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Año XVI, 1 de marzo de 2024


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Hollande: Amor en Nido Corso

El número 20 de la Calle Du Cirque, a escasos metros del palacio del Elíseo, se transformó en uno de los departamentos más visitados dentro de los numerosos sitios turísticos en París. Este inmueble salió a la luz pública como el “nido de amor” clandestino entre el presidente francés Francois Hollande y la actriz Julie Gayet.

Pablo Jofré

  Domingo 19 de enero 2014 17:05 hrs. 
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Los rumores de la separación entre Hollande y su pareja oficial, Valerie Treirweiler se venían sucediendo con frecuencia y el supuesto romance del mandatario galo con Gayet había servido incluso como parte de rutinas humorísticas, pero nada se podía comprobar en el comportamiento social de Francois Hollande. Un político que previo a su relación con Treiweiler concluyó 20 años de vida en común con la ex candidata presidencial del Partido Socialista Francés, Ségoléne Royal, madre de sus cuatro hijos.

Más allá de esta situación de infidelidad del mandatario galo, con respecto a su pareja, la periodista Valerie Treirweiler, quien al conocer la noticia tuvo que ser hospitalizada por un ataque de ansiedad; lo que ha generado críticas en Francia dice relación con la seguridad del presidente. Esto, porque Hollande y sus encuentros, tuvieron lugar en un departamento ligado a uno de los grupos más activos de la mafia corsa: Brisa de Mar.

El cómo se llegó a esta situación, sin que los servicios de seguridad franceses tomaran cartas en el asunto, hizo recaer sospechas de cierta conspiración, en la figura del Ministro del interior Manuel Valls, considerado uno de los amigos más cercanos de Treirweiler y quien se apresuró a sostener que nada se sabía del asunto y que el Servicio de Seguridad presidencial goza de completa autonomía. Valls, hijo de inmigrantes catalanes y considerado el primer policía de Francia afirmó, expresamente, que “si el presidente decide ir a algún sitio, es su responsabilidad”, signando claramente quien debe responder de sus actos.

En cambio, medios como Le Monde, sindican a círculos cercanos al ex presidente Nicolás Sarkozy la filtración de esta relación, que salió a la luz pública gracias al trabajo expuesto por el fotógrafo Sebastián Valiela, quien realizó esta labor por encargo del Semanario sensacionalista Closer. Imágenes que mostraban a un Hollande llegando sin protección al departamento de Du Cirque 20, después de hacer un recorrido en una moto conducida por un escolta, quien ejercía de celestino “Nunca me sentí amenazado por los servicios de seguridad, sostuvo Valiela, pues nadie vigilaba la vivienda cuando la pareja se encontraba en el interior”.

Otros, como el medio de comunicación digital Mediapart apunta a la responsabilidad del Jefe de Gabinete francés, pues si Valls efectivamente no estaba enterado de las correrías amorosas de su jefe, habla mal del trabajo de seguridad de su cartera. Y, si en cambio Valls conocía las andadas de Hollande, estaríamos ante una operación destinada a perjudicar la figura del Primer Mandatario. Para el análisis político francés el affaire de Hollande es inaceptable para quien rige los destinos de la segunda potencia de la Unión Europea y quien maneja las claves del poder nuclear francés. Holllande, para sus críticos, ha puesto en entredicho la seguridad y respetabilidad de la institución ejecutiva francesa y los organismos destinados a protegerlo.

Como nunca antes, la prensa nacional y extranjera acreditada en París se hizo presente en gran número, cerca de 500 periodistas, en la tercera gran rueda de prensa semestral, efectuada en la sala de festejos del Elíseo. Hollande, arropado con la presencia de sus 38 ministros, transitó en temas económicos y de gestión fiscal. Los profesionales de los medios de comunicación, cual staff de prensa farandulera, trataban de sacar alguna declaración sobre el escándalo amoroso y su filtración que lo tiene “con una indignación absoluta” según declaró ante las preguntas específicas sobre el reportaje de Closer, limitándose a señalar que los asuntos privados se dirimen en el ámbito también privado, que tanto él como su pareja (Treirweiler seguramente) viven momentos muy dolorosos, consignado una frase de esas que suelen olvidarse al otro día “este no es el sitio ni el momento de hablar de eso”.

Las breves respuestas, concluyeron con la promesa de dar las explicaciones sobre el affaire que sacude su mandato, antes de viajar a Estados Unidos, en visita oficial el próximo 11 de febrero, sin resolver la pregunta lanzada por el decano de los periodistas acreditados ante la presidencia gala, el profesional de Le Figaro, Alain Barluet “sigue siendo Valérie Trierweiler la primera dama de Francia”.

El comportamiento de prensa francesa, ha sido calificado de servil por sus pares del otro lado del Canal de La Mancha, generando burlas por lo genuflexo ante la conducta de su mandatario. El columnista del diario ingles The Guardian Jon Henley afirma que “los franceses hacen las cosas de otra forma. ¿Se habría salido Hollande con la suya en Gran Bretaña o Estados Unidos? Posiblemente no”. El Daily May por su parte, calificó a los encargados de interrogar a Hollande como los “espadachines más improbables desde el inspector Clouseau”.

Por su parte, los medios franceses destacaron, que en el trasiego de este affaire existe una “traición” mayor que aquella de cumplir con las promesas de ser un ejemplo de virtud: el haber virado en 180 grados el programa económico en un claro sentido de ajuste fiscal. Los ejes del programa presentado por Hollande en medio de la tormenta Gayet, pasan por un programa que podría haber firmado perfectamente el ex presidente Sarkozy: recorte del gasto público en 50 mil millones de euros hasta el 2017. Un paquete de beneficios fiscales a las empresas, que tiene entusiasmada a la patronal gala. Promesas de suprimir las cotizaciones salariales que pagan los empresarios y los trabajadores autónomos, para financiar las ayudas familiares, una medida que cifró en 30.000 millones. Toda una receta neoliberal.

Mientras Francia se prepara para sufrir la “traición económica” se espera con impaciencia el cumplimiento del compromiso de Hollande de aclarar su relación con Gayet. Así tendrá el tiempo suficiente para preparar el ambiente, las palabras justas y tratar de ordenar una vida amorosa que tiene a Valérie “con un ataque de gran tristeza” y a Francia tratando de entender el doblez de su presidente.

El affaire de Rue Du Cirque 20 ha demostrado que Hollande, a quien en círculos de su partido y de los adversarios se le apodaba despectivamente como “Don Bromitas” “Flamby” “un hombre sin agallas” “homo hibernatus” entre otras denominaciones, tenía un lado oculto que lo tiene hoy en el Olimpo de los seductores, de aquel capaz de conquistar mujeres inteligentes, bellas y con poder con ese magnetismo irresistible que tiene el poder. Nada mal para un hombre normal y que de pasada aprovechó de anunciar un plan económico que de amoroso no tiene nada.

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