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Voto electrónico: Sobra tecnología, falta credibilidad

Más allá del desafío tecnológico, los expertos aseguran que el problema principal para instaurar el voto electrónico en Chile sería la falta de credibilidad y conocimiento de la gente, para entender que hay detrás del sistema. Algunos escándalos relacionados con la filtración de información o la implementación de políticas públicas masivas harían desconfiar a la ciudadanía. Otros, aseguran que es un proceso que debe ocurrir y que es cosa de costumbre.

Javier Muñoz

  Jueves 3 de julio 2014 19:32 hrs. 
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Ya son varios los países que se han aventurado al cambio de formato para elegir a sus representantes pasando de la votación con papel y lápiz, al sistema de voto electrónico. Entre ellos está Venezuela, donde los computadores guardan la información, entregan un comprobante y los datos son recolectados en red aislados de Internet, además de ser llevados a un servidor de totalización para finalizar el proceso. O Francia donde ni siquiera es necesario asistir a un lugar físico y el derecho a voto se puede efectuar por Internet. En Chile, aseguran los expertos, las condiciones para votar en forma electrónica están, tanto si hablamos de seguridad, tecnología o incluso cobertura de Internet. El problema principal sería que el cambio formato estaría condicionado por variantes relacionadas a la credibilidad de las instituciones, además de ser un tema plenamente del Ejecutivo. Nicolás Boettcher, profesor de Informática y Telecomunicaciones experto en seguridad de la información, de la Universidad Diego Portales, cree que en caso de llegar a discutirse el tema, debería existir al menos un ciclo de preparación para que la gente pueda entender cómo funciona. “A nivel de tecnología yo creo que sí se puede, somos uno de los países en Latinoamérica que tiene más servicios on line como transferencias bancarias que se utilizan harto y son seguras, o al menos no se han reportado ataques, que es distinto decir que son seguros. En el Servicio de Impuestos Internos la devolución también funciona, también es masivo”, asegura, pero agrega que los problemas del cambio de sistema van por otro lado. “El drama es que la gente (en el caso de las transacciones financieras) no se plantea el cómo funciona: ‘si recibo mi plata, ok’. Pero ahí tú sabes que recibiste tu dinero. En el caso del voto electrónico, ¿cómo sabes si tú voto está siendo contabilizado o no? Entonces, ese proceso debería ser más transparente. La gente debería saber cómo funciona y eso creo que sería el principal problema, el desconocimiento”,  reflexionó Boettcher. La credibilidad respecto a las instituciones que manejan grandes volúmenes de datos, como el Servicio de Impuestos Internos (SII) o el Registro Civil, este último involucrado, alguna vez, en escándalos relacionados a la seguridad de la información, han sido factores que podrían influir en la percepción de la gente respecto a este tema.  Francisca Quiroga, académica de la Universidad de Chile, magister en Ciencia Política indica que si bien la credibilidad es un factor importante; lo es más, la calidad de la discusión pública. “Son componentes que influyen en los niveles de credibilidad, pero por otra parte tenemos la discusión de más de fondo que tiene que ver con la calidad de la discusión pública, pensar que el voto electrónico va a resolver un tema más de fondo, respecto a la calidad del ejercicio de la política, es reducir el debate. El tema de fondo es como mejoramos las prácticas políticas, la discusión y también la confianza en las instituciones de representación”, criticó la académica.

 Proyectos y situación actual

El único intento de proyecto de ley sobre este tema fue realizado en 1996, por moción del entonces diputado Gutenberg Martínez, quien argumentaba que el sistema electoral era complejo no siempre comprensible para el ciudadano común, como también costoso. Ya en ese tiempo las elecciones municipales alcanzaban un costo de 4.600 millones pesos. Vanguardista para la época, todo terminó archivado. Actualmente, no existe ninguna señal que indique, que el voto electrónico pueda llegar a ser una realidad en nuestro país, además cualquier intención debería venir desde el ejecutivo, así lo indicó el diputado de la Unión Demócrata Independiente,  Arturo Squella. Algunos expertos que han venido a hablar de temas electorales lo han mencionado, pero esto es materia propia del Ejecutivo. Implementar un sistema así implica gastos y eso hay que financiarlo. De acuerdo a lo que dice la Constitución todo lo que implique gasto, son iniciativas exclusivas del presidente(a). Del mismo modo, José Orlandini, gerente de División y Servicios de Integración de Sonda, institución comprometida con las tecnologías de la información, cree que la percepción de la gente respecto al voto electrónico es parecida a lo que antes sucedía con las transacciones financieras por Internet, en el sentido de que nadie se hubiera imaginado que hoy en día serían de uso cotidiano. Además, reveló que no ha habido consultas desde el Gobierno respecto a las tecnologías disponibles. “Lo que en general hacen las autoridades, si quisieran consultar, es un RFI (Request for Information), que es un llamado a todo el mercado y los posibles oferentes, a que le informen a los organismos que eventualmente comprarían, en este caso el Servicio Electoral (Servel), qué tecnologías hay disponibles. Y en función de eso, el Servel, desarrollará bases de licitación por ejemplo. Eso no ha ocurrido en el caso de votación electrónica”,  sostuvo Orlandini. En el pasado, el ex director del Servel, Juan Ignacio García, era enfático al referirse al tema y se mostraba plenamente partidario del cambio de formato. Para las elecciones municipales del 2012, García aseguraba que el voto electrónico era necesario, sobretodo a la hora de elegir a los concejales. “Nos ha costado muchísimo, tanto en dinero como en dificultades técnicas de impresión, además del de manejo de la papeleta para el propio elector”, dijo en una entrevista para la televisión. Actualmente, el Servel, máxima autoridad a la hora de implementar el sistema de votación, no quiso referirse al tema. Fuentes cercanas al servicio indicaron que de haber un pronunciamiento respecto al tema este sería una vez que haya algún cambio en “la en la ley orgánica constitucional”.  El único en dar algún guiño al respecto fue Patricio Santamaría, Presidente del Consejo Directivo del Servel, que en abril pasado, aseguraba que el voto electrónico sería la mejor opción para ejecutar el voto en el extranjero.

Tipos de voto electrónico

Existen varias modalidades de voto electrónico, de las cuales hay tres que son las más utilizadas y han dado buenos resultados. De estas tres, dos son presenciales (hay que ir físicamente a un lugar de votación) y una se puede realizar desde internet.

 La primera consiste en el reemplazo de la papeleta y el lápiz por un computador que se encontrará en el lugar de votación. La persona se debe identificar y luego votar apretando el botón adecuado según su candidato. Generalmente la máquina emitirá un comprobante para la persona. Al final del día, los equipos son trasladados a una central donde se realiza el conteo de votos descargando la información con las preferencias de los ciudadanos. Esto se ha utilizado en Brasil por ejemplo.
 La segunda, es similar a la primera, pero en este caso los computadores están en línea, conectados a Internet, por lo que la información “viaja” haciendo el conteo de votos instantáneo, agilizando el proceso. Este modo, si bien es más rápido, supone un mayor nivel de vulnerabilidad y el peligro de que la información sea manipulada por algún “hacker informático”.
 Y el tercer tipo, que requiere de altos niveles de seguridad, es aquel donde no es necesario asistir al lugar de votación y se puede realizar desde cualquier parte donde exista conexión a Internet. Este sistema, podría complementar el voto extranjero que ha sido discutido en Chile, así como facilitar el acceso. En el mundo, ha habido avances respecto a esto. En Estonia por ejemplo ya se creó el primer Centro de Excelencia para el avance del voto por Internet, el proyecto fue desarrollado con la fusión de dos empresas: Smartmatic, que se dedican automatización electoral, y Cybernetica, el laboratorio estonio de Investigación y Desarrollo que construyó el sistema de voto por Internet utilizado en ese país.