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El arte de conservar nuestro arte

La Facultad de Artes cuenta con un vasto patrimonio a su cargo, dada la larga trayectoria y compromiso con la cultura, la educación y la difusión desde sus inicios. Estudiar en ella significa ser parte de esta misión, así como también conocer ese importante material y coexistir diariamente con esa historia que se niega a desaparecer.

Marilyn Lizama y Macarena Montes /Comunicaciones Facultad de Artes

  Lunes 16 de diciembre 2013 12:14 hrs. 





En sus 84 años, la Facultad de Artes de la Universidad de Chile se ha nutrido de una gran cantidad de objetos, documentos y obras patrimoniales de un importante valor para Chile y Latinoamérica, captando la atención de artistas de todo el mundo que han decidido donar sus creaciones a esta institución. Cada estudiante que aquí desarrolla sus aptitudes artísticas y reflexiona en torno al arte, tiene la posibilidad de rodearse constantemente de este material histórico y valioso, y desde ahí, crear nuevo conocimiento, descubrir nuevas aristas y valorar la historia del arte.

Aquí te contamos de cada una de las unidades encargadas de velar por la conservación, difusión y restauración de este valioso patrimonio.

Rastros de la cultura popular americana en el MAPA

El Museo de Arte Popular Americano Tomás Lago (MAPA) cuenta con un acervo de 8.000 piezas de diversos países, tales como: Brasil, Argentina, Paraguay, Colombia, Cuba, México, Ecuador, Perú, Bolivia, Guatemala, Panamá, Nicaragua y Chile; asimismo posee una colección especial de China y Rumania, además de una serie de objetos africanos e italianos. De gran parte de ellas posee un registro fotográfico que también forma parte de su patrimonio.

La colección más grande del museo es de alfarería, con piezas del pueblo alfarero de Quinchamalí, Pomaire y Talagante. Sumado a eso, se cuenta con piezas de cestería, mundo huaso, cultura mapuche, textil, tallado, papel, representación popular (arpilleras y pintura instintiva), objetos en piedra, objetos de Lota, plumas, talabartería, metal, entre otros.

Esta colección del MAPA se forma con una gran donación que hiciera en los años 40 y 50 el fundador del Museo, Tomás Lago, gran pensador y poeta, junto a intelectuales como Pablo Neruda y amigos de diferentes latitudes latinoamericanas, quienes donaron piezas emblemáticas de sus países para lo que sería el primer Museo de Arte Popular Americano en Chile. Posteriormente con la llegada de la actual directora, Nury González, se han sumado cerca de 3.000 nuevas piezas a la colección, nacionales y de la región.

Para cuidar este valioso patrimonio, el museo posee un área de restauración y conservación a cargo de Lissette Martínez, quien se ocupa de generar y controlar medidas de conservación para resguardar la colección tanto en su almacenamiento en depósito como en su exposición en sala. Además diagnostica mediante fichas de conservación, las piezas seleccionadas para una exposición, realizando intervenciones restaurativas si es necesario y creando el embalaje para su traslado entre sedes. Es también quien resguarda las piezas durante el desmontaje y montaje en la sala de exposición. En cuanto a los proyectos de difusión de este patrimonio, protamente se creará un área que pretende educar la mirada con respecto al arte popular y dar a conocer este patrimonio entre la comunidad.

El Arte Contemporáneo al resguardo

La labor del Museo de Arte Contemporáneo (MAC), según los estatutos del 2006 de la Universidad de Chile, está orientada a la generación, desarrollo, estudio, integración y comunicación de las artes, a través de las muestras -tanto nacionales como internacionales- exhibidas en el museo, como al cuidado del acervo que corresponde a su colección y archivos.

Pamela Navarro, Encargada de Registro de la Unidad de Conservación y Documentación del MAC, afirma que el total aproximado de la colección que posee el museo es de 2880 obras, la que está en constante crecimiento. Éstas se encuentran en depósitos por géneros: pintura, escultura, obras soporte papel, depósito comodatos y “otras clasificaciones”, las que incluyen las instalaciones. Todas estas obras se registran, documentan, investigan, conservan, restauraran y difunden mediante proyectos de desarrollo.

Dentro de las destacadas se encuentran las de los premios nacionales de arte: Roberto Matta, Ana Cortés, Gracia Barrios, entre otros; y de importantes figuras del arte internacional, predominantemente latinoamericanos, como Oswaldo Guayasamín (Ecuador), Emilio Pettoruti (Argentina), Alejandro Obregón (Colombia), Hundertwasser (Austria), Isamu Noguchi (Estados Unidos), Leonora Carrington (Inglaterra/México), Dino Bruzzone (Argentina) y David Batchelor (Escocia).

Hasta el momento la sistematización del archivo histórico lleva revisado 20.000 documentos correspondientes al período 1945-1979 y se ha comenzado desde el 2010 un trabajo para regularizar una serie de donaciones que han ingresado al patrimonio del MAC, con su respectivo respaldo jurídico, labor a cargo de Magdalena Gandolfo, Directora Jurídica de la Facultad y Pamela Navarro.

Libros que hacen historia

La Dirección de Bibliotecas y Servicios de Información de la Facultad de Artes, hoy dirigidos por Yessika Zuta, datan aproximadamente de los años 40 y hoy contemplan la Biblioteca del Depto. de Teatro, la Biblioteca de Música y Sonología y Danza y la Biblioteca Central ubicada en la sede Las Encinas. El conjunto de los fondos bibliográficos constituyen una riqueza cultural y social de suma importancia. Los libros y todos los materiales que aquí se resguardan han estado vinculados al desarrollo de la cultura y del conocimiento, y han formado acervos que conforman la memoria histórica del pasado.

La Biblioteca del Departamento de Teatro contiene una colección que refleja la dramaturgia de Chile y el mundo. Se destacan los clásicos, versiones originales, algunos manuscritos, adaptaciones y traducciones. En ella se encuentra la colección completa de las obras presentadas en el Teatro Nacional Chileno (TNCH), los montajes presentados por el ITUCH, la colección seleccionada, traducida y adaptada para el Teatro Experimental de la Universidad de Chile y la colección personal de libretos manuscritos y mecanografiados de Antonio Acevedo Hernández, donación del TNCH, entre otros.

La Biblioteca de Música y Sonología, y Danza posee una hemeroteca, colecciones particulares como la de Isidora Zegers y Alberto Pérez (padre), una colección de partituras de compositores chilenos (música de cámara), y para piano (solistas), colección de programas antiguos, como el del Conservatorio Nacional de Música de 1928, la colección de Programas Orquesta Sinfónica y Ballet de 1957, entre otros.

En tanto, la Biblioteca de Artes ubicada en la sede Las Encinas, resguarda una hemeroteca que posee revistas que datan de 1934, libros antiguos escritos desde 1800, una Colección de tesis, Colección de fotografías y láminas, Colección de folletos y catálogos y una Colección de diapositivas del arte chileno del Siglo 19 y 20.

Finalmente, el Archivo Musical de la Facultad de Artes posee un valioso material perteneciente a partituras de autores chilenos y extranjeros, que es utilizado por la Orquesta Sinfónica y los docentes de la Universidad. Entre el material se encuentra música chilena e internacional, orquestal, de cámara y conciertos, partituras de piano, canto-piano, óperas y partituras sueltas y manuscritos.

Patrimonio fílmico

La Cineteca de la Universidad de Chile, que desde el 2004 es parte del Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) y la Facultad de Artes, cuenta con uno de los archivos cinematográficos más grandes y antiguos del país. Fue fundado en 1961 y a la fecha conserva casi 2 mil rollos de películas en 35mm, 16mm, 8mm, Súper 8mm y 9.5mm, además de nuevas donaciones en soportes videográficos tales como umatic, betacam, betamax, VHS, entre otros.

A su alero está el Fondo de documentación del cine chileno, donde se conservan y resguardan manuscritos, afiches, fotografías, fichas técnicas, partituras y material de prensa del cine chileno y latinoamericano, el cual se encuentra en un proceso de sistematización y catastro. Para la conservación existen bóvedas climatizadas, lo que permite mantener en buen estado todo ese material. También se desarrolla un plan de restauración, a través del que ya se han rescatado dos películas: La Maleta de Raúl Ruiz y La Respuesta de Leopoldo Castedo. Próximamente se dará inicio a los procesos de restauración de las películas de Pedro Chaskel y Héctor Ríos.

En cuanto a la difusión de este patrimonio fílmico, la Cineteca trabaja junto a un equipo de estudiantes para dar vida al Cine Club Universitario, actividad que todos los miércoles a las 18 hrs. en el Auditorio Jorge Müller del ICEI, exhibe cine de valor histórico. Paralelamente participan activamente en festivales de Cine como Valdivia, Talca, Valparaíso, Viña del Mar, Tomé, entre otros, para generar una red de acceso regional a las colecciones.

Otra de las iniciativas que impulsan la difusión es el proyecto www.cinetecavirtual.cl, portal web financiado por el Consejo de la Cultura, que pone en acceso libremente parte del patrimonio audiovisual chileno, con casi cien títulos de distintas épocas, problematizando la relación entre medios digitales y memoria audiovisual chilena.

Luis Horta, Coordinador de la Cineteca de la U. de Chile expresa que todo este trabajo se sustenta en “la idea de una Cineteca como productor de sentido, que es una idea propia que tratamos de desarrollar por medio de modelos de acceso del cine destinados a la educación de las audiencias, utilizando el cine como canal conductor de conocimientos y posibilitando que la comunidad pueda ejercer su derecho a ver cine de calidad, no sometido al mercado ni a la espectacularización. Lo que buscamos es que la gente se encuentre en la pantalla, se reconozca y pueda crecer a partir de los discursos e ideas que emergen desde cada película”.

Patrimonio Sonoro

La mediateca de la Facultad de Artes es la encargada de administrar, almacenar y conservar material sonoro que ha ido surgiendo de la Universidad desde la década del ’40. También resguarda grabaciones comerciales que son posteriormente utilizadas para la docencia. Desde el 2009, la mediateca dejó de ser parte de la biblioteca de la Facultad y comenzó a depender del Departamento de Música y Sonología. Su misión es archivar, difundir e investigar todo tipo de material auditivo dentro de la Facultad, o que de alguna u otra forma se relaciona con la institución.

Francisco Miranda, Tecnólogo en Sonido y Conservador de Patrimonio Cultural, es el encargado de guiar este proyecto y trabaja junto a dos personas que lo apoyan en las tareas cotidianas. Aún no poseen un conteo exacto de las obras y grabaciones de la mediateca, pero ya son cuatro años de trabajo intensivo para lograr tener el número total de la colección universitaria. La mediateca cuenta a su vez con dos salas de audición donde es posible acceder al material a través de una red interna digital.

“Nosotros estamos almacenando, preservando y dejando un acceso a la memoria de la Universidad de Chile. Todo lo que trabajamos son productos estatales, financiados por el Estado y por ende bienes públicos. Estos bienes tienen que estar con acceso para todos”, afirma Francisco. Y agrega que está trabajando con un tipo de patrimonio que no es tradicional ni convencional, “pero que efectivamente existe y es administrado”.

Un trabajo conjunto

La Facultad de Artes cuenta con un basto patrimonio a su cargo y realiza importantes esfuerzos por conservarlo y difundirlo. Cuenta con personas especializadas en las distintas áreas, museos que guardan parte importante de la historia del arte contemporáneo y popular; bibliotecas que enseñan del trabajo de grandes creadores y registran el trabajo de los nuevos artistas que salen a escena desde nuestros departamentos. El cine y el patrimonio sonoro también están presente dentro de este diverso y valioso material.

Sin embargo, Norma Vera, Coordinadora del Postítulo de Restauración del Patrimonio Cultural Mueble, expresa que este debe ser un trabajo compartido, que no solo recaiga en las instituciones como esta. Es de suma importancia “insistir en la necesidad que los actores culturales se acerquen a la ciudadanía, le muestren el patrimonio cultural en su diversidad, le hagan comprender el valor, la importancia y el respeto del patrimonio que tienen en su entorno. Además, mediante campañas masivas con la utilización de los medios que nos permiten las nuevas tecnologías, se debe despertar el interés por la historia local y el compromiso por la defensa del patrimonio. Esta toma de conciencia hará que el patrimonio cultural sea asumido por la comunidad como algo propio”.