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Comentario de cine:

“Selma: El poder de un sueño”

La lucha por los derechos civiles del pueblo afroamericano, liderada por Martin Luther King Jr. es nuevamente material para una película, pero en este caso la aproximación es sutilmente distinta, lo que sumada al actual contexto de la situación racial en Estados Unidos hacen de “Selma” un filme brillante y necesario.

Antonella Estévez

  Lunes 2 de marzo 2015 13:40 hrs. 
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La directora Ava DuVernay logró llamar la atención en 2012 cuando, con su segunda película de ficción “En la mitad de ninguna parte”, se transformó en la primera mujer afroamericana en ganar el premio a Mejor Director en el prestigioso Festival de Sundance. Y aunque es evidente que ha logrado ir haciéndose un espacio en el mundo del cine, también es claro que no es fácil ser mujer, y menos ser una mujer afroamericana en un Hollywood dominado por hombres blancos. El filme “Selma” logró estar nominado para mejor película en la pasada edición de los Premios Oscar, y aunque es evidente el oficio de DuVernay tras la cámara, ella no logró ser considerada para Mejor Director. Lo que tampoco es tan raro, ya que en 87 años sólo 4 mujeres han llegado a estar nominadas en esta categoría, sólo una obtuvo el premio –Kathryn Bigelow en 2010-, ninguna de ellas era afroamericana.

Es muy probable que la experiencia de estar desde el “no poder”, desde “el otro lado”, haya influido en la sensibilidad con que DuVernay se acerca para retratar a la persona de Martin Luther King Jr. y la condición del pueblo afroamericano ante la brutal discriminación brutal que sufría a mediados del siglo XX, y desde el origen de Estados Unidos. Porque aunque hemos visto otras películas que han hablado del proceso de lucha por los derechos civiles la propuesta en “Selma” es  particularmente interesante al ir constantemente moviéndose desde lo personal a lo político, desde el pequeño plano detalle para capturar el gesto del líder, hasta el plano amplio que nos permite ver las consecuencias políticas y sociales que está teniendo este movimiento. Centrado en los hechos ocurridos en el pueblo de Selma en 1965, desde donde se organizaron marchas para presionar al gobierno de hacer cumplir la ley que permite a los afroamericanos su derecho a voto, el filme nos permite ver los conflictos al interior del movimiento,  y sus efectos en la sociedad y política estadounidense, sin santificar a sus líderes.

“Selma” es una película particular en su producción. Es una cinta considerada independiente, en la que no hay grandes estudios involucrados y en donde el presupuesto no superó los veinte millones de dólares (una cifra menor en el contexto hollywoodense), pero que cuenta con potentes nexos. La primera escena del filme es protagonizada por Oprah Winfrey -una de las mujeres más ricas e influyentes de Estados Unidos y quien junto a Brad Pitt aparece como productora del filme- y en adelante vemos desfilar en papeles más bien secundarios a nombres reconocidos como Tom Wilkinson, Tim Roth o Martin Sheen, lo que se puede explicar desde la simpatía que genera la imagen de Luther KingJr. y la urgencia de volver a poner esta historia en pantalla.

Aunque el papel protagónico –y la mayor responsabilidad del filme tanto por su rol central como por lo que significa interpretar a una de las personalidades más influyentes de la historia del siglo XX – se lo lleva el actor inglés de origen nigeriano David Oyelowo quien, a pesar de tener una amplia experiencia en cine y televisión tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, no es un nombre reconocido aún. Tanto en esta elección, como en la de DuVernay como directora se nota el acertado riesgo de los productores y las posibilidades que se generan cuando se entiende que la historia que se cuenta y la manera de contarla es más importante que asegurar un éxito de taquilla.

Como señalaron acertadamente los músicos John Legend y Common –quien además actúa en el filme- al momento de recibir el Oscar por mejor canción por el tema “Glory” compuesto para esta película: “Selma es hoy, porque la lucha por la libertad y la justicia se está produciendo ahora. (…) Hoy hay más negros bajo control de la justicia que en los tiempos de la esclavitud en 1850”. Quizá por eso mismo “Selma” resulta tan potente. En ella se expresa la potencia de una lucha que no ha acabado y que el cine permite que se haga visible y que nos conmueva.