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100 años del DADÁ: documentos en Chile

De la mano del escritor y artista Vicente Huidobro llegan al MAC Parque Forestal los archivos originales del trascendente movimiento dadaísta, que se exhiben entre el 22 de junio y el 14 de agosto. Hablamos con los investigadores que dieron pie a esta muestra, el colectivo artístico Maca + Monroy.

Domingo Fuentes / MAC

  Lunes 20 de junio 2016 9:26 hrs. 
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¿Cómo surge esta investigación de los documentos, que da pie a esta exhibición?

La investigación sobre el Dadá surgió en el año 2011 ,tras analizar el material recopilado -durante un estudio independiente emprendido en 2007- sobre los documentos de arte que pertenecieron a Vicente Huidobro y que se conservan en el archivo de la Fundación Vicente Huidobro. Dentro de su colección vimos que existía un número importante de documentos del Dadá: revistas, folletos, libros de autores representantes del movimiento, etc.; muy poco difundidos y no estudiados en profundidad. Ante este estado de inédito del tema, nace el proyecto primero con el objeto de desarrollar una publicación, luego se incluyó la idea de gestionar una muestra para conmemorar el centenario del Dadá y resaltar su relación con Chile.

¿Qué se busca generar en el público? ¿Tiene un perfil educativo?

El proyecto busca entregar a las nuevas generaciones una valiosa información sobre el vínculo real de Chile con esta vanguardia artística histórica, mostrar la documentación original del Dadá conservada en el país y dar a conocer su relación con artistas chilenos.

El perfil educativo viene dado por la actualización de información que implica resaltar la relación de los dadaístas con chilenos y complementar con datos claros aquellas secciones de la historia del arte ya elaboradas por otros autores.

¿Cómo la Fundación agrega a su acervo estos documentos?

Estos documentos son parte del legado de Vicente Huidobro, con el que se conforma el archivo de la fundación. Son documentos que llegaron al país en manos de Vicente Huidobro.

Previo a esta investigación/exposición, ¿qué función tenían estos documentos? ¿Estaban disponibles para el público general?

El archivo está abierto al público de manera gratuita. Para este proyecto, la Fundación ha otorgado su patrocinio, facilitando su consulta para la investigación y realizar la muestra.

El interés de Vicente Huidobro por el Dadá se gesta a partir de sus viajes a Europa, ¿qué tan fuerte fue este vínculo? ¿Cómo influyó esto en su producción artística?

Vicente Huidobro llegó a París en 1916. En 1918, Marcel Janco y Tristan Tzara se comunican con él desde Zúrich para incluir sus poemas en las revistas dadaístas. Luego, tras la llegada de Tzara en enero de 1920 a París, entablan una estrecha y duradera amistad. Paralelamente, se relaciona con los artistas Paul Dermée y su esposa Céline Arnauld y con Hans Arp y Sofía Tauber-Arp.

Estas amistades permitieron que Huidobro participara de las actividades dadaístas, motivándolo a conservar los diversos documentos que circularon en aquellos años, llegando estos a Chile en 1925 y 1933, cuando regresa al país. En la década del 30, el poeta se asienta en Santiago con el objetivo de hacer una revolución desde las artes junto a los jóvenes. Esta pretensión tiene una fuerte influencia de lo que vivió Huidobro junto a las vanguardias en París y en las publicaciones que patrocinó y dirigió en Chile, como fueron Vital y Ombligo, se puede ver claramente la influencia del Dadá.

DERMEE PAUL- FILMS

Otro participante es Joaquín Edwards Bello, quien hace lo propio en la difusión del movimiento en Latinoamérica. Su obra Metamorfosis (1921) es una referencia sobre la introducción de aspectos del Dadá. Asimismo, es importante la labor que desarrolla Juan Emar con sus Notas de Arte, donde dedica reseñas sobre el movimiento.

Todos ellos prolongaron lo aprendido en Europa, permitiendo el ingreso de nuevas expresiones artísticas a la escena nacional; enfrentándose a una sociedad y educación que aún se mantenía alejada de los aires vanguardistas que habían vivido de tan de cerca. Profundizar en estas manifestaciones y el curso que siguió entre los artistas nacionales, junto a la lectura de los escritos dadaístas extraídos desde su fuente original, permitirá comprender mejor a esta tendencia, a la vez que abrirá nuevas perspectivas de investigación sobre los procesos de modernización del arte en Chile, ya que gran parte de estos datos han quedado olvidados en nuestra historia del arte. Sin embargo, cabe resaltar aquí los trabajos de Patricio Lizama, que deberían ser una fuente más consultada por los historiadores del arte interesados en las vanguardias. El Dadá fue un movimiento multidisciplinario e internacional y su estudio se debe establecer bajo esa mirada amplia.

La investigación se presenta como un estudio con información inédita, con un valioso gesto de rescate documental y testimonial, siendo la exposición una manera para difundir este material.

Qué relevancia le asignas a este vínculo, ¿tomando en cuenta la relación de Chile con otras vanguardias artísticas?

En pocos momentos Chile establece una relación sincrónica con los movimientos de vanguardias. Generalmente, son artistas puntuales quienes establecen un vínculo directo. De manera general, se ve un desfase temporal, manifestándose de manera tardía dentro del país. Debido a esto se transforman en otra cosa, pasan por el cedazo de los influjos y los contextos locales. Entre los años 20 a los 40, la relación con el Dadá se da por la experiencia directa de algunos artistas o creadores con el movimiento y con sus principales representantes, motivando ese espíritu de ruptura entre los artistas nacionales. Siempre hubo un grupo que de manera independiente y desde afuera de la academia y la crítica conservadora estuvo empujando los cambios. Quizás en los años 50, durante el desarrollo de la abstracción geométrica en Chile, estos grupos independientes y una veta de la academia logran sincronizarse con lo que está pasando fuera, originándose un diálogo más fluido a nivel regional.

Le Coeur a Barbe

Lo importante aquí es que el dadaísmo hay que entenderlo como una noción, una actitud. Tzara decía que todos podíamos ser dadaístas, porque el Dadá no es una cosa, es un estado del espíritu. Por eso, independiente de las características formales de las obras creadas por los artistas nacionales, lo interesante es detenerse en el discurso crítico, en cómo se confrontaron al sistema, el debate público que levantaron y sostuvieron. Siguiendo esta idea, y a pesar que Vicente Huidobro sostuvo que él no era dadaísta, el espíritu Dadá se ve reflejado en sus actividades. Hay una postura política complementaria, potenciada por esa relación compartida en primera persona.

¿Consideras que el Dadá influyó la producción de otros artistas nacionales también?

Sí, el influjo del dadaísmo se remonta a las primeras manifestaciones vanguardistas de los años 20, surgidas en Valparaíso, impulsadas por Neftalí Agrella, Julio Walton, Pablo Garrido. En el número 3 de la revista Claridad de la FECH, publican un saludo desde Madrid de Vicente Huidobro y unas proclamas dadaístas traducidas por el mismo Huidobro para darlas a conocer entre los lectores nacionales. En el número 6, aparece el manifiesto Agú, con clara influencia dadaísta. Años más tarde, en enero de 1925, Agrella organiza junto a Garrido un concierto futurista semidadá.

Es el espíritu Dadá lo que influye, enciende la mecha en la actitud de romper con un sistema que ha llevado al ser humano a la destrucción, al egoísmo, a la esclavitud del estado social y amparar el statu quo de la civilización europea. Posteriormente, este espíritu de renovación y de llevar el arte más allá se ve reafirmado en los años ’60 y ’70, donde ingresan diferentes movimientos artísticos al país y se aprecia una nueva transformación en los lenguajes del arte.

¿Cómo se planea proyectar lo investigado en esta muestra?

El proyecto ha sido gestado por el colectivo Maca + Monroy y nació como una investigación independiente con miras a difundirla por medio de una publicación, un programa radial y la exhibición. La publicación y la muestra ha recibido el apoyo de la Fundación Vicente Huidobro al facilitar la consulta y el uso de la documentación. En tanto, el programa radial es una propuesta propia que ha recibido el apoyo del programa de Jaime Baeza, Perdidos en el Espacio, trasmitido por la Radio Universidad de Chile.

El espacio radial fue considerado para crear un programa que de énfasis a la evolución musical, arte sonoro y recitales poéticos que realizaron los dadaístas. A través de este medio, deseamos difundir parte de la investigación a más público.

La publicación entregará información sobre la noción Dadá, referencias de su llegada a París y profundizará en la relación de artistas chilenos dentro del dadaísmo, las amistades que se establecieron y los contrastes con el movimiento. Revelará más antecedentes sobre la introducción del Dadá al país y cómo se manifestó. Además de examinar la relación del “arte negro” y si se ve un influjo del DADÁ en el desarrollo del creacionismo.

100 años del Dadá: Documentos en Chile estará presentándose en MAC de Parque Forestal hasta el 14 de agosto. Más información en MAC.