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Escándalo por intromisión de Estados Unidos mediante una ONG en Cuba

Este caso no responde a los parámetros clásicos de espionaje estadounidense, sino más bien se trata de una intervención política para fomentar la formación de jóvenes opositores en Cuba, bajo el alero de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) cuyos fines son humanitarios, pero en lo particular pretendía desestabilizar al gobierno cubano, según analistas.

Cristián Zúñiga P.

  Jueves 7 de agosto 2014 20:06 hrs. 
red social cuba

Si bien en el mundo soplan los vientos de la globalización económica y una supuesta mayor cercanía entre los países gracias al desarrollo de las tecnologías de la información hechos recientes parecen hacernos volver a los tiempos de la Guerra Fría.

Basta recordar el caso del ex técnico de la CIA, Edward Snowden, quien trabajó como consultor para la Agencia de la Seguridad Nacional (NSA), que en junio de 2013 desveló que el Gobierno de EE. UU. utiliza un programa de espionaje para vigilar las comunicaciones de millones de personas en todo el mundo.

Como el caso reciente de la operación de espionaje ejecutado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) que bajo la fachada de un plan de prevención del VIH y de programas cívicos ocultaba “propósitos secundarios” como reconoció la portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Jen Psaki.

En realidad el programa diseñado por la USAID envió a Cuba a 12 jóvenes venezolanos, costarricenses y peruanos entre 2009 y 2011, quienes usaron como fachada dicho programa de ayuda humanitaria con el fin de provocar un cambio político en la Isla, en una operación clandestina a través de la participación en seminarios.

Este programa de la agencia Usaid, cuyos fines son promover el desarrollo de las comunidades, estaba vinculado con una red social alternativa a través de telefonía celular similar a Twitter, llamada ZunZuneo, que pretendía alentar la formación de jóvenes opositores en Cuba.

Luego de una investigación las autoridades cubanas acusaron al subcontratista Alan Gross de espionaje por tratar de instalar el llamado “twitter cubano” y fue condenado a 15 años de cárcel en la isla.

El gobierno cubano manifestó su repudio por esta acción, calificándola de planes hostiles e injerencista contra Cuba.

“El Gobierno de los Estados Unidos debe cesar de una vez todas sus acciones subversivas, ilegales y encubiertas contra Cuba, violatorias de nuestra soberanía y de la voluntad expresa del pueblo cubano de perfeccionar nuestro modelo económico y social, y consolidar nuestra democracia”, indicó la funcionaria de la cancillería cubana, Josefina Vidal.

Según el investigador de Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago (IDEA), Cristián Garay, la operación de inteligencia articulada desde la Usaid es una acción de intervención política con el fin de desestabilizar el gobierno cubano.

El profesor universitario dijo que el caso deja en evidencia que la política exterior estadounidense no ha cambiado respecto de los países que considera contario a sus intereses.

“Esa es una tensión (entre Cuba y Estados Unidos) no va a desaparecer, menos ahora que el gobierno de Castro ha recibido un espaldarazo tanto chino, como ruso más simbólico que otra cosa”, indicó.

Cristián Garay explicó que lo distintivo es que no se trata de una agencia de inteligencia, como la CIA, U.S. Army, sino de una agencia federal con fines humanitarios, la cual tiene una trayectoria en el combate contra el SIDA, pero siempre ligada a la promoción de la imagen de Estados Unidos, y agregó que la Usaid ya ha sido expulsada o sancionada en Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Por su lado, el analista internacional Pablo Jofré coincidió con el profesor Garay en que lo distintivo de este caso de intervención política es que se hace desde una ONG y valiéndose de las redes sociales.

Además, Jofré resaltó que Estados Unidos desde 1959 tiene “clavada una espina” respecto del gobierno cubano por la influencia que ejerció en el concierto internacional y por sus acciones concretas en diferentes países que han requerido de apoyo cubano, en el marco de procesos democráticos.

“Cuba generó en Latinoamérica una suerte de considerarse como un sujeto histórico y al considerarse como un sujeto histórico se genera dignidad, se genera discusión, se genera una postura distinta, de levantarse. Cuba fue en América Latina un modelo referencial para el sandinismo en Nicaragua, para el Frente Farabundo Marti en El Salvador, para los movimientos de liberación nacional en África”, precisó.

Cuba y Estados Unidos no tienen relaciones diplomáticas desde hace cinco décadas, luego del triunfo de la revolución en la isla en 1959 que llevó al poder al ex presidente Fidel Castro que jamás se mostró aliado a Washington.