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Lo que esconden las cifras del Anuario de Cultura y Tiempo Libre

Las autoridades destacaron el aumento del consumo cultural y la mayor asistencia a conciertos y cine chileno, pero la inequidad y la centralización en el acceso a cultura son problemas que siguen sin solución.

Rodrigo Alarcón L.

  Domingo 10 de noviembre 2013 10:43 hrs. 

Durante todo 2012, en la región de Magallanes hubo 50 funciones de espectáculos de artes escénicas: siete de teatro; 14 de ballet, danza moderna o folclórica; seis de circo; y 23 de música docta o popular. Otras zonas extremas, como Aysén o Tarapacá, vivieron panoramas similares. En la región Metropolitana, en cambio, hubo más de diez mil funciones de distintas disciplinas, con más de dos mil conciertos y más de siete mil de teatro.

La centralización del acceso a la cultura es uno de los problemas evidenciados por el Informe Anual Cultura y Tiempo Libre, elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) junto al Consejo de la Cultura.

Al presentar el estudio, el ministro Roberto Ampuero, señaló que la situación se está enfrentando con la construcción de la red de centros culturales que se están instalando en comunas con más de 50 mil habitantes.

Asimismo, el secretario de Estado hizo una positiva evaluación del incremento en el consumo cultural registrado durante el año pasado, impulsado especialmente por los conciertos de música popular y el cine, que además mostró un aumento explosivo para las producciones nacionales.

Distintos especialistas, sin embargo, plantean algunos matices ante los resultados del anuario. La directora del diplomado en Gestión Cultural de la Universidad Católica, Romina Pantoja, consideró que “son cifras positivas si se mira aisladamente y comparándolas al año anterior. Sí que ha habido aumento en algunas áreas, pero nada que no se haya observado otros años. Por ejemplo, en términos de espectadores de teatro infantil, en 2009 hubo más que en 2012 y menos que en 2011, lo que no nos está mostrando una tendencia”.

“Uno de los grandes incrementos se visualizan en el caso de la danza moderna, que en 2012 registra alrededor de 1.400 funciones, casi el doble del año anterior. Sin embargo, el aumento de espectadores fue de un 31 por ciento, algo así como 69 mil espectadores más”, añadió.

Por su parte, el subdirector de la revista del Magíster en Gestión Cultural de la Universidad de Chile, Fabián Retamal, cuestionó el positivo balance que se hizo para el cine chileno: “Cuando uno mira con lupa cuáles son las producciones nacionales que acarrean más público, se da cuenta que hay un género, que es la comedia más bien comercial. Es un fenómeno antes que un proceso donde uno realmente pueda ver que la industria cinematográfica nacional está viviendo un auge. Diría que son fenómenos que emergen, relacionados directamente con la televisión. Sin embargo, al mirar todo, te das cuenta que hay producciones que no tienen público y que se ha invertido en la creación, pero muy poca gente las conoce”, explicó.

Fabián Retamal también subrayó que el incremento del público de música popular, relacionado con la intensa agenda de conciertos internacionales que se realizan en Santiago, esconde varias limitaciones: “En el caso de los conciertos, las entradas son bastante caras y están restringidas a un grupo que tiene el capital para poder pagarlas. Mientras, un grupo importante de la población no tiene acceso no solo por recursos económicos, sino también por el capital cultural que posee. Por otro lado, estas cifras no se hacen cargo de lo que pasa en términos más específico: si se hiciera un análisis comparativo, por ejemplo en la región Metropolitana, sobre todas las comunas en las que se exhiben estas manifestaciones artísticas, esta actividad que se ve pujante se focaliza en tres o cuatro comunas”, subrayó.

Una crítica que es compartida por Arturo Navarro, director del Centro Cultural Estación Mapocho, quien añadió que “ha habido un aumento, pero también habría que mirar un instrumento que sea más fino respecto a los aportes que dejan esos conciertos y a las razones por las cuales aumentan. Hay una relación muy directa entre asistencia a conciertos caros y tarjetas de crédito y endeudamiento, entonces no me atrevería a calificarlo como un gran desarrollo cultural. Tal vez es un gran desarrollo del endeudamiento”.

La metodología del estudio tampoco deja conforme a Navarro, quien aseguró que el estudio no considera eventos que convocan a grandes cantidades de público, como los que se realizan en ese mismo recinto: “Hay una metodología bastante atrasada respecto a los desarrollos generales que ha tenido el mundo de la cultura. Creo que es un esfuerzo muy loable, pero tiene un criterio de recolección de datos anticuado. A nosotros nos piden que respondamos el cuestionario y no tenemos cómo decir las tantas miles de personas que vienen a Pulsar, Chaco o a la Feria del Libro, porque incluso dice explícitamente que no hay que considerarlo. Entonces el INE está muy detrás de los avances que ha tenido el desarrollo cultural, la infraestructura y los eventos o actividades culturales. Porque no se puede decir que estas ferias no son culturales”, indicó.

Arturo Navarro subrayó además las negativas cifras que presenta el informe sobre museos e instituciones relacionadas con el patrimonio, justamente, una de las áreas que reciben mayores recursos públicos en el ámbito cultural. “El 48 por ciento del aporte del Estado a cultura está dedicado al patrimonio versus el 18 por ciento para el desarrollo de las artes, los fondos concursables y todo eso. Cruzando las estadísticas de este informe con aportes de dinero, lo que está más estancado es lo que recibe más plata”, afirmó.