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Año X, 17 de diciembre de 2018

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El controversial proyecto hidroeléctrico del cuñado del Presidente Piñera

El hermano de Cecilia Morel es el gerente general de Hidroñuble, iniciativa que busca intervenir la comuna de San Fabián de Alico con una central de pasada que provocaría destrucción en el territorio y que hoy mantiene a la comunidad movilizada.

Maximiliano Alarcón

  Viernes 30 de marzo 2018 20:15 hrs. 
hidroñuble

A 68 kilómetros de Chillán hacia la cordillera, en la recién nacida Región de Ñuble, se encuentra la comuna de San Fabián de Alico, relacionada fuertemente con la historia por ser el lugar de nacimiento de Nicanor Parra y en el que su hermana Violeta pasó sus primeros años de vida. Con 4.308 habitantes según los resultados del último Censo, las personas se sustentan en gran parte de la agricultura y el turismo, el que desarrollan principalmente en el Río Ñuble, espacio donde individuos de todo el mundo llegan a practicar rafting.

Pero durante la última década la tranquilidad del abundante bosque nativo, el paisaje montañesco y el cauce normal del río, se han visto sacudidos por la necesidad del desarrollo regional, la que ha llegado con proyectos energéticos que hoy mantienen enfrentada a la comunidad con las autoridades y los inversionistas. Un hombre que lidera el frente empresarial es el cuñado del presidente Sebastián Piñera, Eduardo Morel Montes.

En el Río Ñuble son dos proyectos los que intervienen. Uno es el embalse Punilla, proyecto estatal concesionado a la empresa italiana Astaldi que consiste en una represa de hormigón armado, de 136 metros de altura y un ancho de 500 metros, con un área de inundación de 1.700 hectáreas. Está ubicado en la cuenca de los ríos Ñuble y Los Sauces, fue aprobado en 2010 e inició sus operaciones en 2015 con la expropiación de terrenos en los que habitaban personas. Se estima que la totalidad de la iniciativa signifique el desplazamiento de 130 familias, además de la destrucción de la flora y la fauna nativa, como también una profunda alteración del cauce del río.

La otra inversión que inquieta es Hidroñuble, central de pasada perteneciente a la empresa Eléctrica Puntilla. Esta, según afirman desde la comunidad, inundaría 24 hectáreas del sector El Caracol, desviando el curso del río hasta la sala de máquinas que fue instalada en el sector Las Guardias, lugar en que se emplaza la principal zona de interés turístico de San Fabián de Alico.

Los intereses del piñerismo

Hidroñuble tiene como gerente general al hermano de Cecilia Morel, un nombre que en ninguna instancia resulta indiferente por su relación con la máxima autoridad del país.

Eduardo Morel, ingeniero civil que lleva más de 30 años en el rubro de la generación de electricidad, asumió el mando del proyecto en septiembre de 2015, señalando al sitio web de Puntilla en ese momento que “la Central de pasada Ñuble responde a la necesidad de generar energía sustentable y limpia. Asumo este desafío con entusiasmo y el convencimiento de que es un aporte relevante al crecimiento del país”.

Su presencia preocupa actualmente en la comunidad que se opone a Hidroñuble, por la influencia que puede generar su figura en el desarrollo efectivo de este proyecto. Por su parte, Morel se mantiene como una cara habitual en San Fabián de Alico, participando de las actividades de relaciones públicas que realiza la empresa con el municipio.

Pero en la arista política no es sólo Eduardo Morel quien tensiona la situación, sino que también el delegado presidencial (que equivale a un intendente) designado por Sebastián Piñera. El 27 de febrero pasado, La Tercera publicaba un artículo titulado “Ñublenses aprueban a Martín Arrau como delegado y primer intendente”, pero esa era la versión de las autoridades de Chile Vamos en la zona, percepción muy diferente a la que tienen los habitantes de San Fabián de Alico.

Martín Arrau, militante de la UDI, antes de ser nombrado como el primer intendente de la nueva región se desempeñaba como presidente de la Junta de Vigilancia del Río Ñuble, una de las organizaciones que ha trabajado directamente con el embalse Punilla y que se ha mostrado interesada en el desarrollo del proyecto que encabeza Eduardo Morel.

Además, la organización Ñuble Libre ha denunciado que Arrau tiene intereses directos por ser propietario de derechos de agua en el Río Ñuble.

“Este proyecto, de forma insistente, ha avanzado amparado en intervenciones políticas de las autoridades regionales como el actual Intendente del Biobío, a pesar de las demostradas falencias técnicas y de implementación que han significado enormes perjuicios para los habitantes cordilleranos de la futura región”, dijeron en un comunicado desde la organización.

Por estos días la situación de conflicto es intensa. El pasado 6 de enero Ñuble Libre denunció ante la superintendencia de Medio Ambiente que la empresa ha estado vertiendo material rocoso, explosivo y desechos al cauce del río.

En tanto, el 25 de enero, la comunidad movilizada bloqueó las obras del proyecto, según informó el periódico Resumen, por lo que el gobernador de Ñuble durante la gestión de Michelle Bachelet, Álvaro Miguieles, dejó presentada una querella por “desórdenes públicos”.