y promueve, primero, la ciencia y la tecnología en un país -sobre todo latinoamericano- y, después, la participación de las mujeres en ese círculo? 

Nosotros no necesitamos tomar medidas. Son oportunidades que se dan a todos los cubanos. Cuando presentamos un programa nacional sobre cáncer, nanotecnología, neurociencia, las instituciones presentan sus proyectos y en esos proyectos hay hombres y mujeres. No se zanjan números de hombres y de mujeres.

El compañero de la delegación de la viceministra aprovecha el silencio después de la respuesta y agrega: “la doctora América comenzó con las ideas de Fidel, pero hay una anterior de Fidel, en el juicio por los asaltos al Cuartel Moncada”.

Se refiere a aquel juicio en el que el Comandante Fidel Castro pronunció la célebre frase “La historia me absolverá”, luego de haber intentado terminar con la dictadura de Fulgencio Batista.

“Él dijo, en sus alegatos de defensa: ‘no le vamos a decir al pueblo que crea, le vamos a decir que lea’. Por ahí comenzó. Ahí te das cuenta de que es más voluntad política que ideología. Tú vas a Noruega, a Suecia, países capitalistas. Ahí hay voluntades y ves que hay más nivel de igualdad de género que en todos los países latinoamericanos. No tiene que ver con ideología, sino que con voluntad. Ahora, si esa voluntad política está respaldada por una ideología que nosotros consideramos que es la mejor, está bien, conectamos dos cosas.

¿En términos de participación política tampoco tienen cuotas que promuevan la participación femenina?

Oh no, no, no. Para nada. Surge así porque es mérito de las compañeras, se lo van ganando. Se premia al mejor resultado.

La conversación ya duró más que la exposición de la viceministra en el hemiciclo de la CEPAL. Se preparan para ir a almorzar y se despiden de forma cordial y cálida, a lo cubano. “Gracias por interesarse en este tema”, dicen insinuando que Cuba no despierta muchas pasiones en este pedazo de tierra. La frase de Fidel con la que América Santos cerró su discurso decía: “Porque cuando se juzgue a nuestra revolución los años futuros, una de las cuestiones por las cuales nos juzgarán será por la forma en que hemos resuelto en Cuba los problemas de la mujer, aunque se trate de uno de los problemas de la Revolución que requiera más tenacidad, constancia y esfuerzo”.