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Año XI, 20 de octubre de 2019

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Senadora (PPD) Adriana Muñoz: “Se han instalado los fantasmas del miedo”

La nueva vicepresidenta del Senado se refirió a la segunda etapa del Gobierno, en el que el énfasis estará puesto en el crecimiento económico por sobre las reformas planteadas en el Programa, y criticó el clima político que se ha generado producto de la crisis de confianza en el país. 

Gonzalo Castillo

  Domingo 12 de julio 2015 11:56 hrs. 
Adriana Muñoz

Adriana Muñoz, senadora del PPD y vicepresidenta de la corporación, se refirió en conversación con Radio Universidad de Chile, a la restructuración de la agenda de reformas del Gobierno, la cual tendrá como objetivo cuidar el crecimiento económico, consagrando la gradualidad en la implementación de las transformaciones sociales y económicas propuestas en la campaña presidencial de Michelle Bachelet, por lo que es probable que algunas de las iniciativas originales no verán la luz durante esta Administración, situación que la Senadora por Coquimbo calificó como “sinceramiento” de parte de la Presidenta.

La vicepresidenta del Senado, sostuvo que el clima político y social está enrarecido a partir del discurso de parte del empresariado y algunos personeros políticos, que frente a los cambios propuestos inicialmente por el Gobierno, han respondido instalando “los fantasmas del miedo”, señala la parlamentaria.

¿Qué le parece este nuevo impulso del gobierno anunciado por la Presidenta, que implica priorizar el crecimiento económico para la implementación de las reformas?

Yo creo que la Presidenta ya el 21 de mayo hizo un anuncio en relación, fundamentalmente, al tema de los hospitales, el 20-20-20, que de acuerdo al desarrollo de la economía que hemos venido constatando todos desde mediados del año pasado, más o menos, y que se ha recrudecido la lentitud del crecimiento, la Presidenta, en mi opinión muy responsablemente, hizo público el 21 de mayo esta situación y este viernes en el Consejo de Gabinete hizo lo mismo. Entonces yo creo que hay que sincerar que hay una situación de crisis internacional, eso no sólo sucede aquí en Chile, estamos con una crisis en China, que es uno de los grandes compradores de materias primas chilenas, fundamentalmente cobre, entonces yo creo que ahí hay una situación que la Presidenta está sincerando, y por lo tanto haciendo ver también el impacto de esta recesión mundial en la economía chilena, porque la baja de China en la compra de materias primas nuestras, cobre, alimentos, etc., ha traído una lentitud de crecimiento, y eso por cierto que está impactando internamente en el PIB, y está impactando, por cierto también, en los recursos disponibles para llevar a cabo, por ejemplo, la construcción de 60 hospitales, 20 que iban a estar construidos, 20 en proceso de construcción, y otros 20 en estado de estudios de ingeniería, entonces creo que lo que hoy día lo que se ha sincerado es aquello, y la propuesta de la Presidenta, entiendo, va en la línea de decir que se van a construir los hospitales más pequeños, y que se dejarán en estado de estudio de ingeniería, para proyectarse en el nuevo gobierno, en el otro gobierno que venga, la construcción de los más grandes.

¿Es necesario debatir sobre una nueva estrategia y matriz de desarrollo económico?

Deberíamos hacer un análisis en el sentido de por qué está sucediendo este decrecimiento, no solamente en Chile, sino que en el mundo, y que tenemos que empezar a mirar la base de nuestro desarrollo económico, que fundamentalmente es de exportación de materias primas. En los últimos 30 o 40 años seguimos exportando cobre de manera bruta, seguimos exportando madera, fruta. A Chile, de acuerdo a estudios del Banco Mundial, es uno de los países latinoamericanos que menor complejidad muestra en su malla productiva, es el país que menos valor le agrega a sus productos, entonces yo creo que si al final del día, China no va a seguir al 10 por ciento como creció, lo que permitía que en los países dependientes de su demanda comercial llegaban también al 6 o 7 por ciento, como Chile, por lo que creo que hoy día vamos a tener que mirar, con seriedad, si es que el panorama mundial está de esta manera, vamos a tener un crecimiento permanente del orden del 2, 3 o 4 por ciento y no obedeciendo a ciclos, o a malos manejos económicos del país, o de un determinado gobierno, sino que también hay un panorama mundial que nos debe llamar la atención, en el sentido de que el desarrollo económico, la forma cómo nos hemos venido desarrollando en los últimos 40 años, es bastante primaria, no agregamos valor, no hay diversidad productiva, entonces en ese sentido creo que es una alerta para aquellos, y una alerta también, y yo creo que la Presidenta lo ha hecho muy responsablemente, tomar nota y revisar la agenda, revisar las prioridades, y hacer un reordenamiento sin renunciar a las bases programáticas esenciales, pero sí hacer un reordenamiento y de cara al país, yo creo que ella lo está haciendo de una manera muy sincera.

Usted como miembro de la comisión de Trabajo del Senado, ¿está disponible para moderar la Reforma Laboral?

En mi opinión, ya más moderada esta reforma no puede ser. Yo no sé qué les asusta a los empresarios. Creo que hay un tema político entre medio, porque los empresarios tienen como un temor al sindicato, tienen temor al sindicato y lo visualizan como una organización ideológica, extremadamente politizada, y ya en el mundo moderno, siglo XXI, el papel que juega el sindicato en todos los países del mundo es de un organismo, de un actor social. El sindicato es un actor social que en la medida que tiene fuerza, que tienen capacidad para sentarse en alguna relación de equilibrio con los empleadores, es posible producir mejores condiciones laborales para los trabajadores, ya sea en ingresos o en condiciones de salud laboral, condiciones laborales en los puestos de trabajo, que permiten la paz social, o sea yo creo que un país con abuso, con explotación, con una baja tan grande como hay en Chile de los estándares del desarrollo de derechos colectivos: hoy día no hay derecho a huelga plena, los sindicatos están esmirriados, la negociación colectiva es muy reducida. Fíjate que en los países de Europa en los que hay sindicatos poderosos, no hay huelga, salvo en conflictos muy fuertes, pero como hay dos partes que se sientan, capital y trabajo, que son las dos fuerzas fundamentales para el desarrollo de la producción, de las empresas, en Europa como son equivalentes, no hay estas situaciones en que estallen conflictos fuertes. Entonces, lo que nosotros pretendemos, mínimamente, muy rudimentariamente con este proyecto de ley es que se vayan fortaleciendo los sindicatos, a través de una serie de mecanismos que se establecen en la ley: la titularidad, la facultad de extender beneficios. Entonces, yo no veo qué temor le puede traer a los empresarios para invertir. Yo espero que la racionalidad económica, la racionalidad de las proyecciones productivas sean lo que esté en la base del temor de no invertir de los empresarios chilenos. Pero, en otros países en donde ellos invierten, aquí en América Latina o en países de Europa, estas legislaciones existen hace muchos años.

Yo creo que lo que salió de la Cámara de Diputados es mínimo minimorum, incluso hay muchos temas que no quedaron dentro. Se habla de fortalecer y ampliar la negociación colectiva, sin negociación por rama no es posible aquello, y eso quedo fuera. Se incorporó la adaptabilidad laboral, vale decir que puedan ser sujeto de negociación colectiva las jornadas, y las jornadas nosotros hemos ido ganando a través de los derechos individuales y las modificaciones al Código del Trabajo, que en los últimos 25 años las modificaciones que como gobierno le hemos hecho, tanto de la Concertación como de la derecha, han sido solamente en los capítulos de los derechos individuales de los trabajadores, y ahí hemos ido ganando con jornadas y otros beneficios como las horas dedicadas a almorzar. Entonces, si vamos a meter dentro de la negociación colectiva pactos de adaptabilidad, yo creo que eso es un retroceso muy grande. Yo creo que tenemos miradas distintas, pero hay que sacar los prejuicios del debate de este proyecto.

¿Entonces cuál es su perspectiva con respecto de la tramitación de la Reforma en el Senado?

Yo estoy disponible para profundizarla, y si profundizarla supone eliminar los pactos de adaptabilidad en la negociación colectiva, y dejarlo solamente en las negociaciones de derechos individuales, estaría contenta sacando ese punto, porque ese es un punto muy complejo, muy dañino. Y hay muchos otros puntos que vienen ahí como los servicios mínimos y otros, que de repente la propia jurisprudencia, la propia Corte Suprema, los propios tribunales lo tienen mejor definido que el propio proyecto. Entonces, yo creo que hay que revisar, pero disminuir aquello que viene, yo creo que sería un grave error.

Una de las reformas que se han puesto en entredicho con esta gradualidad en el cumplimiento del Programa de Gobierno es el proceso constituyente, ¿cree que pueda estar en peligro la creación de una nueva Constitución?

Creo que el debate y el definir un mecanismo, y el fondo y las materias que serían parte de una reforma constitucional, no tienen ningún costo inmediato, o sea no afecta al desarrollo económico, pero sí yo creo que es un debate necesario que hay que hacer, y yo partiría más por el fondo de la reforma, cuáles son los temas, cuáles son las áreas que habría que modificar y cambiar de la Constitución más que este enredo de mecanismos que si es plebiscito, si es asamblea Yo creo que se ha enredado el debate, y lo más importantes es demostrarle al país el sentido social y económico que tiene la nueva Constitución. Hoy día también nos dicen que no podemos debatir sobre el tema del agua, o sea este tema de que hay poca plata, de que la recesión económica está bien, yo creo que hay que tener cuidado, y todas aquellas grandes inversiones que involucra las reformas de la Presidenta como el tema de los hospitales, yo creo que hay temas que no se van a poder echar atrás como la gratuidad de la educación superior, todo eso tiene que contemplarse, que hay temas ahí importantes y de recursos, pero lo otro el debate sobre la reforma constitucional yo no veo cuál sería el impacto en el desarrollo económico, en la inversión, salvo esta situación de incertidumbre que han estado desde el 11 de marzo de 2014 planteando los empresarios, porque ven un Programa que avanza, no es un cambio radical profundo de la sociedad, pero sí sería importante, yo creo y el avance más profundo podría ser cambiar la Constitución de un sentido mercantilista que hoy tiene, de un Estado absolutamente subsidiario, a un Estado solidario, a un Estado social, que el Estado esté más presente en la vida de las chilenas y los chilenos, yo creo que cambiar el tema del agua, modificar cómo se define la educación en la Constitución. Hay tantos temas que tienen un impacto social para la vida cotidiana de los chilenos y las chilenas, que yo creo que eso debería conversarse abiertamente.

Desde algunos sectores políticos y sociales han manifestado que entre el empresariado y la Alianza se ha instaurado el discurso del terror para hacer frente a los cambios propuestos por la Nueva Mayoría, ¿cuál es su visión sobre esta situación?

Sí, yo creo que hay un clima raro, y se han instalado los fantasmas del miedo, del temor. Estas cosas tan raras que están sucediendo como un whatsapp que dice que no va a haber abastecimiento de bencina, hay un caceroleo, son todas imágenes que nos remontan a años bastante tristes, duros y malos de nuestra historia, entonces creo que aquí tenemos que cuidar la democracia. Aquí no hay cambios tan grandes para un país que ha acumulado riquezas en el 1 por ciento de la población, y que lo más grave, lo más que deberíamos tener miedo es a la desigualdad. Este país ya no soporta más abusos y más desigualdades. Están jugando con fuego aquellos que intentan, a través de estos aspavientos de provocar caos, porque yo creo que el tema del rumor de que no iba a haber bencina, es un aspaviento para generar incertidumbre, ya algunos salían diciendo “esto se parece a la UP, que no había nada”, entonces aquí yo creo que hay algunos sectores, yo no digo todos, pero los sectores más radicales de la derecha, están queriendo rememorar un tiempo que a todos nos costado mucho, inclusive a la propia derecha, nos ha costado mucho remontar. Pienso que es el momento de que el país de verdad vea que no vamos a poder resolver las brechas, ni los abusos si es que realmente no le damos batallas para construir igualdad. Construir igualdad es, también, un sindicato que pueda negociar el fruto de su trabajo, y que no abusen de la manera que hoy día se está abusando en el Transantiago, en las minas, en todas partes con los trabajadores. Si eso no se comprende, y aquí viene nuevamente una amenaza, de que si queremos avanzar a más derechos, a más igualdad, más justicia, que nos acordemos de los tanquetazos y todas esas cosas, yo de verdad creo que eso es muy despreciable, aquellos que están orquestando situaciones como esas.

Algunos parlamentarios están planteando la idea de volver al voto obligatorio, frente a la gran cantidad de personas que se restan de participar en las elecciones, con la consiguiente baja representatividad de las autoridades políticas, ¿está usted de acuerdo con reponer el voto obligatorio?

No estoy de acuerdo con el voto obligatorio. Creo que es un debate que no tiene sentido en este momento. En mi opinión se cometió un error, porque esta sociedad no está preparada para cumplir con deberes, está preparada mucho para exigir derechos, pero también la política no hemos hecho nada importante para que la ciudadanía tenga un afecto o una cercanía, al contrario, justo en este momento en que hay una desconfianza, un alejamiento de la política por todo lo que ha sucedido, plantear este debate lo encuentro completamente fuera de foco.

¿Cómo se puede revertir esta situación?

Todos los países tienen voto voluntario y uno puede ver las votaciones en España, en Estados Unidos, en Alemania tiene que haber un motivo muy fuerte, como por ejemplo la primera campaña de Obama, donde hubo un sentimiento profundo de un cambio grande. En España, en Atocha cuando ocurre el atentado y da vuelta el tablero de las preferencias, iba ganando el PP y gana el PSOE, entonces hay situaciones en que la gente se ve atraída, porque ve que hay momentos en que tiene que opinar y dar su voto. Ahora, yo siento que en este momento, aunque es un momento bastante negro para la política, yo creo que la gente debería, con mayor razón, luchar para cambiar esto desde el voto, porque España uno puede ver cómo el partido Podemos está dando vuelta el tablero y están saliendo liderazgos desde el mundo social, de la ciudadanía. Entonces, pienso que este es un momento importante para que la gente se sienta tocada a cambiar esto, con votos se cambian las situaciones, ahora por cierto tienen que levantarse alternativas atractivas para que la ciudadanía participe y se decida, con su voto, a opinar y a modificar lo que está sucediendo.