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Alicia Scherson: “Hay que seguir revisando el trauma del Golpe de Estado”

Este año la realizadora nacional comenzará a trabajar en una miniserie inspirada en Tapani Brotherus, embajador finlandés que luego del bombardeo a La Moneda refugió a cientos de chilenos perseguidos por los agentes de la dictadura. En paralelo, continuará con otro proyecto: una película inspirada en el libro El Tercer Reich de Roberto Bolaño. Este filme transcurrirá en plena transición a la democracia.

Abril Becerra

  Domingo 18 de marzo 2018 0:09 hrs. 
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Libros. Un tocadiscos. Una casona antigua del Barrio Yungay. Ese es el escenario de Alicia Scherson, realizadora nacional que este año trabajará como codirectora en una producción sobre el caso de Tapani Brotherus, embajador finlandés que durante dictadura protegió a cientos de perseguidos políticos.

La grabación de esta miniserie de seis capítulos titulada Héroes invisibles comenzará en junio. Sin embargo, más allá de esta producción, Alicia Scherson guarda bajo la manga otro proyecto: la filmación de la película 1989, filme inspirado en el libro El Tercer Reich de Roberto Bolaño.

A diferencia del libro donde la historia transcurre en Alemania, 1989 se desarrollará en Chile. El objetivo es situar la cinta en plena transición a la democracia.

“Esta es una historia súper masculina. El protagonista está obsesionado con la guerra, con los juegos de mesa. Entonces, fue súper interesante para mí este proyecto. Fue como un desafío. Tuve que meterme en la mente de este hombre que me parecía bastante lejano porque tiene una mentalidad obsesiva y toda una estética militar”, cuenta la realizadora.

Esta no es la primera vez que la cineasta revive una historia del autor que vivió sus últimos días en Blanes, España. Ya lo hizo en 2013 cuando estrenó El Futuro, cinta inspirada en Una novelita Lumpen.

El libro El Tercer Reich transcurre en Alemania. ¿Por qué trasladar la historia a Chile?  

El que se haga en Chile agrega toda una capa interesante porque 1989 es un año súper especial tanto para el mundo como para acá. Es el año en que cae el Muro de Berlín, entonces, se relaciona directamente con el fin de la Guerra Fría y, por otro lado, es el año en que se suponía que se iría Pinochet.  Pero finalmente no se fue.  Es un año extraño que me interesa volver a visitar.  Pero, por  ahora estamos tratando de financiar el proyecto. Tenemos los derechos de la novela, pero será un proceso largo porque es algo cara.

¿En qué tipo de locación se hará? Porque la historia transcurre en una playa.

Hasta ahora es una playa un poco imaginaria que puede tener un poco de Reñaca y Papudo. Es una playa que debe estar alejada de todos los vaivenes políticos, pero como cualquier lugar del país, está en tensión ya que la gente en esos años no creía que realmente los militares se habían ido, porque los mismos rostros estaban ahí. Además, en el libro hay una trama de un turista desaparecido. Entonces, el mero hecho de hablar sobre un desaparecido en esa época ya resuena en Chile de una manera muy distinta que la novela original.

Imagen película "El futuro" (2013).

Imagen película “El futuro” (2013).

¿De qué se trata el proyecto Héroes invisibles?

Es un proyecto de la televisión pública finlandesa que cuenta la historia de un personaje muy desconocido: fue el representante diplomático de Finlandia en Chile durante el Golpe y él refugió a muchas personas en su casa particular porque los finlandeses como país no aceptaron recibir a exiliados políticos a diferencia de Suecia que es el caso que más se conoce. Entonces, éste era un personaje de muy bajo perfil que humanamente protegió y salvó a víctimas de la dictadura.

Durante el último tiempo han surgido nuevas producciones nacionales que han sido exhibidas en televisión abierta y que tienen como tema principal las violaciones a los DDHH en dictadura. ¿Cómo explicas este fenómeno?

El trauma de Chile del Golpe de Estado es muy grande y hay que seguir y seguir revisándolo. Mi generación en los 90 tenía una especie de bloqueo total y desde una psicología muy barata puedo entender que cuando uno tiene un trauma lo primero que hace es bloquearlo, entonces nosotros como generación, durante casi diez años no vimos hacia atrás sino hasta Machuca, porque estaba muy encima la historia y creo que es bien interesante como se va recorriendo de a poco ese mismo trauma del Golpe de Estado.

¿Cómo crees que repercute en el cine chileno el hecho de que Una mujer fantástica haya ganado un Oscar?

Espero que sirva para que el público vuelva a las salas y que esta especie de ejercicio de marketing tenga consecuencias positivas tanto para la comunidad LGBT como para los realizadores latinoamericanos.

En un principio sacaste una Licenciatura en Biología y luego estudiaste cine en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños. ¿Cómo fue ese paso de las ciencias al arte?

Dedicarse al cine fue un poco al azar. Vi un aviso en el diario y honestamente creo que lo que me guiaba eran las ganas de probar algo más de arte. Tenía 20 años y estaba un poco confundida como toda persona de 20 años. Escribía, sacaba fotos y había tomado un curso de cine en el Instituto Chileno Norteamericano, pero no estaba así como decidida de que el cine era lo mío. Ahí veo mucha diferencia con mis alumnos que son mucho más claros profesionalmente. Ellos están pensando en empleabilidad, en su futuro, en sus carreras, en los posgrados. Para mí fue una decisión mucho más visceral, como de ganas de vivir esa experiencia. La experiencia de un lugar que no es capitalista es increíble (…). El estar ahí creo que le dio una impronta a mi relación con la profesión muy poco funcional. Si estoy escribiendo, por ejemplo, quizás aspiro al gesto puro. Me cuesta cuando la gente dice diseñar un proyecto para un festival o para un tipo de público o para un mercado. No es que tenga ningún tipo de autoridad moral para con la gente que lo hace, me da lo mismo, pero creo que por ese tipo de formación mi relación con el cine siempre es como muy profunda.

¿Crees que tu paso por las ciencias repercute en tu trabajo como cineasta?

El uso de tiempo, los métodos de trabajo, la curiosidad por el comportamiento humano es algo que me guía mucho en mis guiones. Lo que a mí no me gustó de la ciencia fue la práctica científica. El día a día del científico que requiere de una disciplina que no tengo, requiere de una  ambición también, porque en la ciencia, a diferencia del arte, si no sigues al pie de la letra las estructuras jerárquicas de la carrera académica, eres un excéntrico y nadie te valida y nadie te da plata y no puedes hacer nada. Quedas absolutamente marginado, entonces realmente para desarrollarte en la ciencia debes ser muy obediente de cómo se hacen las cosas en ciencia. En cambio, en el arte si bien ahora es más así, uno siempre se las puede ingeniar para hacer las cosas a su manera. Creo que yo tengo esa naturaleza que me gusta hacer las cosas a mi manera, entonces la ciencia no era para mí en ese sentido. En el arte creo que lo he logrado hacer bastante a mi manera.

¿Cómo ves el hecho de que en Chile existan muy pocas realizadoras?

Cuando empecé realmente no había ninguna mujer dirigiendo y siempre me pareció aburrido eso, pero odiaba que me encasillaran como cineasta- mujer o que me dieran un estatus particular por ser cineasta mujer. Fui muy reticente a ello y a emparentarme con ciertos tipos de feminismo. Pero, mientras más vieja, más feminista me vuelvo, o como dice Lucrecia Martel, cada vez soy más profeminista. Cada vez me doy más cuenta de lo profundo de la marca histórica de las diferencias entre los hombres y mujeres, y siento que el mundo civilizado contemporáneo se ha demorado mucho en emparejarse.

Un homenaje en FEMCINE

Durante la última versión de FEMCINE además la cineasta será homenajeada con una retrospectiva de toda su obra. Revisa aquí los detalles de la programación.